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Un informe filtrado revela que May carece de estrategia para el Brexit

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MAY
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El Gobierno británico de Theresa May no tiene un plan concreto sobre el Brexit y trabaja en más de 500 proyectos relacionados con la salida del Reino Unido de la UE, según revela este martes un documento filtrado y publicado en The Times.

El informe, hecho por un consultor que trabaja para la Oficina del Gabinete (encargada de coordinar los objetivos del Gobierno entre los distintos departamentos), revela el alcance de la complejidad del Brexit y las divisiones en el Gobierno conservador sobre la estrategia a seguir, por lo que lo que necesitaría otros seis meses para tomar una decisión sobre las prioridades.

Esta información sale a la luz después de que la primera ministra británica, Theresa May, haya confirmado que activará el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que establece un periodo de negociación de dos años sobre los términos de la retirada de un país comunitario, para antes de que termine marzo del año próximo.

Sin embargo, el trabajo sobre el Brexit requerirá que el Gobierno contrate a 30.000 funcionarios adicionales, de acuerdo con el análisis, titulado Actualización del Brexit y con fecha del pasado día 7, agrega la información de The Times.

El documento indica, además, el descontento de importantes sectores empresariales por la decisión de los ministros de dar garantías de que, por ejemplo, el fabricante de automóviles Nissan no sufrirá cuando el Reino Unido abandone la UE.

CRÍTICAS AL TRABAJO DE MAY

Según los detalles de este análisis, hay críticas por el estilo de gobernar de Theresa May, pues tiende a mirar ella misma todos los detalles y a tomar las decisiones.

De acuerdo con este documento, los funcionarios del Gobierno tienen problemas para cumplir con la carga de trabajo consecuencia del Brexit y el calendario del mismo. "Los distintos departamentos han estado ocupados desarrollando sus proyectos para implementar el Brexit, lo que ha resultado en más de 500 proyectos", agrega.

El documento añade que el Gobierno necesitaría otros seis meses para acordar sus prioridades para dejar la UE y cuál será su estrategia de negociación, mientras que afirma que a pesar de los debates entre los ministros no hay una estrategia común.

En cuanto a las divisiones en el Gobierno, el análisis cita problemas entre los tres ministros que apoyan el Brexit: el titular de Exteriores, Boris Johnson; el ministro para la salida británica de la UE, David Davis, y el ministro de Comercio Internacional, Liam Fox, frente al titular de Economía, Philip Hammond, y el titular de Empresa, Greg Clark.

Los británicos votaron el pasado 23 de junio a favor de salir del bloque europeo, al que se unieron en 1973.

Las reacciones la documento no se han hecho esperar:

"Básicamente NO HAY NINGÚN PLAN. Y no lo habrá si la señora May pretende que impulsemos el artículo 50. Lo cual es irresponsable", escribe en su perfil de Twitter el diputado británico Chris Bryant.

"La falta de preparación de los conservadores para las practicidades del Brexit delata que para muchos de ellos esto siempre ha sido un teatro político", escribe por su parte el laborista Owen Smith.

LA REACCIÓN DEL GOBIERNO

Horas más tarde de conocerse el informe, el Gobierno británico ha asegurado que "no tiene idea" de dónde ha salido y ha dejado claro que no reconoce su contenido, según ha declarado el ministro de Transporte, Chris Grayling.

En declaraciones a la BBC, Grayling ha manifestado que no se trata de un informe realizado por el Ejecutivo y ha rechazado su contenido. "Mi experiencia es muy distinta a eso (por el texto filtrado)", ha añadido el ministro, que ha considerado que el Gobierno de la conservadora Theresa May trabaja como un "equipo" de cara al Brexit.

No obstante, Grayling ha admitido que las negociaciones sobre los términos de la retirada de la Unión Europea (UE) serán "complejos" pero no del alcance que vislumbra el documento publicado en la prensa.

ESTE ES EL CONTENIDO DEL COUMENTO FILTRADO

- El ámbito político
El objetivo predominante de la primera ministra ha sido evitar que su partido repita su historia de dividirse cuatro veces en los últimos 200 años por el comercio internacional, en las que cada vez [los conservadores] estuvieron fuera del poder durante períodos de entre 15 y 30 años. La postura pública del Gobierno se orienta principalmente hacia sus propios votantes, teniendo siempre la industria en particular en el punto de mira.

La apelación del Gobierno al Tribunal Supremo tiene que verse bajo este foco; se trata de evitar que haya más debate público del necesario porque expondrá las divisiones con los diputados conservadores que apoyaban la permanencia en la UE e intensificará la presión de los partidos de las circunscripciones a favor de abandonar la UE. Las elecciones generales sólo son el último recurso por tres motivos: los cambios en las fronteras (que favorecen a los conservadores) no serán efectivos hasta 2019; el Fixed Term Parliaments Act [la ley británica que regula las elecciones] obstruye la libertad de la primera ministra a convocar unas elecciones cuando desee; y puede llevar a los principales legisladores a irse alejando poco a poco de los aspectos más difíciles del Brexit porque el Parlamento les ha obligado a hacerlo.

Las divisiones dentro del Gabinete se han producido entre los tres Brexiteers [Boris Johnson, David Davis y Liam Fox] por una parte y Philip Hammond y Greg Clark, por otra. La primera ministra está adquiriendo rápidamente la reputación de tomar decisiones para resolver cuestiones por sí misma, lo cual no puede ser sostenible. En general, parece más apropiado juzgar quién está ganando el debate dando por hecho que los individuos más ruidosos han perdido el debate intragubernamental y por eso están encendiendo a los simpatizantes externos.

