INTERNACIONAL
25/01/2017 07:23 CET | Actualizado 25/01/2017 07:23 CET

El año en que se pondrá a prueba el auge de la ultraderecha populista en Europa

GIUSEPPE CACACE VIA GETTY IMAGES

Europa todavía está recuperándose del agitado año del Brexit, de los numerosos ataques terroristas y de la continua crisis de refugiados. Después de todos estos acontecimientos, Alemania, los Países Bajos y Francia están preparados para sus respectivas elecciones generales a lo largo de 2017: tres naciones donde parece que los partidos populistas de extrema derecha van a obtener un resultado importante.

Durante 2016, estos partidos contrarios a la Unión Europea y a la inmigración han experimentado un gran crecimiento y se han apresurado a monopolizar las frustraciones económicas, políticas y etnonacionalistas. En los próximos meses, algunos de los políticos de derecha populista comprobarán si este creciente apoyo público se verá reflejado en un poder político.

Aunque estos partidos promueven una narrativa de una mayoría silenciosa en alza que acabará derrocando a la élite política y devolverá el poder a su estrecha versión del pueblo, hay cosas que se pueden evitar en el auge de la ultraderecha populista. Así se hizo evidente el mes pasado, cuando el candidato del Partido de la Libertad de Austria, Norbert Hofer, perdió las elecciones presidenciales que daba por ganadas.

Los sondeos actuales muestran que en las próximas elecciones importantes en Europa, la ultraderecha populista se quedará lejos de las opciones de gobierno. Sin embargo, los sorprendentes resultados de las elecciones en Estados Unidos y del referéndum sobre el Brexit han alentado las esperanzas de estos partidos y les han dado un motivo para pensar que el público no debería creer en los sondeos.

Este es el panorama del estado de los principales partidos de ultraderecha en las tres naciones europeas que celebrarán elecciones en 2017.

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Geert Wilders, líder del Partido por la Libertad, hace una pausa mientras habla con los periodistas.

Países Bajos: Geert Wilders y el Partido por la Libertad

Fecha programada para las elecciones: 15 de marzo

La primera cita grande en Europa está programada para el 15 de marzo en los Países Bajos. Quien lidera los titulares y los sondeos de voto es Geert Wilders, el político populista y en contra el Islam y líder del Partido por la Libertad (PVV).

Wilders lleva presente en la política neerlandesa desde al menos 2004, cuando rompió con el Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD) después de que éste respaldara las conversaciones con Turquía para su entrada en la UE. Wilders, que luego creó su propio partido, se ha posicionado como una de las voces más fuertes de la ultraderecha europea.

Wilders, como muchos populistas de extrema derecha, se ha definido a sí mismo por la oposición. Está en contra de la UE, del euro y de la inmigración. De forma incluso más ferviente, se opone al Islam, que describe como una ideología totalitaria. Entre las propuestas anti-Islam de Wilders se incluyen prohibir el Corán, poner fin a la inmigración de países de mayoría islámica y deportar a los musulmanes holandeses con doble nacional si quebrantan la ley. También quiere prohibir las mezquitas y cerrar las escuelas islámicas, así como los centros de asilo.

Wilders se ha mantenido constantemente en el primer plano a través de su plataforma y su retórica islamófoba extremas. También se ha puesto del lado de otras figuras populistas, como la francesa Marine Le Pen y el presidente electo Donald Trump, a quien apoyó abiertamente mucho antes que la mayoría de políticos europeos de ultraderecha. A principios de diciembre, Wilders volvió a las portadas de medios cuando fue condenado (sin multa) en un juicio contra el discurso de odio por los comentarios discriminatorios que hizo contra marroquíes en un mitin de campaña en 2014. Menos de dos semanas después fue votado como político holandés del año en una encuesta de la televisión pública.

Un sondeo de Ipsos de los votantes neerlandeses publicado el mes pasado muestra que el 46% cree que el PVV se convertirá en el partido más fuerte tras las elecciones, superando a cualquier partido. No obstante, dada la estructura multipartido de la política en Países Bajos, resulta extremadamente improbable que Wilders gane por mayoría, pese a su popularidad. El escenario más probable consiste en que una coalición de partidos más centristas se reúna para formar gobierno, excluyendo y marginando al PVV.

Incluso en este caso, Wilders conseguirá escaños en el Parlamento y su popularidad puede forzar a los políticos holandeses a virar hacia la derecha. Algunas políticas asociadas a la ultraderecha populista ya tienen apoyo en el Parlamento. Por ejemplo, la Cámara Baja del país aprobó una prohibición parcial contra el velo el mes pasado, una propuesta que Wilders respalda como una medida progresiva hacia políticas mucho más extremas.

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La líder del Frente Nacional (FN) francés, Marine Le Pen, asiste a un debate político del FN en París (Francia) el 8 de noviembre de 2016.

