INTERNACIONAL

Empieza el Brexit, empieza el divorcio

Con la ruptura oficial de este miércoles comienzan dos años de negociaciones para redefinir las relaciones entre ambos bandos.

29/03/2017 21:33 CEST | Actualizado 30/03/2017 14:06 CEST
AFP

Dicen que después de una ruptura toca reinventarse. Eso es justo lo que Reino Unido y la Unión Europea tienen que hacer, ahora que han iniciado este miércoles 29 de marzo los trámites de divorcio. La sensación que han dejado es de vacío y desconcierto. Ambas partes deben empezar ya a pensar en un futuro separados y, en el caso de los británicos, a buscar su nuevo lugar en el mundo. Es un proceso para el que "ya no hay vuelta atrás", en palabras de la primera ministra británica, Theresa May, y que se centra ahora en las negociaciones sobre las condiciones de salida. La UE ya le ha dejado claras cuáles son las líneas rojas, al tiempo que ha transmitido su tristeza por la nueva etapa que se abre.

Haciendo gala de la puntualidad británica, May ha notificado a la UE a las 13.30 horas la salida de Reino Unido del club comunitario mediante una carta entregada al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. El líder europeo ha dicho que la ha recibido "con tristeza" y con la determinación de que será una marcha "ordenada". "Ya os echamos de menos", ha dicho, añadiendo que lo que tocaba era ponerse manos a la obra.

"Este es un momento histórico que no tiene marcha atrás", ha afirmado por su parte May ante la Cámara de los Comunes poco después de que el embajador británico en Bruselas, Tim Barrow, entregase a Tusk el documento de seis páginas con el que se inicia el divorcio de unos socios unidos, que, con sus altibajos, llevaban unidos desde 1973.

May ha subrayado también que la invocación del artículo 50 del Tratado de la UE para iniciar esa ruptura responde a la "voluntad democrática" expresada por el pueblo británico en el referéndum del pasado 23 de junio. Por primera vez, precisamente este miércoles, May ha admitido que el Brexit traerá consecuencias para los británicos: "Sabemos que perderemos influencia sobre las normas que regulan la economía", ha asumido.

Sabemos que perderemos influencia sobre las normas que regulan la economía

La premier británica es consciente de esa pérdida de influencia tanto como lo son los líderes europeos que, encabezados por la canciller alemana Angela Merkel, han rechazado los términos iniciales de la negociación planteados por May. Esta oposición tampoco es casual: Alemania, Francia o el bloque del Este pueden verse muy afectados por el acuerdo. De ahí que quieran mover sus piezas bien.

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Merkel este miércoles

"Las negociaciones deben primero aclarar cómo vamos a deshacer nuestros vínculos actuales, y sólo cuando esta cuestión haya sido aclarada podremos, espero que pronto, empezar a hablar de nuestra relación futura", ha sentenciado la canciller alemana desde Berlín. Con esta negativa, la líder más poderosa de Europa envía un mensaje de confrontación a Londres, que preferiría iniciar las dos conversaciones de forma paralela.

Merkel sí ha reiterado su idea de que, incluso fuera de la UE, Alemania y el resto de socios mantendrá una estrecha relación con Reino Unido, pero siempre teniendo presente que son los británicos los que han optado por marcharse. Y que lo que tienen que hacer ahora los 27 es permanecer unidos, así como ser "firmes" a la hora de negociar: Reino Unido no podrá escoger lo que más le guste de las negociaciones. Será un todo o nada.

Los británicos sabían perfectamente que la postura europea iba a ser así. De ahí que, como define Xavier Vidal-Folch en El País, la carta que la premier ha enviado este miércoles a la UE sea "veneno envuelto en celofán" y "cinismo de alto voltaje arropado en exquisito lenguaje diplomático". Tal cual: May "quiere" mucho a sus compatriotas europeos, pero se quiere más a sí misma y a su país, por lo que no le importa colar amenazas y desafíos en mitad de buenas palabras y grandes propósitos de cooperación.

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Carta de Reino Unido a la UE

En las seis páginas de la carta, May dice aspirar a una "profunda y especial sociedad con la UE en economía y seguridad". Si no se logra ese objetivo en las negociaciones, advierte de que Reino Unido se tendrá que incorporar como un país más a la Organización Mundial de Comercio (OMC) y que se debilitará "la seguridad contra el crimen y el terrorismo" en Europa. Como "principios para las conversaciones", pide que se lleven a cabo "con un espíritu respetuoso de cooperación y constructivo".

Como ha hecho May en el Parlamento este miércoles, en la carta también se reconoce que el país perderá influencia, pues su economía se verá afectada por leyes en las que no tendrá voz ni voto. May relaja el tono empleado en las últimas semanas, pero sólo de manera superficial con el objetivo de conseguir el mayor número de beneficios.

Frente a estos retos, todos plasmados en la carta de la premier británica, los 27 insisten en que están "preparados" para lo que viene ahora. Abogan por lanzar un mensaje de unidad, pero las propuestas, al menos de momento, son dispares: Francia quiere volver a estar en la élite europea, España quiere un acuerdo transitorio y todo el bloque del Este no oculta que necesita un buen acuerdo.

En realidad todos necesitan un buen pacto. Lo ha dejado muy claro Tusk: "Aquí no hay ya ni ganadores ni vencidos, sólo se trata de minimizar el daño".

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