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Encuentran el cuerpo de Jacob Wetterling, el niño cuyo secuestro hace 27 años consternó a EEUU

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JACOB
AP
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Jacob Wetterling tenía once años cuando el 22 de octubre de 1989 fue secuestrado por un hombre enmascarado armado en el pueblo de St. Joseph, en el estado de Minnesota, Estados Unidos. Desde aquel día no se volvió a saber de él, pero ni las tareas de búsqueda ni las esperanzas de encontrarle con vida terminaron. De hecho, su rostro siguió apareciendo en carteles públicos que dieron la vuelta al mundo y cada año sus vecinos siguieron colocando velas en la entrada de su casa por si Jacob volvía. Sin embargo, el pasado sábado, todas las esperanzas de volverle a ver terminaron.

Danny Heinrich, un hombre de 53 años, que ya había sido clasificado como "persona de interés" en el caso Wetterling, confesó, durante el transcurso de un juicio en su contra por posesión de pornografía infantil, haber secuestrado y asesinado a Jacob.

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Los padres de Jacob durante el juicio

En el juicio, al que asistieron Jerry y Patty Wetterling, los padres de Jacob, Heinrich contó cómo había secuestrado al pequeño, usando una máscara y un revolver. Tras pedir al hermano de su víctima y un amigo que se marcharan corriendo sin mirar atrás, se llevó al pequeño en su coche. Según informa la BBC, se llevó al niño hasta otro lugar apartado para abusar sexualmente de él hasta que, tras ver las luces de coches policiales que ya buscaban a Jacob, le mató.

Ahora la familia trata de recuperarse de las décadas de dolor que han terminado de la peor manera posible. "Estamos inmersos en un profundo dolor. No queríamos que la historia de Jacob terminase de esta manera", escribió en Facebook Patty, la madre de Jacob, en un emotivo mensaje que seguía así: "Los Wetterling estamos pasando el duelo y tratamos de mantener nuestra familia unida. Estaremos encantados de hablar con la prensa en cuanto seamos capaces. Todo el mundo nos pregunta qué puede hacer para ayudarnos: recen una oración, enciendan una vela, permanezcan junto a sus amigos, jueguen con ellos, rían, cójanse de la mano, coman helado, ayuden a sus vecinos, eso es lo que me ayudará a sentirme bien hoy. Patty Wetterling".

Así termina una de los casos que más ha marcado a la sociedad estadounidense durante años.