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Boticaria García alivia los desvelos de padres primerizos en 'El Moco Radiactivo'

"Ser padre ahora es más complicado que hace unos años", afirma la farmacéutica, bloguera y autora del libro.

07/05/2017 10:27 CEST | Actualizado 08/05/2017 16:51 CEST

Acaba de llegar a las librerías de España para convertirse en la nueva biblia de los padres que se acaban de estrenar en ese papel o que lo van a hacer en un futuro inmediato. Se trata del libro El moco radiactivo, escrito por Marián García, conocida en el mundo 2.0 como Boticaria García. Esta farmacéutica, nutricionista, madre y bloguera lleva años aconsejando, desde diferentes plataformas digitales y desde el mostrador de su farmacia, a seguidores y clientes sobre salud, alimentación y ungüentos que no son tan milagrosos como parecen.

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Entre todos esos fans y pacientes, destaca con honores un grupo. "Como farmacéutica y como bloguera, un gran porcentaje de las dudas que me plantean proceden del 'mundo padres primerizos'. Esa es la razón de ser de mi libro. Las personas mayores se preocupan por sus enfermedades, sus problemas de tensión o de colesterol; pero son ellos mismos. Un padre primerizo se preocupa por el otro, por su hijo, enfrentándose a un mundo totalmente desconocido y sobre el que no tiene control. En el blog, la mayor parte de las consultas me las realizan sobre dos temas: niños y alimentación. Y si se juntan las dos, éstas son lo más top. ".

El color de las cacas, la introducción de alimentos sólidos, remedios para acabar con los cólicos, los problemas de la lactancia materna... son algunos de los asuntos tratados. Son problemas que llegan a desesperar a las parejas que se inician en la maternidad, y que convierten esos primeros meses de vida de los bebés en una montaña de emociones, en días en los que las lágrimas se mezclan con las sonrisas y los besos con la desesperación.

"Con el esfuerzo que supone el parto y con el baile de hormonas, cuando salí del hospital y nos enfrentemos al bebé solos en casa, el mundo se me vino un poco abajo", cuenta Diana —mamá de Hugo, de dos años—. Y eso que la gran mayoría de madres, durante las 40 semanas de gestación, suelen invertir mucho de su tiempo libre en leer y leer cosas sobre el embarazo y la vida después del nacimiento. Sole —madre de Iria, de dos meses— y Koqui —mamá de Alejandra, de 18 meses, y embarazada de su segundo hijo— hicieron de Comer, amar, mamar, un libro del pediatra Carlos González, su texto sagrado. "Durante mi primer embarazo me señalaba con pots-its todo lo que consideraba que podía pasarme después. ¡El libro estaba lleno de colores fluorescentes porque prácticamente lo señalé todo!", confiesa Koqui.

"Es verdad que la gente más cercana nos advertía de que tener un bebé es duro, sobre todo porque no duermes nada. Y la falta de sueño tiene unas consecuencias tremendas porque el agotamiento no es sólo físico, también mental. Y con un bebé tienes que estar siempre al 100%", cuenta Rodrigo —padre de Iria, de 7 meses—. "Mucha otra gente, más alejada, suele pintar la paternidad como un mundo de alegría y de color, en el que todo es ternura, besos y amor. Y no. Hay muchos problemas físicos —sobre todo para la madre— y mentales, mucho cansancio... La vida se te da la vuelta por completo y, por mucho que te avisen, no te haces una idea".

Antes, las dudas nos las planteaban los diferentes consejos de los familiares y amigos. Ahora esto se ha complicado más, se ha intoxicado más gracias al 'doctor Google"Boticaria García

Boticaria García se muestra condescendiente y solidaria con los debutantes y lo hace por una sencilla razón. "Ser padre ahora es más complicado que hace unos años. Antes, las dudas nos las planteaban los diferentes consejos de los familiares y amigos. Ahora esto se ha complicado más, se ha intoxicado más gracias al doctor Google. Por ejemplo, antes ibas a la farmacia a por un chupete y tenías dos modelos y cuatro colores. Ahora, en Amazon, buscas "chupete" y hay 17.800 entradas, acompañadas de sus correspondientes opiniones. Hay factores externos que multiplican las dudas y la inseguridad. Y el verdadero problema es que no hay información de calidad. Un capítulo del libro está dedicado precisamente a eso, a dar las claves y las fuentes que ofrecen información veraz y científica."

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Internet lleva unos años entre nosotros y, tras el estallido de información del principio, la sociedad va adquiriendo cierta cultura digital y comenzamos a tener criterio para distinguir fuentes veraces y fiables. Por eso empezamos a acudir a instituciones científicas y organizaciones que gozan de cierto prestigio para obtener información sobre cualquier tema. En el caso de la crianza y la salud de los bebés, no iba a ser menos. En este sentido, Koqui lo tiene muy claro: "Tengo formación científica y siempre recurro a fuentes científicas, solo consulto a gente con estudios fiables en la materia. No hago caso de foros o de la opinión de otras madres".

Leer que otras mamás tampoco duermen, que la lactancia ha sido una tortura o que sus hijos también han llorado el primer día de guardería es un alivio. Más si le pones un toque de humor"Diana, madre de Hugo (2 años)

Rodrigo asegura que ellos no recurren mucho a Google. "Ante la duda, preferimos ir al pediatra. Nuestro caso aquí es más sencillo, porque tenemos una amiga pediatra que nos resuelve las dudas de mil maravillas y al momento. Es nuestro Google particular —y fiable—". En cambio Diana reconoce que sí, que ella sí consulta blogs sobre salud, educación y psicología infantil. Y además de para resolver dudas, para compartir experiencias. "Ya lo dice el refrán: 'Mal de muchos, consuelo de tontos'. Leer por boca de otras mamás que ellas tampoco duermen, que la lactancia ha sido una tortura o que sus hijos también han llorado desesperadamente el primer día de guardería es un alivio. Más si le pones un toque de humor. Después ya veo si hago caso de los consejos que me dan".