Francia: Marine Le Pen y el Frente Nacional

Fecha de elecciones: 23 de abril

Marine Le Pen, del Frente Nacional, es en la actualidad la favorita para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Francia esta primavera. Aunque nada indica que vaya a ganar la presidencia en esa segunda votación, Le Pen esperar desafiar a las encuestas. De hecho, se compara con la sorpresa que produjo la elección de Donald Trump (y este jueves se la vio en la mismísima Torre Trump).

Al igual que Trump, Le Pen últimamente ha hecho campaña por la seguridad fronteriza y por la recuperación de empleos —especialmente en el sector manufacturero— del extranjero. También defiende la vuelta del franco como moneda nacional y la salida de la Unión Europea. La plataforma del Frente Nacional también exige fuertes restricciones en la inmigración, a quien Le Pen culpa de los ataques terroristas.

En 2011, Le Pen tomó el relevo al mando del Frente Nacional de su padre Jean-Marie, uno de los padres fundadores de la ultraderecha populista de la Europa moderna. Aun así, la hija ha tratado de distanciar al partido de las acusaciones de antisemitismo y racismo contra su padre, que tuvo que ir a juicio en el pasado por unos comentarios con los que minimizaba el Holocausto. No obstante, las posiciones más duras de la joven Le Pen en contra de la inmigración, el Islam y la UE mantienen al partido anclado en una ideología populista de ultraderecha.

Los últimos sondeos sitúan a Le Pen en torno al 22% de los votos, lo cual es suficiente como para llevarla a la segunda vuelta. En este escenario, se enfrentaría al conservador François Fillon de los Republicanos (y, en teoría, perdería ampliamente).

También existe la posibilidad de que Le Pen se quede directamente fuera de una segunda vuelta. El independiente Emmanuel Macron ha avanzado en los últimos sondeos ganando terreno a Le Pen, y creando la posibilidad de ser quien se enfrente a Fillon en la votación final. Si eso fuera ocurrir sería una demoledora derrota para Le Pen y para la narrativa del Frente Nacional de un creciente movimiento que descompondrá la política del establishment.

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Frauke Petry, líder de Alternativa para Alemania (AfD), en una rueda de prensa un día después de las elecciones regionales en Berlín el 19 de septiembre de 2016.

Alemania: Frauke Petry y Alternativa para Alemania

Fecha programada para las elecciones: 22 de octubre (como muy tarde)

La canciller alemana Angela Merkel pretende ser elegida para un cuarto (y raro) mandato este octubre, pero va a encontrarse presión por parte del advenedizo partido anti-inmigración Alternativa para Alemania (AfD). El AfD obtuvo significativas victorias en las elecciones estatales el año pasado, mientras que su líder, Frauke Petry, ganó atención mediática por sus afirmaciones anti-inmigración y sus duras críticas a Merkel.

Petry, una empresaria de 41 años convertida en política y con un doctorado en química, dirige el AfD desde 2015. El partido se originó hace cuatro años como reacción a la implicación de Alemania en los rescates europeos, pero la victoria de Petry como líder del movimiento marcó un cambio en las políticas. El AfD abrazó fuertemente el sentimiento anti-inmigrantes y empezó a intensificar los ataques contra la política de asilo de Merkel. Algunos de los primeros líderes del partido criticaron el giro xenófobo; entre otros, el fundador Bernd Lucke, que se fue del AfD cuando perdió ante Petry en la votación de su partido.

La popularidad del AfD se disparó con Petry, que ha jugado con el miedo al terrorismo y la integración de cientos de miles de refugiados en la sociedad alemana. Petry ha atraído la controversia y la publicidad por su retórica extrema anti-migrantes. En enero de 2016 fue duramente criticada por dejar caer la idea de que la policía debería poder disparar a los migrantes que cruzan a Alemania de forma ilegal. Otros miembros del AfD también han defendido políticas anti-Islam, como prohibir los minaretes en las mezquitas, y además publicaron un manifiesto llamado El Islam no es parte de Alemania.

Aunque el AfD espera lograr grandes avances en las próximas elecciones —los sondeos apuntan a que se convertirá en el tercer mayor partido de Alemania—, el sistema multipartido del país le da pocas oportunidades de gobernar. Merkel tiene posibilidades de ser elegida por cuarta vez, de acuerdo con las encuestas, y su gran coalición CDU-SPD tiene muchas papeletas para continuar. La popularidad de la canciller ha flaqueado en los últimos 12 meses, en parte debido a la controversia por la política de refugiados, pero sigue manteniéndose alta, en torno al 60%. Mientras los partidos tratan de posicionarse para la campaña electoral, el AfD hará todo lo posible para derribar estas cifras.

Este artículo fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano

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