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La Ruta del Bakalao: la generación que cambió el ajuar por el 'Hu-ha'

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BAYO
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Año 1991. Discoteca Templo (Valencia). Un joven se mezcla entre la multitud. De repente se apagan las luces y empieza a sonar la banda sonora de Blade Runner cantada por Vangelis. Un tipo con unas gafas con luces se sube a un púlpito y dice:

"La máquina más perfecta que existe sobre la Tierra es el Ser Humano. Podéis divertiros esta noche porque lleváis toda la semana trabajando. Hoy vais a ser las personas más felices del mundo. Aquí tenéis un lugar para disfrutar, ahora llega vuestro momento. Bienvenidos al espacio exterior. Bienvenidos al futuro".

Chimo Bayo (Valencia, 1961) es uno de los personajes más conocidos y admirados de España. A principios de los años 90 se convirtió en la imagen de la Ruta del Bakalao, un movimiento cultural denostado por las instituciones pero que todavía pervive en la memoria de muchos valencianos. Con el objetivo de reivindicar aquellos años Bayo ha publicado junto a la periodista Emma Zafón la novela No iba a salir y me lié (Roca Editorial) en la que buscan homenajear una época de liberación, desfase y música techno.

La idea de hacer esta novela surge del deseo por parte de Emma Zafón de documentar aquellos años en el cinturón industrial de Valencia. "Tengo amigos que fueron ruteros y que siempre andan contando historias geniales de lo que vivieron y me parece una época irrepetible. La Ruta del Bakalao no es un movimiento que haya tenido una producción muy extensa a nivel artístico y había que ponerle remedio a eso. Por eso llamé a Chimo". —“Cuéntale lo que estaba haciendo cuando me llamaste"—, interrumpe Bayo con una sonrisa. "Se estaba tocando", apunta Emma sin pudor.

La Ruta del Bakalao no es un movimiento que haya tenido una producción muy extensa a nivel artístico y había que ponerle remedio a eso.

Todo empieza con el esta sí, esta no en Templo, ese es el punto de partida de la novela. "Cuando empecé a tener éxito tuve que ir por toda España. Y no podía estar en dos sitios a la vez. La bilocación sólo está al alcance de aquellos que llegan al éxtasis como Fray Ponce de León y Santa Teresa de Jesús, que llegaban al éxtasis y estaban en dos sitios a la vez. Aunque allí estábamos todos en éxtasis nunca conseguí estar en dos lugares a la vez, cuenta el DJ. "Y eso que vienes del espacio exterior", sentencia Zafón.

La periodista y el músico se reunieron poco tiempo después con la idea de armar una historia nostálgica que recogiese todo lo vivido. No iba a salir y me lié tiene tintes de la generación beatnik, escenas en la que la velocidad narrativa y la descripción de las situaciones que viven los personajes —rodeados de drogas— recuerdan —salvando las distancias— a William S. Burroughs en El almuerzo desnudo.

Los protagonistas son Toni y Paco, dos hombres que viven en la actualidad con el permanente recuerdo de lo que fueron aquellos gloriosos años 90 de drogas, sexo y desenfreno. Toni es un hombre en paro, divorciado y estropeado por el paso del tiempo que sueña constantemente con una fiesta que tuvo lugar en Templo en 1991. Los autores definen la obra como una novela histórica de ficción puesto que todas las ubicaciones son reales y lo que viven los protagonistas ocurrió de verdad.

NOSTALGIA NOVENTERA

A la hora de escribir la novela Zafón asegura que ha sentido más nostalgia que el propio Chimo Bayo. "Siempre digo que no se puede tener nostalgia de algo que es irrepetible", sentencia el artista mientras le da un trago muy largo a una cerveza.

Ambos afirman que No iba a salir y me lié es un llamamiento a todos aquellos que tuvieron la suerte de formar parte de ese movimiento cultural. "Hay que reivindicar la Ruta del Bakalao, que la gente diga: ‘Yo estuve allí y me lo pasé bien. Tengo un recuerdo maravilloso y fue un orgullo y un privilegio haber estado", afirma Bayo.

Es imposible no contagiarse de la energía de un hombre que ha sido un mito en el mundo de la música. Va vestido una camisa gris con cohetes de diversos colores, lleva unas gafas de sol lacadas en azul y una perilla canosa que sólo ocupa la parte de abajo de su barbilla. La alegría con la que habla de aquellos años y de su libro es contagiosa."La novela va de la búsqueda de la felicidad. Los personajes quieren volver a ser tan felices como lo fueron durante los 90 y comenzar ese camino ya es parte de la felicidad", afirma el DJ.

