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Consejos para hacer frente al frío

16/01/2017 21:39 CET | Actualizado 17/01/2017 11:38 CET
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Llevamos días escuchando que viene, que viene… Pues ya está aquí la primera ola de frío de este invierno (la primera desde hace dos años), que sufriremos en la Península hasta el jueves.

Nevadas a solo 100 metros de altitud —e incluso en la costa—, vientos que pueden superar los 120 km/h, fuertes heladas nocturnas y temperaturas que alcanzarán los -15ºC (en sensación térmica, debido al viento, puede llegar a -30ºC) han puesto en alerta a todo el país.

Es el momento de sacar la ropa que más abriga, preparar la casa como si fuese un refugio en la montaña y planear las menos salidas posibles a la calle. "Aunque no se le dan tanta importancia, las olas de frío suponen muchos riesgos para la población, tantos o más que las olas de calor, que con esas sí que tomamos medidas. Especialmente aumentan las enfermedades relacionadas con las vías respiratorias —bronquiolitis, bronquitis, faringitis...— y el riesgo de contraer determinados virus, como el de la gripe”, advierte Marta Fernández Batalla, especialista en enfermería de familia y comunidad, y miembro del Colegio Oficial de Enfermeras de Madrid.

Por eso, la especialista en salud insiste en la importancia de protegernos de las bajas temperaturas y de tomar medidas para que la anunciada ola de frío cause el menor daño posible.

TOCA QUEDARSE EN CASA

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Cruz Roja advierte desde este lunes del riesgo de exponerse a bajas temperaturas, hielo y nieve, especialmente para el grupo de personas vulnerables: ancianos, lactantes y enfermos crónicos.

El resto, como es prácticamente imposible que pueda recluirse en casa sin atender las obligaciones diarias, al menos tiene que evitar salir cuando no haya sol. "Ni a primera hora de la mañana ni a última de la tarde, cuando el frío es más agresivo", confirma Marta Fernández.

VESTIRSE POR CAPAS

Resulta obvio que la ropa es el principal abrigo, lo que muchos de nosotros no sabemos es que es mejor abrigarse con varias capas. Las primeras (por ejemplo, ropa interior térmica, leotardos y camisa de franela) tienen que aportar calor y quedar ceñidas al cuerpo para que no se hagan bolsas de aire frío. La última tiene que aislarnos del viento, la lluvia y la humedad. "Además, llevar varias capas nos permitirá, al entrar y salir, mantener una temperatura constante", aconseja también la profesional de la salud.

No hay que olvidar las piernas. Mejor un abrigo largo y mejor no llevar vaqueros porque son muy fríos. Y, aunque resulta algo incómodo, si nos ponemos dos pantalones, las piernas lo agradecerán. También hay que poner atención a la hora de elegir el calzado: además de calentito, que mantenga a salvo de la humedad.

¡CUIDADO CON LAS MANOS, LA BOCA Y LAS OREJAS!

gorro guantes

En la calle, las partes que quedan expuestas a las bajas temperaturas (la cabeza y las manos) son las primeras en sentir ese frío polar. Por eso, tan importante como el abrigo son una buena bufanda, que impide que respiremos el aire congelado —que debilita nuestro sistema inmune—, unos guantes o manoplas, y un sombrero.

Hay que prestar especial atención a las orejas porque cuando se congelan esto resultan verdaderamente incómodo, puede llegar a doler y provocar infecciones. Hay que utilizar gorros que las cubran u orejeras.

En ocasiones, ni con guantes quedan las manos a salvo del frío helador. Para ayudarlas a recuperar la temperatura podemos masajearlas suavemente y reactivar así la circulación de la sangre —puedes hacerlo también en los pies—.

A COMER CALIENTE

Es un dicho muy de abuelas: con este frío, lo que mejor entra es una sopa. Y no dejan de tener razón. Sopas, cremas, legumbres e infusiones no pueden faltar en la dieta de invierno. "Tampoco las frutas de temporada. Especialmente los cítricos, que además de suponer un buen aporte de vitaminas, nos hidratan", asegura Marta. "Con el frío disminuye la sensación de sed, pero el riesgo de deshidratación existe, igual que en verano. Así que no hay que olvidar beber con frecuencia".

Además es aconsejable comer cada tres o cuatro horas. Para compensar las bajas temperaturas, el metabolismo hace un sobresfuerzo del que se tiene que recuperar.

¡HAY QUE ACTIVARSE!

deporte y frío

Es verdad que con el frío es mayor la pereza a la hora de plantearse hacer deporte, especialmente al aire libre. Pero, indudablemente, practicar ejercicio es una de las formas más rápidas de entrar en calor.

Ahora bien, "como hemos advertido, mejor no hacerlo cuando no hay sol. Si no queda más remedio, hay que protegerse a conciencia. Las personas que salen a correr deben cubrir bien su nariz, boca y oídos. En este caso, la práctica del deporte es muy beneficiosa a medio plazo porque mejora nuestro sistema vascular y ayuda a nuestro cuerpo a regular la temperatura", asegura Marta Fernández.

CALOR DE HOGAR

dormir manta

En casa, la profesional de la salud recomienda mantener una temperatura constante de alrededor de 22º. "No podemos estar en manga corta, ni con muchas capas. Y no olvidar que con cinco minutos basta para renovar el aire y ventilar cada estancia. Después, cerraremos bien ventanas y puertas —e incluso las persianas— para conservar el calor".

Y a la hora de ir a dormir, esos primeros instantes de frío pasan antes si compartes la cama con alguien. Si no, acomódate debajo de varias mantas o acurrúcate junto a la bolsa de agua caliente.

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