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Del paro en España a triunfar en Estados Unidos trabajando para la NASA

El ingeniero Ramón González ha recibido la medalla de Andalucía tres años después de emigrar a EEUU: "Allí los jefes intentan valorar a las personas"

05/03/2017 14:01 CET | Actualizado 05/03/2017 14:02 CET
EL HUFFINGTON POST

El niño que reparaba y destruía los televisores de sus padres toca ahora las estrellas. La historia de Ramón González Sánchez, almeriense de 34 años, es la de muchos otros. Es uno de los cientos de ingenieros que no encontraban presente ni futuro en España y que, amenazados por el paro y la falta de oportunidades, tuvieron que emigrar. En su caso, a EEUU. Y allí despuntó. En septiembre de 2014 entró en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), ahora trabaja en proyectos para la NASA y la OTAN y esta semana el Gobierno andaluz le ha distinguido con la Medalla de Andalucía.

González, doctor en Robótica e ingeniero informático por la universidad de Almería, asegura a El Huffington Post que el galardón es un orgullo y que le alegra porque saca a la luz a la "gente anónima", a los investigadores que suelen trabajar "apartados de los focos" pese a que su labor es muy necesaria para la sociedad. Y eso en España es más meritorio porque, insiste, no lo tienen nada fácil.

Falta tacto, valorar más a los investigadores, darles más oportunidades para que se queden en el país

Subraya que la ingeniería en España tiene un punto muy fuerte: el factor humano. "Tenemos gente muy brillante, muy inteligente y talentosa", afirma. Pero eso, lamenta, es a su vez una debilidad porque "falta tacto, valorar más a los investigadores, darles más oportunidades para que se queden en el país y puedan desarrollar su carrera profesional".

PETICIÓN A LAS EMPRESAS PRIVADAS

"Cuando hablo de todo esto no me refiero sólo a que la administración pública ayude, sino sobre todo a las empresas privadas, que son las que deberían dar un paso al frente y crear departamentos de I+D, de investigación, y contratar a todos esos ingenieros tan súmamente brillantes que tenemos en nuestro país, que son la gran fortaleza que tiene España en el mundo", afirma.

González alerta de que cuando un país pierde "todo ese talento", mucho de él formado con dinero público, pierde también los elementos que pueden hacer a España diferente en el mundo. "Si perdemos eso, seremos un país que se verá obligado a importar tecnología. Y si lo queremos ver por los datos económicos, es mucho más costoso adquirir tecnología que construirla aquí", constata.

EL HUFFINGTON POST
Ramón González Sánchez.

Pero hay más que hacer, insiste González. La filosofía de trabajo en España es "ligeramente" diferente a la de Estados Unidos, donde "el elemento clave es la persona". "Lo que intentan los jefes allí es valorar a sus personas. Eso es fundamental. Las empresas españolas deberían concienciarse de que lo que las hace grandes es su gente y no los números ni los balances económicos", alerta mientras insiste en que "lo importante son los datos más pequeños relacionados con las personas".

Dice que él ha visto una estructura mucho más vertical, más jerárquica, en España. En Estados Unidos, explica, los comentarios y las opiniones del becario y del responsable de la empresa están al mismo nivel y tienen el mismo peso. "En España hay un problema de comunicación. Cuando el que está a pie de campo tiene alguna idea, para que esa idea llegue a la cima de la pirámide pasan muchos meses, requiere burocracia y dificulta que esa empresa avance", critica.

Las empresas españolas deberían concienciarse de que lo que las hace grandes es su gente y no los números ni los balances económicos

Él sabe de lo que habla porque antes de marcharse al extranjero trabajó en España, en las universidades de Almería y Zaragoza como profesor ayudante. Después estuvo en el paro y entonces le surgió la oportunidad de irse a Estados Unidos. González dice que los más duro de no tener trabajo es la falta de reconocimiento y de valoración y que cuando alguien está desempleado es como si cayera en un agujero en el que nadie se acuerda de él. "Pero uno también aprende a confiar en lo que ha hecho y ve el mundo de otra forma", matiza.

SUS PROYECTOS PARA LA NASA

Él confió y ahora recoge los frutos mientras trabaja en lo que siempre soñó: dos proyectos para la NASA. Uno de ellos consiste en un "aspecto súmamente crítico" de los robots planetarios. Están tratando de crear técnicas de detención y compensación del deslizamiento de las ruedas cuando están sometidas a movimiento en terrenos de arena como las dunas de Marte o la Luna. "Si el vehículo se queda estancado, como le pasó en 2009 al Spirit, hay un alto riesgo de que perdamos la misión", explica.

El otro proyecto aborda un problema diferente de estos robots. La idea es diseñar un sistema de anclaje para cuando esos vehículos circulan por un cráter, que siempre tiene una pendiente muy elevada. "Si envíamos a nuestros vehículos por allí hay un alto riesgo de que el vehículo se desestabilice y caiga y perdamos la misión" explica González, que apunta que la idea es diseñar un sistema de anclaje de forma que en la cima del cráter se sitúe un ancla y el robot haga una especie de rapel hacia el fondo.

La Educación de una persona está por encima del dinero que cueste

"Esto tiene una serie de puntos críticos. Por ejemplo: toda la masa que se envía al espacio supone un alto coste, por lo que el sistema de anclaje tiene que ser lo suficientemente eficiente para soportar la masa del vehículo pero a la vez no tener demasiada masa porque vale mucho dinero", señala. Y avisa de la importancia que van a tener los robots en el futuro: "Aquella sociedad que los vea como vía para hacer más eficientes a sus industrias, a sus negocios, será la que triunfe. Aquella que desconfíe de los robots y de su potencial y los tome como enemigos acabará fracasando".

HIJO DE GANADERO Y AMA DE CASA

Su trabajo es todo un sueño para él, hijo de un ganadero y una ama de casa que creció reparando y destruyendo aparatos, radios, televisores y vídeos mientras sus padres apoyaban en todo momento su pasión por la ingeniería. También contó con el apoyo de alguna beca. Por eso no duda en afirmar que hay que apostar por las personas que realmente merecen esas ayudas, sobre todo si son de familias humildes.

"Si una persona tiene potencial, no veo correcto que por algo tan insignificante como el dinero no pueda desarrollar su labor. La Educación de una persona está por encima del dinero que cueste", zanja. Aunque matiza que tampoco ve correcto que las becas se den de forma indiscriminada a todo el mundo simplemente para ganar votos o subvenciones.

En su caso, la beca le ayudó a acercarse a las estrellas... aunque tenga que ser a 7.000 kilómetros de su casa.

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