"La novela va de la búsqueda de la felicidad.

Para Zafón la Ruta del Bakalao también va ligada a los años de esplendor y posterior decadencia de la Comunidad Valenciana. “La parte de nostalgia va unida a lo que ha sido Valencia estos últimos años, momentos de esplendor con caídas muy precipitadas. Hacer un monumento para luego quemarlo (las fallas) o crear un movimiento cultural vanguardista para dejarlo morir” —cuenta Emma Zafón antes de que el interrumpa el DJ— "Es la montaña rusa en la que vivimos siempre los valencianos, es un ‘esta sí, esta no, esta sí esta no", sentencia Bayo entre risas.

LA MOVIDA VALENCIANA

La Ruta del Bakalao no contó con el apoyo institucional que tuvo en su momento La Movida Madrileña. Para los autores del libro la Movida Valenciana fue demonizada y a nivel de masas fue más intensa que la madrileña, sentencian.

"En Madrid tenían a Tierno Galván y en Valencia éramos unos apestosos. Había miles de puestos de trabajos indirectos, no sólo los DJ, los relaciones públicas y los camareros. Mucha gente vivía de aquello: artistas que hacían performance, diseñadores… Frenaron eso en seco", dice con tristeza Bayo.

"La Movida Madrileña se propagó a otros ámbitos gracias a Fangoria o Almodóvar y de La Ruta del Bakalao sólo ha trascendido que la gente se ponía hasta arriba de droga", cuenta Zafón. "Cosa que en Madrid no hacían, aquí no tomaban nada", apostilla el artista.

LA RUTA EXPLICADA A LOS MILLENNIALS

"¿Qué es un millennial?", pregunta Bayo. Los que nacieron después del 2000 le responde Zafón. "¿Pero estamos en el 2000? Yo creía que estábamos en el 3000", prosigue el Dj. "Estamos en el siglo XXI como ya vaticinó Chimo Bayo en 1991", dice la periodista entre carcajadas. "Claro como yo decía bienvenidos al siglo XXI en 1991 yo creía que ya estaba en el 3.000", sentencia Chimo Bayo.

Después de la broma, Zafón se pone un poco más seria. Para ella la Ruta del Bakalao fue un movimiento cultural que cambió la concepción social de toda una generación. "En esa época trabajaban para ahorrar, casarte y tener hijos. Estos trabajaban para reventarlo todo el fin de semana. Fue la primera generación en Valencia que hizo eso. Iban a disfrutar de las sesiones más vanguardistas que había en ese momento en Europa. Música que no estaba sonando en ningún sitio más. Se sentían especiales. Cambiaron el ajuar por el ‘hu-ha", afirma la periodista.

AQUELLOS MARAVILLOSOS 90

"Ahora es cuando digo que no recuerdo nada", dice entre risas Bayo. "Ha sido difícil documentarse sobre aquellos años", apostilla la periodista. "Yo me convertía en un personaje y cuando hablaba me creía que estaba en una nave y era un comandante del espacio exterior que venía a hacer feliz a la gente para sacarle de la apatía", cuenta con orgullo el Dj.

Todas las religiones necesitan un lugar al que ir a peregrinar y la Ruta del Bakalao también tenía el suyo. La discoteca Templo era la Meca para los amantes del techno. "Nosotros éramos templarios, un comando de baile que quería disfrutar y que luchaba contra el aburrimiento", cuenta Bayo.

LA DECADENCIA POSTERIOR

Pero llegado el momento todo pierde su esencia. La Ruta del Bakalao se acabó masificando y de aquellas grandes discotecas no queda casi ninguna en pie. A partir de 1992 también se degeneró la música y ya no era tan oscura como la que se hacía años atrás. "Pusieron música más suave para las chicas, cantaditas, empezó el hardcore, el jumping y todo aquello hizo que se perdiese el alma. Ya no era la vanguardia. El Bakalao eran ocho o nueve estilos musicales cada noche", explica Bayo.

Al final la entrevista el artista coge la grabadora y dice: "Te voy a hacer el eslogan para que la gente compre el libro". No hay que cortar a la musa...

"Esta Navidad un mazapán. Un mazapán cuartito pam pam. Pero aparte de eso, esta Navidad regálale a tu padre cultura. Regálale un libro. No le regales ni una corbata obsoleta ni Varón Dandy ni nada de colonias en el último momento. Cómprale 'No iba a salir y me lié' y seguro que te deja salir dos días más de lo que tenías previsto. Compra el libro".

Nada más que añadir.

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