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Muere Fidel Castro a los 90 años

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DISCURSO HABANA
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Fidel Castro, el último líder comunista y gran artífice de la Revolución Cubana, ha muerto este sábado a los 90 años, tras uno de los mandatos más longevos de la historia.

El fallecimiento lo ha hecho público su hermano Raúl a través de una alocución televisada. "Con profundo dolor comparezco para informarle a nuestro pueblo, a los amigos de nuestra América y del mundo que hoy 25 de noviembre del 2016, a las 10:29 horas de la noche falleció el comandante en jefe de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz", ha dicho emocionado el mandatario.

Fidel Castro, apareció públicamente por última vez el pasado 15 de noviembre, cuando recibió en su residencia al presidente de Vietnam, Tran Dai Quang. La semana pasada estaba previsto que recibiese al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, pero la cita se canceló.

El revolucionario cubano de origen español ostentó el poder durante más de 50 años, uno de los mandatos más largos de la historia. Después del éxito de la revolución de 1959, modernizó su país, elevó el nivel de vida de sus habitantes y lo situó en el centro de la geopolítica mundial al alinearse con la Unión Soviética, en plena Guerra Fría, frente a su vecino EEUU. En los últimos años, fue especialmente influyente en la nueva corriente bolivariana que se ha extendido por diversos países de América Latina y volvió a las portadas internacionales por su amistad con el fallecido líder venezolano Hugo Chávez.

Castro Tras dimitió de sus cargos oficiales en 2008, aunque ha continuado reuniéndose con líderes de todo el mundo y pronunciando discursos en foros internacionales en contra del imperialismo americano y la economía capitalista. Bajo su mando, Cuba ha alcanzado cotas de prosperidad desconocidas para el país, pero también se ha visto muy perjudicada por el cierre del régimen al exterior y a la iniciativa económica, así como por el embargo comercial que le impuso EEUU, el más largo de la historia.

El Gobierno estadounidense ha montado más de 600 operativos para desacreditar o echar a un lado a Castro. El resto del mundo ha aplaudido y criticado al líder, en el último caso por las violaciones de derechos humanos que han tenido lugar durante su largo mandato. Carismático y muy locuaz, Castro ha sido para muchos una de las figuras más fascinantes del siglo XX.

JUVENTUD REVOLUCIONARIA

Desde muy joven, demostró aptitud para el deporte y afición a las mujeres, pero su interés por la política no se despertó hasta llegar a la universidad. Participó en algunos intentos revolucionarios, uno de los cuales, la toma del cuartel de Moncada, le acarreó una pena de 22 meses de prisión. En el juicio previo se defendió a sí mismo -ya que era licenciado en Derecho- y pronunció su primer discurso famoso: La historia me absolverá.

Tras exiliarse en México, continuó su actividad contra el Gobierno cubano y conoció al histórico revolucionario argentino Ernesto 'Ché' Guevara, con quien mantendría una amistad que cambiaría la historia. Juntos volvieron a Cuba y se instalaron en Sierra Maestra para liderar una guerrilla contra el dictador cubano Fulgencio Batista. El 1 de enero de 1959 se declaró el triunfo de la Revolución. Castro y los suyos llegaron al poder y abandonaron la idea de celebrar unas elecciones democráticas.

CAUDILLO DE CUBA

El primer cargo de Castro fue al frente de las Fuerzas Armadas, pero tardó poco en ascender a primer ministro y colocó a un presidente fiel a su persona. Entre las primeras medidas que impulsó se encontraban algunas como limitar los salarios, impulsar un plan de educación, alfabetización y sanidad pública, mejorar las infraestructuras y expropiar tierras con la reforma agraria (comenzando por las de su familia).

Pese a que en su primer discurso se había declarado no comunista, como líder del país nacionalizó las industrias del petróleo, el azúcar y el tabaco -que hasta entonces estaban en manos estadounidenses-, limitó la libertad de prensa ante sus primeros críticos y aceptó ayuda soviética por valor de 100 millones de dólares. Siempre se mostró como un dirigente muy viajero, que buscaba reunirse con otras personalidades políticas, actitud que mantuvo hasta el final de sus días.

CHOQUES CON EEUU: INVASIONES Y MISILES

Castro trajo de cabeza al país vecino desde que llegó al poder. Durante muchos años, EEUU planeó estrategias para desacreditarlo, derrocarlo y, según dicen, asesinarlo, entre las que se cuentan el enrolar en sus filas a la hermana y a una amante del líder revolucionario.

