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El arzobispo de Granada: "No tuve conocimiento sobre abusos sexuales"

Francisco Javier Martínez reconoce ante el juez que recibió "muchas quejas sobre el grupo de sacerdotes" de los Romanones

10/03/2017 13:33 CET | Actualizado 10/03/2017 14:01 CET
MIGUEL ÁNGEL MOLINA / EFE
El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, a su llegada a la Audiencia de Granada.

El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, ha asegurado hoy que jamás tuvo "la menor sospecha" de conductas de índole sexual inapropiadas por parte del padre Román, que formaba junto a otros sacerdotes un grupo "hermético" y que "en absoluto" quiso ofrecerle facilidades con la pretensión de tapar lo ocurrido. "No tuve conocimiento sobre abusos sexuales y se prestó ayuda a la víctima", ha enfatizado.

Durante la quinta sesión del juicio que sienta en el banquillo de los acusados al padre Román, para el que la Fiscalía solicita nueve años de prisión por un delito de abuso sexual continuado con acceso carnal, el prelado ha declarado como testigo y ha recordado que ya pidió perdón en su día "por sus pecados y por los de la Iglesia".

Aunque ha sostenido que supo por la prensa de la denominación del grupo como de "los Romanones", sí ha reconocido que era "notorio" que este sacerdote actuaba "de manera muy unitaria" junto a otros y que consideró que, si no se constituían formalmente como una asociación reglada, esto podría suponer "un problema a la larga".

Antes de señalar que "jamás" tuvo la menor sospecha de conductas de índole sexual inapropiadas por parte de Román, ha indicado que sí había recibido "muchas quejas" de sus procedimientos pastorales por la "forma de ser" del cura y las discutidas formas pastorales del grupo que lideraba.

LO SUPO DESPUÉS QUE EL PAPA

El arzobispo ha señalado que tuvo conocimiento de las acusaciones del joven denunciante de los abusos en agosto de 2014, cuando supo que este ya se había comunicado con el papa Francisco, quien pidió que se actuara "con la mayor diligencia posible".

Martínez se reunió entonces con la víctima, habló con sus padres y pidió comparecer ante la Congregación para de la Doctrina de la Fe en el Vaticano.

Desde entonces se produjo entre el arzobispo y el denunciante un intercambio de correos electrónicos, en los que incluso llegó a pedirle dinero para costear una atención psicológica y la práctica de una pericial, y que pasaron de ser "excesivamente elogiosos" a "casi, casi violentos", una vez que el chico denunció ante la Fiscalía.

"Daniel, -como se identifica el denunciante- me explicó que había recibido abusos a los 14 años. Nunca me habló de penetraciones o masturbaciones", ha asegurado el arzobispo. Así pues, no ha podido aportar al tribunal ningún dato concreto que sirva de prueba condenatoria contra Román.

"Este joven nunca más me ha vuelto a llamar, ni a escribirme", ha insistido el prelado que, aunque ha recalcado que el expediente canónico que se inició estaba sujeto a secreto pontificio, se trasladó a la Santa Sede que, de la investigación prejudicial previa, se determinaba "verosimilitud" en las acusaciones vertidas.

Para contratiempo de la acusación, el abogado del joven denunciante ha tenido que renunciar además al posible testimonio de cargo de un chico que en su día también denunció a Román por abusos sexuales, aunque la denuncia no prosperó. La prueba ha caído por la incomparecencia del joven por segundo día consecutivo, según informa la Cadena SER.

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