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Dejad que los niños se acerquen a la naturaleza

Planes eco con los más pequeños de la casa.

19/04/2017 12:09 CEST | Actualizado 15/05/2017 09:59 CEST

Es mucha la literatura y la ciencia que alerta sobre el riesgo de que una sociedad hiperdigitalizada y sobreprotectora aleje aún más a los niños de la naturaleza. Sobre todo porque ese riesgo conlleva efectos poco saludables para los más pequeños, como obesidad, enfermedades respiratorias y trastornos por déficit de atención. Dos expertos españoles, el psicólogo ambiental José Antonio Corraliza y la educadora y escritora Heike Freire, insisten en la necesidad de fortalecer la conexión entre infancia y naturaleza.

Pero, ¿cómo lograrlo? No hay excusas, la naturaleza, sea campera o urbana, se expresa y muestra de mil maneras para atraer la atención y el disfrute de los más pequeños. La gran mayoría de sus floraciones, cantos y hasta lamentos por el daño que le hacemos pasan desapercibidos. Es hora de que desde pequeñitos sepamos atenderlos.

1. DOÑANA Y MONFRAGÜE EN TU BARRIO

Los parques, jardines, bulevares y descampados de las ciudades se convierten en los primeros lugares donde los más pequeños pueden aprender a conocer, conservar y relacionarse con la naturaleza. Allí hay arbustos, árboles, aves, mariposas, escarabajos, hormigas, lagartijas y hasta conejos y ranas.

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Habitualmente niños y niñas buscan los parques solo para columpiarse o lanzarse por los toboganes. Muchas veces ese destino está dirigido por los mayores, que les llevan invariablemente a la "zona infantil". Realmente, todo el parque es zona infantil. Un hormiguero, unas hojas, unas ramas, las flores, un estanque, una ría... encierran múltiples posibilidades para atraer la atención y el juego de nuestros hijos.

2. ANTES QUE EL ZOO, ANIMALES AL AIRE LIBRE

Entusiasmo y felicidad. Estas son algunas de las reacciones que sienten los más pequeños de la casa cuando en una salida al campo ven corretear a un conejo camino de la madriguera o a una bella mariposa vanesa, macaón o podalirio (también llamada chupa leche) posarse en una flor.

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En ocasiones, se presenta a la naturaleza salvaje o menos domesticada como un lugar hostil para la infancia, donde es fácil pincharse, que te pique un insecto o ensuciarte en un charco. La contemplación activa de la naturaleza lima esa percepción e integra al niño en ella. "Un niño despierto evita el peligro porque aprende a detectarlo", nos dice el psicopedagogo italiano Francesco Tonucci.

Existen múltiples ofertas de ocio que les acercan incluso al lobo, al lince y a los buitres en estado natural. Rutas, talleres y hasta escondites sirven para observar a estos grandes vertebrados de la fauna española en libertad como si estuviéramos viendo un documental.

3. AVES EUFÓRICAS

Estamos en plena ceremonia de cortejo y apareamiento de las aves, momento idóneo para contemplar sus mejores dotes cantoras. Verdecillos y verderones se suben a lo alto de los árboles para cantar desde allí sus tonadas de atracción hacia la pareja y de marcaje de su territorio.

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Hay más situaciones que conmueven a los chiquillos, como las golondrinas y aviones comunes que picotean en charcas para hacer acopio de barro y lodo, y construir y remendar sus nidos. "¿Son las que hacen nidos en mi urba?", sueltan unos escolares en plena ruta ornitológica. "Sí, pero no los destruyas, que el derribo de nidos amenaza a las golondrinas", se les advierte.

Con la mirada puesta en el agua, los ánades, entre otras aves acuáticas, combinan las ceremonias de cortejo de los que empiezan ahora sus amoríos con el cuidado de proles de ocho o más patitos o pollitos que siguen a la madre entre los más avanzados en la reproducción.

4. LAS HOJAS MÁS ALLÁ DE LAS DE LOS LIBROS

"Las hojas, según su forma, pueden ser lanceoladas, acorazonadas, palmeadas..." Esta retahíla, tan presente y repetida en libros y aulas de colegios e institutos, se puede lanzar al aire libre, allí donde hay hojas lanceoladas, acorazonadas y palmeadas, para que los niños las vean, las toquen y comprueben de qué árbol proceden.

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Lo mismo se puede hacer con las flores (cáliz, corola, estambres, pétalos...) ya que estamos en un momento en que se cruzan las plantas que todavía las contienen con las que ya echan también la hoja. Por no hablar de las encinas y pinos de hoja perenne.

Cualquier época del año es buena para reconocer los signos más distintivos de árboles y arbustos, que también incluyen frutos, troncos, cortezas y ramas. Respetando siempre a especies escasas o amenazadas, la confección de herbarios con flores y hojas estimula también a los pequeños botánicos.

5. COMIDAS Y PERFUMES CON PLANTAS

Nada como un jardín botánico para que acaben por adentrarse en el maravilloso mundo de las plantas. La mayoría organizan talleres, juegos y paseos guiados para que la variedad botánica se cuele por sus sentidos de la manera más lúdica posible.