Hubo dos principales choques entre la pequeña isla y la superpotencia estadounidense: el de Bahía de Cochinos, en 1961, y la Crisis de los Misiles de 1962. Los dos hechos fueron puntos álgidos de la Guerra Fría y mantuvieron en vilo al mundo durante unas horas.

Desde el punto de vista de Cuba, la fallida invasión de Bahía de Cochinos fue un éxito. Capturaron a 1.200 de los exiliados cubanos entrenados por la CIA, además de eliminar toda oposición interna. El líder revolucionario dirigió el contraataque en persona y luego declaró públicamente el carácter marxista de la revolución, contradiciendo sus propias palabras de 1959. EEUU comenzó entonces un embargo comercial contra el país caribeño, que continúa vigente.

La Crisis de los Misiles asomó al mundo a la guerra nuclear. Los soviéticos instalaron misiles en Cuba y EEUU bloqueó la isla por mar. Las superpotencias negociaron y Cuba no obtuvo del enfrentamiento nada más que la seguridad de que no sería invadida. Para volver a estrechar relaciones con la URSS, Castro realizó un viaje de 38 días a Rusia al año siguiente.

MILICIAS REVOLUCIONARIAS

El 'Ché' murió en 1967, extendiendo la revolución por Bolivia. Castro lo despidió públicamente y decidió fomentar la revolución en antiguas colonias y países del tercer mundo contra regímenes dictatoriales apoyados por Occidente. Invitó a entrenar en territorio cubano a los Panteras Negras, al Vietcong y a grupos antigubernamentales de países africanos, entre ellos los afines a Nelson Mandela, quien se convertiría después en su amigo personal.

Entre 1965 y 1976 acaparó los cargos de presidente del Partido Comunista de Cuba, presidente del Consejo de Estado y presidente del Consejo de Ministros, erigiéndose en líder indiscutible del país hasta 2011. En el exterior fue elegido secretario general del Movimiento de Países no Alineados.

ECONOMÍA Y EXILIO

La débil economía cubana forzó al exilio a miles de cubanos en los años 80, tras el declive soviético. Castro aprovechó la ocasión para enviar a sus criminales y enfermos mentales a EEUU. Con el fin de las subvenciones de la URSS, la isla tuvo que reorganizar su actividad económica para centrarla en el turismo, así como racionar la comida y el combustible. Es el conocido Período Especial, en el que los cubanos se acostumbraron a la carestía.

Al caer el bloque soviético y lo que representaba, Castro se reinventó: abrazó el movimiento antiglobalización, demostró gran preocupación por el medio ambiente y autorizó pequeños negocios privados en Cuba. Al desaparecer su gran aliado geopolítico, el Gobierno cerró el programa nuclear cubano y despidió al hijo de Castro, quien lo lideraba.

ALIANZA LATINOAMERICANA

Castro forjó otra amistad en 1994 que iba a cambiar la historia, al menos en América: Hugo Chávez, que por aquel entonces era un líder del incipiente movimiento bolivariano en Venezuela que había estado en la cárcel por haber dado un golpe de Estado.

Chávez ganó las elecciones presidenciales de su país cuatro años después y ayudó de forma significativa a Cuba al firmar un acuerdo de "petróleo por médicos" y personal cualificado. La economía cubana levantó cabeza por primera vez desde la caída de la URSS y Castro continuó reformando el país: invitó al Papa Juan Pablo II, a pesar de ser un ateo confeso y de haber sido excomulgado por comunista, y la visita fue beneficiosa tanto para Roma como para el Gobierno revolucionario.

Con el año 2000 llegaron vientos de cambio: Castro y el presidente estadounidense Bill Clinton se estrecharon la mano en la Cumbre del Milenio de la ONU, la primera vez que se saludaban públicamente los líderes de ambos países desde 1959.

PROBLEMAS DE SALUD

Desde el comienzo del nuevo milenio, Castro mostró signos evidentes de su avanzada edad y no dejó de despertar teorías sobre su muerte. En 2001 sufrió un desmayo al pronunciar un discurso en La Habana. Ya entonces señaló a su hermano Raúl como su sucesor. Dos años después se rompió la rodilla tras una mala caída durante un homenaje al Ché.

En 2006 se sometió a una operación intestinal y delegó sus responsabilidades en Raúl, y en 2008 renunció a sus cargos el frente del Gobierno. Su retirada definitiva del poder se produjo en 2011, cuando dejó de liderar el Partido Comunista de Cuba.

