INTERNACIONAL

Qué esperar del primer discurso presidencial de Donald Trump en el Congreso

28/02/2017 19:18 CET | Actualizado 28/02/2017 19:21 CET
EFE

Este martes por la noche el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene una cita crucial: da este martes su primer discurso ante una sesión conjunta del Congreso (3.00 horas peninsular en España). Dicho así puede parecer un mero trámite y algo simbólico, pero es mucho más: se espera que ofrezca una guía de su administración y defienda los pasos para cumplir sus promesas de campaña.

Lo que está claro es que a tan importante evento, Trump llega con la autoestima bien alta: se ha concedido un sobresaliente en materia de logros y una matrícula de honor por los esfuerzos realizados. Eso sí, ha puesto a la comunicación de su Administración una nota de "C" o "C+", equivalente a un suficiente, durante la entrevista que ha concedido a la cadena Fox. A partir de ahora tendrá la opción de cambiar ese único fallo que ha reconocido, comenzando por esta misma noche. Así, Trump tendrá este martes la oportunidad de aclarar algunos de sus mensajes más polémicos y de dejar claras sus intenciones. Si es que quiere hacerlo.

El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, ya ha avanzado que el discurso versará sobre "la renovación de espíritu estadounidense" y la resolución de los problemas del día a día de los ciudadanos. Otras fuentes han argumentado a la agencia Reuters que sólo las órdenes ejecutivas que hasta la fecha ha firmado Trump valen ya la pena para los votantes, "porque han marcado un resurgir económico prometiendo simplemente alivio tributario y un marco regulatorio más liberalizado".

LOS PUNTOS CLAVE

Hable de lo que hable, el presidente tendrá que tener en cuenta que esta vez no todo vale, que la narrativa que emplee esta noche tiene que se diferente a la que ha usado hasta ahora: ya no se trata de convencer a las masas con promesas de campaña sino que se dirige a colegas de partido a la oposición, a los que necesita para comenzar a andar el camino. El real.

Y son muchos los que esperan que aclare muchas, muchas cosas, con ese tono y estilo de presidente, no el del candidato que asustaba. Por ejemplo, que explique cómo financiará todos sus compromisos presupuestarios, incluida la reducción masiva de impuestos, así como el programa sanitario con el que quiere sustituir al "Obamacare" y la "hoja de ruta" para renegociar los acuerdos comerciales internacionales. Por no hablar de su anuncio más reciente: un aumento "histórico" del gasto en Defensa; nada más y nada menos que de 54.000 millones de dólares. Tendrá que explicar cómo pretende sacar adelante dicho aumento. The New York Times ya ha dado alguna pista: el drástico aumento de los fondos para el Departamento de Defensa se verá compensado por recortes en otros organismos como el Departamento de Estado o la Agencia de Protección Ambiental. Y está, como no, lo que Trump tenga que decir sobre la espectacular polémica por su veto migratorio.

Este martes también debería ofrecer algún detalle concreto en materia de fiscalidad fronteriza. En concreto, se espera que Trump anuncie un impuesto del 20% a la importaciones, mientras que las exportaciones quedarían libres de cualquier gravamen, en línea con las políticas proteccionistas que ha venido defendiendo desde la campaña electoral. El alcance de esta medida, si queda confirmada, podría ser un serio varapalo para minoristas, fabricantes de automóviles y refinerías de crudo, sectores en los que hay un alta dependencia de los bienes importados.

APOYO O NO DEL CONGRESO

Cuando se enfrente a todos estos temas, si es que lo hace, Trump sabe que juega en casa. Al dirigirse al Congreso, el presidente estará en un territorio favorable, ya que el partido Republicano controla las dos cámaras, aunque no debe por ello descuidar a la oposición ni creer que puede hacer lo que quiera.

Hay temas, además, en los que Trump va comprobando que las cosas no son tan sencillas como se pensaba. En las últimas semanas, legisladores republicanos que realizaron audiencias en sus distritos electorales sufrieron en carne propia la furia de los electores ante la posibilidad de que el gobierno desmonte el Obamacare sin ofrecer una alternativa. Y los congresistas trasladan esas presiones a la Casa Blanca. El pasado lunes, en una reunión con gobernadores, Trump insistió en la decisión de anular y sustituir el Obamacare, pero concedió que la solución estaba lejos de ser tan fácil. "Nadie se imaginó que el sistema de salud fuera tan complicado", se quejó.

Faltan horas para que se desvele el misterio, pero, como sucede casi siempre con Trump, sigue habiendo demasiadas cosas en el aire. [Si quieres ver en directo el discurso aquí puedes hacerlo]

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