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¿Por qué Francia vota a Marine Le Pen?

05/03/2017 10:05 CET | Actualizado 05/03/2017 10:33 CET
EFE
La líder del partido ultraderechista francés Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, durante una rueda de prensa en París

Dicen que los franceses han votado muchas veces tapándose la nariz. En otras palabras, depositando su voto a favor de alguien que no les gusta para evitar que gane un mal mayor. Y si ese mal mayor se llama Marine Le Pen puede que en abril tengan que taparse a dos manos la nariz. Porque sí, una Francia gobernada por Le Pen es hoy, más que nunca, una probabilidad real.

El Frente Nacional, partido de Marine Le Pen, lleva desde 2014 siendo el que más apoyo electoral tiene en Francia. Su líder, hija del fundador, lleva seis años lavando la imagen de unas siglas que por norma se han asociado al antisemitismo, al racismo, a la extrema derecha... Le ha dado un giro al discurso -siempre fiel, eso sí, a la extrema derecha-, se ha dirigido a sectores sociales por habitualmente ignorados y hace ya mucho tiempo que en Francia no hay más debates políticos que plantea el Frente Nacional. Y ahora tienen como lema "En nombre del pueblo". Así se presenta ella, como una mujer que entiende los problemas de los franceses de a pie, como la candidata que quiere rescatar a los "perdedores de la globalización", a los que temen por sus trabajos y, en definitiva, como la líder que volverá a hacer a Francia grande otra vez. ¿Les suena? Sí, es un mensaje prácticamente calcado al del presidente de EEUU, Donald Trump, con quien comparte mucho más que la mera simpatía.

La candidata francesa, como el político estadounidense, ha sabido captar al votante de clase media-baja, de clase obrera, el que tiene miedo a perder su empleo. "Le Pen incluso tiene el apoyo del antiguo comunista. Ella ha hecho campaña en lo que es el extrarradio, en las ciudades obreras, en las zonas en la que la población se se ha empobrecido un poco más, esa clase más precaria. Ese es el tipo de votante que ha captado la extrema derecha. Además, Le Pen ha sabido explotar ese miedo a perder el empleo, esa precarización, ha sabido explotarlo poniendo como enemigo a la inmigración. Lleva tiempo haciendo campaña ahí y sabe que le da réditos electorales", explica a El Huffington Post Miguel Ángel Benedicto, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea.

Le Pen ha sabido explotar ese miedo a perder el empleo, esa precarización, ha sabido explotarlo poniendo como enemigo a la inmigración

Las encuestas respaldan esta hipótesis sobre el porqué del apoyo a Le Pen: el 75% de los franceses considera que hay demasiados extranjeros, cerca del 38% de los desempleados afirma que votarán por la candidata del Frente Nacional, como también lo hará el 30% de los hogares con bajos ingresos, el 37% de las personas con menor nivel educativo y el 31% de los jóvenes. Hoy, el Frente Nacional es, con diferencia, el principal partido de los jóvenes. tal y como informa Ipsos. Y en Francia, con un desempleo superior al 10%, los parados no disminuyen sino que, al contrario, se prevé que aumenten en los próximos años.

El tipo de votante es muy parecido al de Trump, que fue a por las personas que viven en el cinturón industrial, esa clase media que se ha ido empobreciendo, que ve que no puede cumplir el sueño americano, que ve que sus hijos van a vivir peores que ellos

"El tipo de votante es muy parecido al de Trump, que fue a por las personas que viven en el cinturón industrial, esa clase media que se ha ido empobreciendo, que ve que no puede cumplir el sueño americano, que ve que sus hijos van a vivir peores que ellos... Él ha sabido captar a esta gente y Le Pen creo que está haciendo un poco lo mismo: está yendo a ese mismo votante, a esos perdedores de la globalización. En definitiva, la candidata francesa está haciendo campaña en ese sector que les apoya y del que se alimenta la extrema derecha", explica Benedicto.

Hay otro factor clave que está beneficiando a Le Pen: un descontento con los partidos tradicionales, una izquierda que necesita reinventarse y, cómo no, los casos de corrupción que no paran de florecer. De estos casos no se salva ni ella misma, aunque no parece que le pasen factura. Catherine Griset, jefa de gabinete e íntima de Marine Le Pen, está imputada por un caso de los empleos ficticios en el Parlamento Europeo. Descrita como "la compañera inseparable" de la presidenta del Frente Nacional, Griset es sospechosa de haberse beneficiado de un puesto como asistente parlamentaria sin cumplir los requisitos, y para tareas que sólo favorecían al partido francés de extrema derecha. Ante esto, Marine Le Pen denuncia una "conspiración política" y acusa al poder de querer obstaculizar su carrera. Pero ni éste ni otros casos concernientes a la financiación de las campañas del Frente Nacional parecen afectar a la candidatura frentista. Todo lo contrario que su rival, del partido Los Republicanos, François Fillon.