El líder revolucionario continuó en activo hasta su muerte, reuniéndose con dirigentes destacados como Dilma Roussef o Michelle Bachelet; promoviendo el nuevo socialismo bolivariano junto a Chavez, hasta el fallecimiento del venezolano; y actuando como mediador en las negociaciones entre el Gobierno de Colombia y las FARC. Eso sí, limitó cada vez más sus apariciones públicas. La última fue a sus 88 años, tras su cumpleaños y junto al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el pasado 19 de agosto.

FAMOSOS DETRACTORES Y PARTIDARIOS DEL LÍDER REVOLUCIONARIO

El Gobierno de Fidel Castro ha despertado tanto simpatía como odio. Sus reformas económicas y la liberación de Cuba de las dictaduras apoyadas por EEUU lo han granjeado alabanzas de numerosos políticos, entre ellos los tres grandes del movimiento negro (Nelson Mandela, Malcolm X y Martin Luther King) e intelectuales de la talla de Ernest Hemingway o Gabriel García Márquez.

El fallecido escritor y Premio Nobel contribuyó con la revolución casi desde sus inicios como corresponsal de la agencia de noticias del régimen. Gabo y Castro mantendrían una amistad hasta el final de la vida del colombiano, en 2014.

La personalidad magnética del líder cubano ha despertado la fascinación también de numerosas celebridades, muchas de ellas de EEUU, su gran enemigo geopolítico. Entre ellos se encuentran los actores Jack Nicholson, Harry Belafonte, Chevy Chase, Leonardo DiCaprio, Vanessa Redgrave y Robert Redford, los directores de cine Steven Spielberg y Oliver Stone, la modelo Naomi Campbell y la leyenda del fútbol Diego Armando Maradona, que lleva tatuado el rostro del revolucionario.

Castro fue un gran amigo del primer ministro canadiense Pierre Trudeau (hasta el punto de que, cuando este murió, fue uno de los portadores del féretro). Entre sus aliados políticos se han contado Nikita Jrushchov, Salvador Allende, Juan Pablo II y Manuel Fraga, a pesar de las diferencias ideológicas que los separaban. El olítico español y el cubano se hicieron visitas oficiales con toda la pompa imaginable, con la excusa de sus orígenes comunes (los padres de ambos eran gallegos que emigraron a Cuba).

Además de sus fervientes opositores en EEUU y en países aliados a la superpotencia, algunos de sus más allegados también han llegado a pasarse al otro bando. Su hermana Juanita colaboró con la revolución en un principio, recaudando dinero y construyendo hospitales y colegios rurales. Poco a poco se fue desencantando ante los fusilamientos, prisioneros políticos, represión a opositores, etc.

Ocho meses después de la llegada al poder de su hermano Fidel, Juanita ya escondía a opositores al régimen en su casa e intercedía por ellos en la medida de lo posible ante las autoridades. En 1961 la CIA le pidió que trabajara para ellos con el nombre en clave de Donna. Ella impuso condiciones, según recoge en sus memorias: no percibiría remuneración por ello, dado que lo consideraba su deber, ni participaría en ningún asesinato.

Finalmente, sus actividades se hicieron tan evidentes que comenzó a peligrar su vida. Su hermano Raúl, al que más unida se sentía, le facilitó papeles para viajar a México, Desde allí, denunció públicamente el régimen castrista. Poco después se trasladó a Miami y consiguió la nacionalidad estadounidense. Nunca ha vuelto a ver a sus hermanos.

La hija ilegítima de Castro, Alina Fernández, también se exilió del país en 1993. Tenía 37 años y consiguió pasar la frontera disfrazada con una peluca y un pasaporte español. Es una de las figuras más abiertamente críticas con el régimen castrista y con su padre. Tiene un programa de radio y ha escrito una autobiografía en la que insulta a sus abuelos, lo que le valió una demanda -reconocida por la justicia española- de su tía Juanita.

Mario Vargas Llosa, como tantos otros escritores latinoamericanos que despuntaron en los años 60 y 70, defendió en un principio la revolución cubana. Se integró en el consejo de redacción de publicaciones afines y abrazó públicamente el régimen castrista en recogidas de premios e intervenciones internacionales.

La represión a la que se ven sometidos los intelectuales críticos con Castro desencantó a Vargas Llosa. El escritor peruano rompió definitivamente relaciones con el socialismo tras el encarcelamiento del poeta Heberto Padilla. Desde entonces, se convirtió al liberalismo más rígido y ha sido uno de los intelectuales que más ha criticado el régimen cubano.

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