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Los 'eurorehenes' de Theresa May

24/03/2017 16:11 CET | Actualizado 26/03/2017 11:06 CEST
EFE

Hemos visto la escena en cientos de películas: personas privadas de su libertad a la espera de que su secuestrador negocie con ellas y, si las cosas terminan bien, las libere. Esos son los planes de Theresa May con los 3,2 millones de europeos que a día de hoy viven libremente en Reino Unido y cuyos derechos, como trabajar y residir, el acceso a la sanidad o las prestaciones sociales, dejarán de existir el día que Reino Unido deje de ser miembro de la Unión Europea.

Varias enmiendas de las cámaras de los Comunes y de los Lores –algunas aprobadas incluso en los días posteriores al referéndum- pidieron al gobierno británico que garantizara el estatus actual de los europeos que viven en Reino Unido, para evitar que sus vidas, sus rutinas y sus trabajos puedan ser utilizados como moneda de cambio en las negociaciones de salida. Theresa May ha resistido todas esas llamadas y se dispone a negociar su brexit duro apoyándose en los 3,2 millones de eurorehenes, que no pudieron votar en el referéndum y ahora tampoco podrán hacer más que esperar que las negociaciones sean amistosas.

Los derechos como la libre circulación de personas y bienes, el establecimiento o trabajo, el acceso a la sanidad y las prestaciones sociales, entre otros, no pueden considerarse como derechos adquiridos y por tanto dejarán de existir el día en que Reino Unido ya no sea miembro de la UE. Esta es la conclusión a la que han llegado Diego López Garrido y Antonio Fernández Tomás, profesores de Derecho Constitucional e Internacional en la Universidad de Castilla la Mancha y autores de un informe presentado ante la Comisión de Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo.

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"Es imprescindible que haya un acuerdo. Los ciudadanos que viven en Reino Unido están desesperados con toda esta incertidumbre", explica López Garrido a El Huffington Post. Si los británicos y europeos acuerdan proteger el estatus de los ciudadanos en Reino Unido (y de los 1,2 millones de británicos que viven en Europa) ello obligará a crear nueva legislación para reconocer esos nuevos derechos, algo que podría llevar tiempo. Un acuerdo transitorio podría garantizar que no haya un terremoto en las vidas de los afectados.

"Reino Unido perderá en todo caso mucho más que el resto de europeos: los británicos dejarán de tener los derechos de los que gozan ahora en 27 países europeos. Los europeos perderán los derechos en un solo país, Reino Unido. El Brexit es malo para todos, pero es peor para los británicos en cuanto a la pérdida de derechos" concluye el profesor López Garrido, que ejerció como Secretario de Estado para la UE en el gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero.

El calendario de las negociaciones es el siguiente. El 29 de este mes, 9 meses después del referéndum, May notificara a la Unión Europea su deseo de abandonar el eurobarco, lo que podrá en marcha el cronómetro del brexit. A partir de ese momento, habrá un periodo de dos años –susceptible de ser prolongado si los 27 Estados europeos más Reino Unido se ponen de acuerdo– para negociar las condiciones de la salida británica. El tiempo será escaso, dada la gran cantidad de enjambres legislativos creados desde la entrada británica en 1973, la falta de precedentes que pudieran guiar las conversaciones y la necesidad de dejar tiempo para que dentro de esos dos años se pueda ratificar lo acordado (con los votos del Parlamento Europeo y previsiblemente el británico).

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Las conversaciones para el divorcio británico comenzarán por abordar precisamente el estatus de los ciudadanos, junto con la "cuenta" de salida del Reino Unido de la UE, que podría alcanzar los 60.000 millones de euros. Estos dos asuntos, junto con el asunto de la frontera de Irlanda del Norte – será la única frontera terrestre entre la UE y Reino Unido - son considerados los más sensibles de las negociaciones. Michel Barnier, el jefe de los negociadores europeos, insiste en que no se deben negociar otros asuntos como las futuras relaciones comerciales hasta que estas cuestiones hayan quedado bien cerradas, algo que podría suceder en el mejor de los casos en diciembre de este año.

Los españoles conforman una comunidad importante en Reino Unido, el décimo destino por número de españoles fuera de nuestro país. No hay cifras claras sobre el número exacto de los que residen en Reino Unido porque muchos no están registrados en el Consulado español. Sumando a unos y otros la cifra podría superar los 200.000 (un número importante pero alejado del casi millón de polacos en Reino Unido). Por otro lado, España es el país de Europa en dónde más británicos viven (286.000). Según un informe del gobierno español al que ha tenido acceso El País, hay 102.498 españoles en edad laboral en Reino Unido, con más de 72.000 dados de alta en la seguridad social y tienen una media de 40 años. Su futuro, en las manos de Theresa May.

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