Parece que el Tribunal Supremo retrasará su decisión hasta principios de enero y, asumiendo que apoya al Tribunal Superior, se presentará al Parlamento una breve ley de habilitación que permitirá al Gobierno invocar el artículo 50 en marzo, como está planeado. Probablemente el Gobierno será capaz de hacer frente a enmiendas negativas, pero el debate en el Parlamento cambiará sin duda las expectativas de lo que se conseguirá o venderá en las negociaciones del Brexit. Se espera que los que apoyan el remain (permanecer en la UE) reservarán su fuego hasta que salgan los ganadores y perdedores de la negociación y hasta que la atmósfera política permita evaluar las opciones de forma más compleja.

- El ámbito del Gobierno

Los distintos ministerios han estado desarrollando activamente sus proyectos para implementar el Brexit, lo que ha dado lugar a más de 500 proyectos, que sobrepasan la capacidad y la aptitud del Gobierno para ejecutarlos con rapidez. Cada ministerio estima que necesita un aumento del 40% del personal para hacer frente a sus proyectos para implementar el Brexit. En otras palabras, todos los ministerios han desarrollado un plan ascendente sobre el impacto que podría tener el Brexit; y un plan para hacer frente a la peor situación posible. Aunque estas medidas son necesarias, están muy lejos de ser un "plan de Gobierno para el Brexit" porque no cuenta con ningún tipo de priorización y no tiene ninguna conexión con la estrategia global de negociación.

Sin embargo, puede que pasen seis meses antes de que se tengan en cuenta las prioridades o la estrategia de negociación tal y como está evolucionando la situación política en Reino Unido y en la Unión Europea. A pesar del amplio debate que se ha generado entre los secretarios permanentes, no ha surgido ninguna estrategia común; por una parte, porque el alcance potencial y las posiciones de negociación deben limitarse antes de que puedan hacerse planes realistas; por otra parte, por las divisiones internas del Gabinete de Ministros. Es probable que los rangos más elevados de la administración pública se sientan obligados a presentar posibles planes de alto nivel para evitar desviarse más del rumbo establecido.

Los ministerios luchan por seguirle el ritmo a los posibles efectos del Brexit en la industria. Esto se debe a un comienzo con pocas perspectivas y a la fragmentación: el Ministerio de Economía y Hacienda británico "posee" los servicios financieros; el Ministerio de Sanidad (DH por sus siglas en inglés) y el Ministerio de Comercio, Energía y Estrategia Industrial (BEIS por sus siglas en inglés), las ciencias biológicas; el Ministerio de Cultura, Prensa y Deporte (DCMS), las telecomunicaciones; el BEIS, la mayor parte de las demás industrias; el Ministerio de Comercio Internacional (DIT en inglés) está desarrollando capacidades paralelas dedicadas al comercio, etc.

La adquisición de capacidades progresa lentamente, en parte por el control deliberado del Gobierno y en parte por la posición de negociación abierta del Ministerio de Economía y Hacienda, según la cual los ministerios cubrirán los costes del Brexit con liquidaciones existentes, una postura que nadie considera que sea sostenible. Se espera que la plantilla sufra un aumento de entre 10.000 a 30.000 empleados. Ya se están llevando a cabo iniciativas para adquirir capacidades: la Academia Diplomática ofrece programas de formación comercial y el Gobierno está considerando la posibilidad de aplicar programas generales de adquisición de capacidades.

Se espera que la previsión económica anual del Gobierno del 23 de noviembre arroje algo de luz sobre la inversión en infraestructuras y que cualifique a Reino Unido para el crecimiento y la economía inclusiva. No proporcionará recursos para que la Administración pública desarrolle la capacidad y la aptitud para poner en marcha el Brexit. De hecho, lo más probable es que en el futuro veamos recortes en los costes operativos ministeriales para compensar los nuevos gastos.

- El ámbito de la industria

Se espera que el Gobierno presione en tres aspectos, a saber:

1. Decisiones que afectan a empresas específicas: la decisión sobre la inversión de Nissan es un buen ejemplo. Se ve como una gran oportunidad o amenaza para el Gobierno. Se puede esperar que otros actores principales, al igual que Nissan, apunten con un arma a la cabeza del Gobierno.

2. El conocimiento de la industria: el principal reto para la industria y el Gobierno son “las incógnitas desconocidas” en las que la industria tiene que educar al Gobierno sobre las cuestiones de negociación más importantes. Por ejemplo: creen que saben sobre talento, pero saben que saben poco sobre datos.

3. Preocupaciones de las empresas en general: el área de la Confederación de la Industria Británica y el problema de las relaciones públicas.

La industria se ha dado cuenta de dos cuestiones desagradables: la primera, que la prioridad del Gobierno sigue siendo su supervivencia política, no la economía; la segunda, que no habrá una estrategia económica clara para el Brexit próximamente, porque se está desarrollando en función de cada caso, dado que en el Gobierno se están imponiendo decisiones específicas.

*Este texto ha sido publicado originalmente en 'The Huffington Post UK' y traducido posteriormente por el equipo de traducción de 'El Huffington Post España'

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