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Conocer que el analgésico que se toma de vez en cuando mamá viene del sauce, que la comida que ha hecho papá llevaba laurel y tomillo, o que el perfume con el que se han rociado esta mañana tiene lavanda les permite comprender la importancia de la diversidad vegetal. Por cierto, todas las plantas citadas también las pueden encontrar en un parque urbano.

6. PLAYAS CON CUBO, PALAS Y DELFINES

En las zonas de costa también hemos reducido el ocio infantil a la línea de arena más cercana al mar y al baño más cercano a la arena. No pasa nada, también aquí aparecen conchas que pueden enriquecer un día de playa con una recolección de estos restos de moluscos que alcanzan formas y colores muy variados entre almejas, caracoles y navajas.

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Pero hay más, ya en el agua, incluso cerca de la orilla, se puede practicar una observación acuática dotados de gafas de buceo con tubo para respirar. Flotando sobre la superficie del mar, y a veces sin despegar los pies del fondo, se aprecian peces que habitualmente nadan desapercibidos entre los bañistas. Si damos con una playa algo más rocosa, crustáceos, esponjas, y estrellas y caballitos de mar convierten este principio de submarinismo en algo muy grande.

Por último, queda embarcarse en infinidad de propuestas de rutas que parten de puertos del Cantábrico, Mediterráneo y Atlántico para disfrutar en familia de la fauna y la flora marina. Si la cosa va de sorprenderse con el avistamiento de ballenas y delfines, debemos poner rumbo a las islas Canarias, el Golfo de Vizcaya o el estrecho de Gibraltar.

7. EDUCACIÓN AMBIENTAL ACTIVA

La educación ambiental es algo que debe estar presente en nuestras vidas, desde los cero a los cien años. No vale decir eso de que es cosa de niños. Es conveniente que visitemos en su compañía y participemos en las múltiples actividades que organizan los cientos de centros de educación ambiental y de información y recepción de visitantes de espacios naturales repartidos por la geografía española.

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La visita virtual a las páginas web del Centro Nacional de Educación Ambiental, Europarc y Qnatur orienta sobre este tipo de instalaciones y las actividades que desarrollan. Resulta casi ineludible entrar a uno de estos centros cada vez que visitemos el espacio natural al que está asociado. El conocimiento adquirido servirá para integrar mejor a niños y niñas en la naturaleza que nos rodea.

8. TALLERES ECOLÓGICOS

Los talleres que se organizan desde diferentes ámbitos y centros, sobre todo vinculados a la naturaleza, son cada vez más y más variados. Tanto los centros de educación ambiental, como museos de ciencias naturales y zoología, jardines botánicos, casas de las ciencias e incluso iniciativas privadas, los amplían al reciclaje, el ahorro de agua y energía, y los huertos urbanos y ecológicos.

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Casi todos estos lugares tienen programaciones orientadas al público infantil, bien en horarios de fin de semana, si la visita es en plan familiar, o durante los días lectivos, si la iniciativa parte de un centro escolar. Hay que estar atentos también a los campamentos de verano y durante otros períodos vacacionales que organizan ONG ecologistas, tanto de ámbito nacional como local. En estos casos hay talleres multidisciplinares, tocando todas las vertientes citadas.

Y una última pista a seguir, la de los centros de recuperación de fauna salvaje. Los hay desde Madrid a cualquier punto de la costa e ilustran de forma interactiva sobre los impactos que ocasionamos a los animales.

9. LA LIBRERÍA VERDE

"De pronto, se oyó un susurro./¿Cuándo vendrán los niños,/que me aburro"/—dijo el árbol con su vocecita de madera—,/los niños son para mí la primavera".

En plena celebración del centenario del nacimiento de Gloria Fuerte, nada mejor que recordar y recomendar su amplia literatura infantil vinculada a la naturaleza, y muy especialmente a los animales. Es cuestión de buscar entre sus casi cien títulos dedicados a la infancia.

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De esta forma nos adentramos en otro campo repleto de experiencias ambientales para ellos: la literatura. A pesar del dominio digital y de las pantallas, que tampoco hay que desdeñar, la inmersión en una biblioteca o librería depara también enormes satisfacciones que despiertan y consolidan las inquietudes ecológicas de niñas y niños.

Aparte de clásicos como El libro de la selva o Platero y yo, hoy en día los anaqueles están repletos de títulos donde la ilustración e incluso el troquelado juegan un papel determinante. Además, hay infinidad de manuales de conducta ambiental adaptados a ellos, desde el reciclaje a guías de aves pasando por el cambio climático.

10. ENTRE ESTRELLAS Y DINOSAURIOS

Despegamos los pies de la Tierra y nos vamos camino de la Osa Mayor y Júpiter. Descubrir lo que pasa y se mueve en el cielo también sirve para explicar muchas de las cosas que pasan y se mueven en nuestro planeta. Por este motivo, la observación astronómica cuenta igualmente como una atractiva actividad ambiental de cara a la infancia. Planetarios, y casas y museos de las ciencias y la tecnología se convierten en lugares idóneos desde los que proyectar sus ojos hacia los astros.

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Y para rematar este decálogo lo que hacemos ahora es despegar con nuestra particular máquina del tiempo e irnos en familia hacia períodos geológicos en los que habitaban la Tierra otras formas de vida. Seguir huellas de dinosaurios en plena naturaleza o descubrir sus restos y reproducciones en museos ad hoc es otra forma de entender nuestro planeta y los cambios que operan en él.

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