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Pamela Palenciano: "Amor romántico, redes y roles de género son caldo de cultivo para la violencia"

27/02/2017 15:39 CET | Actualizado 27/02/2017 16:17 CET

"No sólo duelen los golpes". Es la frase con la que Pamela Palenciano, de 34 años, entendió que había sido víctima de maltrato. También es el nombre del monólogo que ha creado para prevenir sobre la violencia de género contando su propia experiencia y que, como poco, deja un regusto amargo. Los jóvenes la escuchan divertidos hasta que, en un momento dado, se les congela la sonrisa. Porque No sólo duelen los golpes incomoda. Obliga al oyente a revisar su propia historia. “Si no incomodamos, no cambiamos”, explica Palenciano, “y si yo me he incomodado tanto con esta historia, la gente tiene que incomodarse”.

Palenciano ha sido uno de los grandes apoyos de las ocho mujeres que están huelga de hambre en la Puerta del Sol por un pacto de Estado contra la violencia machista. Este lunes a las 18 horas hay preparada una performance de apoyo llamada Women in Black.

Su novio desde los 12 a los 18 años, Antonio, le arrebató todo antes de intentar matarla -"aunque ya estaba muerta en vida"-: su vida social, sus gustos, su identidad, su personalidad, su amor propio... Hoy, Palenciano utiliza el humor y el teatro para contar su experiencia. Este año, No sólo duelen los golpes ha sido premiado con el Premio Godoff ticketea del Público. Lo cuenta en un bar del madrileño barrio de Vallecas tras concluir otro de sus monólogos en un instituto: "Ha sido una experiencia increíble, los jóvenes se emocionan y compartimos experiencias".

Duele una mirada, una sugerencia, una crítica...

“No sólo duelen los golpes” es la primera frase que le dijo su psicóloga a Pamela. “Yo no me reconocía como víctima de violencia machista porque con mi exnovio nos pegábamos los dos”, recuerda. Empezaron a salir cuando Pamela tenía 12 años, pero no fue hasta el final de la relación cuando se llegó al maltrato físico mutuo. “La psicóloga me explicó que claro que no sólo duelen los golpes: duele una mirada, una sugerencia, una crítica, que parezca siempre que la culpa es tuya…”, evoca.

Ahora cuenta su historia a públicos muy diferentes. Cree que se ha evolucionado mucho, pero que "también se ha ido hacia atrás en algunas cosas" debido al "matrimonio afianzado entre patriarcado y capitalismo". Opina que, en términos de lucha contra la violencia machista, se ha avanzado más que en lo que se refiere a la cultura de la violación. A pesar de que las cifras de violencia de control entre los jóvenes son preocupantes, Palenciano considera que "no hay más violencia machista, sino que se habla más que hace 20 años". "Si mezclas amor romántico, redes sociales y roles de género, ¡pum!, te cagas con lo que sale. Eso sí que es caldo de cultivo", señala. Ella no fue consciente de que había sido víctima de una violación durante su primera vez hasta muchos años después de que ocurriese, cuando su psicóloga le abrió los ojos. "Mi novio me violó. Con todo el amor del mundo, pero me violó", afirma en una de las partes más duras de su monólogo.

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Foto: Carlos Pina

Palenciano no era consciente de estas relaciones de poder y desigualdad. Siempre pensó que la violencia machista “era entre la mujer ama de casa y el marido obrero. Todo estereotipos, porque la sociedad nos ha dicho que es un problema de unos pocos malos malísimos hombres y de unas pocas mujeres gilipollas. Mi vida dio un vuelco cuando descubrí que esto no tiene clase social, ni raza, ni nada. Me preguntaba por qué coño nadie me había contado a mi esto antes”, lamenta.

EL AMOR DE VERDAD NO DUELE

Pero, después de su experiencia, hay una idea que Palenciano tiene ahora grabada a fuego en su mente: "El amor de verdad no duele. Todo aquello que te duela, es indicador de que esto no está bien". "Yo discuto casi todos los días con mi pareja para llegar a acuerdos y no me duele, sólo me incomoda porque no me gusta discutir con nadie. Estamos aprendiendo mucho porque no hay referentes sobre este tipo de relación", explica.

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Foto: Carlos Pina

El modelo de amor romántico que tenemos en las sociedades es el de “chico que regala flores a chica, chico que llama a chica 20 veces porque la cuida, chico que tiene celos porque la quiere…”. Opina que lo que “nos venden” ahora es “una relación sadomasoquista de una tía pillada por un tío frío como el hielo que controla y no se enamora” y que esto lleva a la falsa idea de que “en las mujeres el amor es el centro de la identidad y en los hombres es una parte de la misma”. “Somos las psicólogas, las educadoras, las cuidadoras… y esto para los tíos también es presión. Aunque una presión muy diferente a la de las tías”, añade.

UNA DENUNCIA POR INCITACIÓN A LA VIOLENCIA

A pesar de su trabajo para la prevención de la violencia de género, hace unas semanas Palenciano recibió una denuncia de un hombre por “apología a la violencia”. En su monólogo describe una situación llevada al extremo en la que ella pega a su novio después de que este la humillase tras una discusión. Es la primera denuncia de este tipo que recibe en España -en México también intentaron censurarla-. “Me han dado ganas de irme, no me lo esperaba”, señala. Pero, tras el apoyo recibido está "preparada para lo que venga”. Cree que la primera denuncia está archivada pero que le llegará otra por compartir los datos del denunciante en Facebook.

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Foto: Carlos Pina

DE LA RABIA NACEN COSAS BUENAS

Llama la atención la energía con la que Palenciano habla de una de las peores experiencias de su vida. Pero no siempre fue así, como ella misma reconoce: “La valentía ha venido con los años. Al principio rompía a llorar”. La mujer que la acompaña en las performance, Celia Garrido, la ayudó a utilizar su rabia para hacer lo que hace ahora. “La rabia es casi tan potente como el amor y cuando la canalizas bien puedes hacer cosas buenas”. “Cuando me di cuenta de todo, cuando mi psicóloga me dijo: ‘Mira, esto te pasa por ser mujer’. Ahí fue cuando nació la rabia", dice.

Asegura que su vida no está rehecha: “Me estoy rehaciendo todo el tiempo. Me deconstruyo como madre, como pareja, como persona”. Pero ahora es una persona feliz: “Soy feliz porque me siento más libre que antes. Son muchas cosas las que me hacen feliz, y yo sé que con Antonio no las habría tenido”.

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