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¿Cómo llegó Picasso a pintar el 'Guernica'?

La exposición del Museo Reina Sofía 'Piedad y terror en Picasso. El camino a Guernica' muestra por qué marcó un antes y un después en su obra.

05/04/2017 07:53 CEST | Actualizado 11/04/2017 16:18 CEST
MUSEO REINA SOFÍA @DORA MAAR. VEGAP
Picasso trabajando en el 'Guernica' en su taller de Grands-Augustins. París, 1937.

Pocas imágenes hay más icónicas del siglo XX que el Guernica, mural pintado por Pablo Picasso (1881-1973) en 1937 por encargo del gobierno de la República para el Pabellón Español de la Exposición Internacional que se iba a celebrar en París.

Hasta ese momento su arte era íntimo y personal, muy pocas veces referido a la esfera pública y menos a la política. Sin embargo, en el Guernica consiguió plasmar la crudeza y el horror de la guerra. ¿Cómo llegó a ejecutar una obra tan impactante? ¿Cuál fue el periplo artístico de Picasso hasta llegar a ella? ¿Qué conceptos surcaban la mente del pintor? Con el objetivo de explicarlo, y de paso celebrar el 80 aniversario del mural, el Museo Reina Sofía ha reunido 180 obras —algunas procedentes de pinacotecas como el MoMA, la Tate Modern, el Pompidou o el Musée Picasso— en la exposición Piedad y terror en Picasso. El camino a Guernica, que se podrá ver desde este miércoles 5 de abril hasta el 4 de septiembre.

"Lo que queríamos era pensar en las actividades, las preocupaciones y quizá las fantasías, obsesiones y aspectos no resueltos que llevaron a la realización del Guernica", señaló en la presentación de la muestra —que ocupa 10 salas en torno al mural— uno de sus dos comisarios, Timothy Clark.

PICASSO ANTES DEL GUERNICA

MUSEO NACIONAL DE ARTE REINA SOFÍA @SUCESION PICASSO, VEGAP
'Mandolina y guitarra', 1924.

El punto de partida de la muestra son las naturalezas muertas e interiores que Picasso pinta en 1924 y 1925, llenos de botellas de licor, fruteros y guitarras. En esos años, el mundo pictórico del malagueño se enmarca dentro de cuatro paredes, dentro de las cuales muestra los placeres burgueses.

Las paredes del cuarto no tardarían en desmoronarse. Como refleja la muestra, una obra que crea en 1925 supondrá un punto de no retorno: Las tres bailarinas. Él mismo llegó a afirmar cuatro décadas después que prefería ese óleo al Guernica: "Es un cuadro más real, un cuadro en sí mismo".

El comisario Clark recalca la importancia de esta obra para entender la evolución de Picasso: "En los 12 años anteriores [al Guernica] su obra iba en una dirección diferente. Con Las tres bailarinas él sabía que había hecho algo muy distinto. El horror, la muerte, se convierten en un tema. Esta exposición es en parte sobre el giro de Picasso a partir de 1925 hacia el terror y la monstruosidad".

MUSEO NACIONAL DE ARTE REINA SOFÍA @SUCESIÓN PICASSO VEGAP, 2017
'Las tres bailarinas', 1925

¿Qué motiva ese cambio tan radical? "No creo que haya una buena respuesta a eso", admite Clark. "Podría a ser que Picasso empieza de alguna manera a aceptar la realidad de la I Guerra Mundial. 1914 acabó con una larga era de paz burguesa".

Los cuadros que siguen a Las tres bailarinas, y que se pueden ver en la muestra, reflejan cómo el artista comienza a experimentar con caras inquietantes y cuerpos desmembrados y cómo sus extrañas criaturas se hacen más grandes y abandonan las cuatro paredes para salir a un mundo extraño.

Anne Wagner, la otra comisaria de la exposición, apunta que Picasso comienza entonces a reimaginar el cuerpo femenino incluso "como un arma". "Si fuese visitante iría directamente a los dibujos de Picasso que están en el corazón de la exposición. Observaría la serie de magníficas mujeres y, especialmente, el uso del lápiz y del lápiz de color para elaborar el drama de la muerte de los inocentes", aconseja. "Hizo una obra de sufrimiento de madres, niños y animales. No hay hombres y creo que por eso ha conseguido comunicar tanto".

LA HUELLA DEL GUERNICA

MUSEO REINA SOFÍA @SUCESIÓN PICASSO VEGAP
'Estudio para una cabeza llorando (I) Dibujo preparatorio para 'Guernica', 1937

Entre esos dibujos se puede encontrar varios estudios de cabezas de mujeres, bustos que lloran y madres que abrazan a sus hijos muertos que esboza el artista para preparar el Guernica. Este mural atrapará a Picasso durante mucho tiempo, incluso una vez finalizado. En los meses siguientes, como si siguiera bajo su hechizo, sigue pintando algunos de estos motivos, añadiéndoles más dramatismo si cabe con lágrimas y pañuelos.

En esos últimos años de la década de los 30 en sus obras comienza a aparecer otros elementos que hablan por sí mismos y que siguen en esa línea del horror. Cabezas de cordero, cráneos de toro y calaveras humanas salpican sus obras a partir de 1938, como en Naturaleza muerta con cráneo de buey (1939).

MOMA @SUCESIÓN PICASSO VEGAP
'Mujer peinándose', 1940

Los acontecimientos bélicos y el clima de angustia continuarán marcando su obra, como se puede apreciar en los cuadros que cierran la exposición y protagonizados por su pareja entonces, la fotógrafa Dora Maar. Entre ellos destaca el célebre Mujer peinándose —del MoMA y broche de oro de la muestra—, un retrato cuya fecha de finalización fue el 19 de junio de 1940, apenas unos días después de la entrada de las tropas nazis en París.

PIEDAD Y TERROR EN PICASSO. EL CAMINO A GUERNICA

Dónde: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

Cuándo: Del 5 de abril al 4 de septiembre de 2017

Visitas comentadas: Jueves y sábados a las 17:00 y domingos a las 11:30

Comisariado: Timothy James Clark y Anne M. Wagner

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