Marine Le Pen se beneficia de un electorado más movilizado que los otros candidatos

En esa inmunidad que parece tener Le Pen influye, en opinión de Thomas Guénolé, doctor en Ciencias Políticas, cómo muchos de los directivos del Frente Nacional "están convencidos de que existe un complot contra su partido", apunta, precisando que "muchos exponen esta defensa con gran convicción". "Marine Le Pen se beneficia de un electorado más movilizado que los otros candidatos", explica a la edición francesa del HuffPost Yves-Marie Cann, director de Estudios Políticos del instituto de sondeos Elabe. Este último afirma que sus electores están muy seguros de que van a votarla, según puede desprenderse de los estudios realizados. "Este electorado se inscribe dentro de un sector de oposición al sistema, por lo que estas acusaciones se comprenden como una manifestación del llamado 'sistema", añade.

Y, entre corrupción y corrupción, irrumpió el candidato que para muchos es la gran esperanza de esta cita con las urnas de Francia: Emmanuel Macron.

"Claramente es Macron, a día de hoy, el que puede tener más opciones. Podría ser votado tanto por los conservadores como por la izquierda. De cara a una segunda vuelta podría captar votantes de ambos bandos por ese perfil más centrista que tiene, de la izquierda más liberal, si queremos llamarla así. Juega mucho en el centro: es partidario de la desregularización, pero también lo es del Estado de bienestar, quiere disminuir de algún modo el impuesto de sociedades para mejorar la llegada de las empresas y que creen más empleo... Y en estos momentos es bastante popular. Sería un buen candidato para afrontar a Le Pen", explica este experto en relaciones internacionales.

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Macron durante un acto de campaña

Consciente de que el Frente Nacional tiene opciones reales de ganar, el equipo está completamente volcado en las redes sociales, muy al estilo Trump. Como el líder estadounidense, la candidata francesa usa este canal para imponer sus puntos de vista y desacreditar a sus rivales. Por ejemplo, cuando la derecha designó a su candidato, François Fillon, a finales de noviembre, la formación de extrema derecha francesa llevó a cabo una campaña bajo la etiqueta ('hashtag') #LeVraiFillon (El verdadero Fillon) en la que difundió a diario sus declaraciones sobre el islam, la situación de los extranjeros, la reforma de la seguridad social. Con un sólo objetivo: desacreditarlo.

El partido también ha puesto su mira en Macron. "#Macron ministro de Economía son 400.000 desempleados más", tuiteó el jueves Nicolas Bay, secretario general del FN.

"Funciona de manera excepcional, los otros tienen mucha dificultad para contraatacar, el equipo de Fillon parece que no está muy acostumbrado a esto. Son operaciones que vamos a repetir permanentemente", aseguró David Rachline, director de campaña de Marine Le Pen, para quien las redes sociales permiten "una relación con los franceses sin filtro".

En la última semana, Macron ha superado por primera vez a Le Pen en intención de voto: contaba, en segunda vuelta, con el 27% de los votos frente al 26% de la candidata de la extrema derecha.

Pero los expertos alertan: "Siempre se dice que Le Pen no va a ganar, pero yo no pondría la mano en el fuego por ello ahora mismo. La veo con posibilidades de imponerse incluso en una segunda vuelta. Esto hace unos ocho años no hubiera sido posible, pero ahora mismo, tal y como están las cosas y cómo están los aires, tanto del otro lado del Atlántico como de Reino Unido-... Hay una ola pro extrema derecha y nos guste o no, los vientos soplan por ahí. Si no hubiera segunda vuelta ganaría Le Pen, pero habiendo segunda, puede que los electores se tapen la nariz y voten por el que no es de extrema derecha".

Si no se tapan la nariz, si se decantan por la opción de la extrema derecha, no sólo cambiarán con su voto el futuro de Francia, sino el de la UE y buena parte del mundo. Las próximas presidenciales son una elección clave entre civilizaciones. Lo que está en juego, en definitiva, son los valores humanos y culturales, el mundo tal y como lo conocemos.

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