INTERNACIONAL

Trump no considera esencial la solución de dos estados para la paz entre israelíes y palestinos

15/02/2017 12:19 CET | Actualizado 15/02/2017 12:22 CET
REUTERS

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, apoya la meta de lograr la paz entre israelíes y palestinos, sí, pero no le importa que sea una paz que no contemple el principio básico de dos estados, el israelí y el palestino, soberanos, vecinos. Una premisa que no es un capricho, sino que viene fijada por una resolución de Naciones Unidas de 1947 -la que partió el territorio como fin al Mandato Británico en la zona- y sobre la que pivotan todas las negociaciones sobre el conflicto desde hace más de 20 años.

En declaraciones a la agencia británica de noticias Reuters, un alto cargo estadounidense sostiene que el mandatario respalda una paz entre israelíes y palestinos "ya sea si eso se da en la forma de una solución de dos estados, si es lo que las partes quieren, o de alguna forma diferente". Esta postura tumba la postura defendida en los últimos ocho años por el demócrata Barack Obama. Las declaraciones han llegado apenas un día antes de que Trump se reúna en la Casa Blanca con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu.

El líder del Likud israeli ha evitado comprometerse con la creación de un Estado palestino antes de viajar a Washington para reunirse con Trump, con el que espera lograr una alianza bilateral "todavía más fuerte". Netanyahu no ha renunciado oficialmente a la conocida como solución de dos Estados desde que se comprometió por primera vez con ella en 2009, en el histórico discurso de Bar Ilan, pero sus últimas declaraciones y la aceleración de la actividad en los asentamientos de Cisjordania y el este de Jerusalén -suelo ocupado palestino- ha sembrado la duda.

UN EMBAJADOR POLÉMICO

La fuente citada por Reuters ha afirmado que el designado por Trump como embajador estadounidense en Israel, David Friedman, que aún no ha sido confirmado por el Senado, no participará en el encuentro. Friedman ha puesto en duda la solución al conflicto palestino-israelí basado en dos estados, apoyado la construcción de asentamientos -prohibidos por el Derecho Internacional- y vinculado al lobby judío-estadounidense de izquierdas J Street, que aboga por la paz, con los judíos que colaboraron con la Alemania nazi.

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En su nominación en diciembre, el equipo de Trump destacó a Friedman como "asesor de algunos de los principales empresarios y compañías del mundo", agregando que fue además "uno de los principales asesores del presidente electo sobre relaciones Estados Unidos-Israel durante la campaña".

Friedman expresó entonces su deseo de trabajar para mantener la alianza con Israel, mostrándose "honrado" por la confianza puesta en él por parte de Trump.

"Trabajaré incansablemente para fortalecer el lazo irrompible entre nuestros países y avanzar la causa de la paz en la región, y espero hacerlo desde la Embajada de Estados Unidos en la capital eterna de Israel, Jerusalén", zanjó.

¿HABRÁ TRASLADO?

El traslado de la Embajada estadounidense a Jerusalén ha sido motivo de polémica en las últimas semanas, y el jefe del equipo negociador de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat, ha advertido de que el organismo retirará su reconocimiento a Israel si Estados Unidos lo lleva a cabo.

"Bajo ninguna circunstancia reconoceremos a Israel si Estados Unidos dice que Jerusalén Este ha sido anexionado", dijo, en declaraciones a la cadena de televisión estadounidense CNN a finales de enero.

La OLP reconoció al Estado de Israel en 1988, año en el que proclamó la independencia de Palestina y renunció al uso del terrorismo con fines políticos.

El Gobierno israelí tiene su sede en Jerusalén, que describe como su capital desde los años 80 cuando redactó una ley unilateral, si bien la mayoría de sus altos mandos militares tienen su despacho en Tel Aviv.

Recientemente, el expresidente estadounidense Barack Obama renovó la exención presidencial que aplazaba nuevamente la recolocación de la Embajada durante seis meses. En su decisión, Obama citó "intereses de seguridad nacional" para prolongar la exención a la decisión del Congreso en 1995 de reconocer Jerusalén como capital de Israel y trasladar allí la Embajada.

Estados Unidos no ha reconocido oficialmente Jerusalén como capital del país, a pesar de que Israel así lo reclama, debido a que el Derecho Internacional considera la ciudad dividida porque la mitad de ella es territorio palestino ocupado militarmente por Israel desde 1967; en Jerusalén oriental es donde estaría la capital del futuro estado palestino.

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