Lo que el pañal esconde

El momento de enfrentarse a un ser tan pequeño e indefenso es algo que impone. Y los papás primerizos, por mucho que se hayan preparado y ensayado a lo largo de las 40 semanas de gestación, sienten el peso de la responsabilidad y el desconocimiento sobre sus espaldas en cuanto cierran la puerta de su casa al llegar del hospital.

La primera vez que me quedé solo con Iria en en el hospital, tenía que cambiarle el primer pañal y fue un show. No tenía ni idea de cómo había que hacerlo ni de cómo tratarla"Rodrigo, padre de Iria (7 meses)

"Siempre he sido muy segura y decidida, pero esos primeros días en familia los recuerdo con un poco de horror", cuenta Diana. "Entre el cansancio del parto y los nuevos horarios, yo vivía como en una nube... Creo que es muy importante que haya alguien que te eche una mano. Y no tu pareja, él también está perdido y cansado. La familia, algún amigo, algún profesional... puede apagar los fuegos que se montan en ciertos momentos".

"La primera vez que me quedé solo con Iria en el hospital tenía que cambiarle el pañal y fue un show. No tenía ni idea de cómo hacerlo, ni de cómo tratarla. Yo mismo me sentía como un niño que no sabe hacer nada. Un inútil absoluto", confiesa entre risas Rodrigo.

¿Y qué es lo que verdaderamente desarma a los padres? ¿Cuál es la cuestión que más problemas plantea durante los primeros días? "Un poco todo: el cordón umbilical, los cólicos, el color de las cacas...", asegura la boticaria. "No son pocas las veces que los padres han bajado a la farmacia con el pañal de su pequeño. Puede parecer de locos, pero luego te paras a pensar y entiendes que solo se le puede ocurrir a un padre preocupado. Ellos se desesperan porque les han dado cita para el pediatra dentro de una semana y no les queda otra que recurrir a la farmacéutica", afirma. "Pero es el tema de la lactancia el que más dudas e inseguridades genera. De hecho, cuando mandé el libro a una amigas madres primerizas, me avisaron de que echaban en falta más cosas sobre eso. Tuve que ampliar algo ese capítulo".

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"Nuestro mayor miedo, al principio, fue la lactancia", corrobora Rodrigo. "Tuvimos algunos problemas porque no agarraba bien, mi mujer tuvo mastitis y la niña perdió peso. Le dábamos complementos, pero tampoco los acaba de coger bien. Fue una lucha hasta que cogió el peso que le correspondía. Fueron días muy duros, porque fueron los primeros y no sabes ni por dónde te viene el aire. Estás perdídismo". Koqui también comparte con Rodrigo estas impresiones: "Es una de las etapas más difíciles. Yo tuve muchos problemas para que la niña se agarrase... Ordenaba mi día a día en función de sus tomas. Salía a la calle después de comer y antes de la siguiente toma. Era un poco duro, la verdad".

Para Sole también fue uno de lo momentos más difíciles: "Lo pasé muy mal cuando, a los pocos días de nacer, me dijeron que la niña tenía frenillo lingual corto, que por eso no se agarraba bien al pecho. Decidimos que la interviniesen para solucionarlo... Pero cuando su padre y yo nos pusimos a mirar en Internet en qué consistía la intervención, nos asustamos mucho por las posibles complicaciones que podía tener. Cuando escuché llorar a un niño a lo lejos, pensé que era la mía y se me saltaron las lágrimas. A los pocos minutos llegó en brazos de la enfermera y tan feliz".

"Por mi propia experiencia", cuenta la autora del libro, "los consejos que más agradecen, pasadas las cruciales primeras semanas, como dije antes, son los relacionados con la alimentación. Se plantean muchas dudas sobre la merienda y el desayuno. ¿Qué alimentos tienen que formar parte de estas comidas? Y el otro tema fundamental son las vacunas, porque hay desinformación en cuanto a la necesidad de ciertas vacunas y el desabastecimiento. Para todas estas cuestiones les informo y siempre les remito a páginas fiables, que deben convertirse en sus referencias: la OMS, la Asociación Española de Pediatría y la Academia Americana de Pediatría".

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"Es verdad que con el calendario de vacunación han conseguido hacernos un lío... El pediatra te argumenta una cosa, la enfermera te aconseja otra y tu entorno deja la decisión en tus manos. Yo, al final, me fío de lo que me dice el pediatra y ya está", cuenta Diana.

Koqui, en cambio, considera que tiene toda la información que necesita y que, claramente, está a favor de la vacunación. "Para mí es una prioridad. Recuerdo que cuando Alejandra nació fue noticia un brote de tosferina que había en España y me agobié mucho porque como la niña era muy pequeñita y estaba sin vacunar... Me daba mucho miedo que se contagiase. Pasé unos días malos."

Malas noticia: el síndrome puede durar toda la vida

¿Quiénes padecen más el miedo de padre primerizo, ellos o ellas? "Lo sufren los dos... Aunque ellas tienen dos talones de Aquiles: el parto y la lactancia, que supone un gran esfuerzo físico. Es cierto que las cosas han avanzado y que ya hay una corresponsablidad en la crianza. Pero la baja sigue siendo de la madre —aunque se haya ampliado la del padre—. Por eso, durante esos primeros meses que ella dedica por completo a su hijo, asume mayor peso en las visitas médicas, en la alimentación, en el descanso... Y cuando el padre se incorpora a eso, eso ya ha pasado", asevera Marian García.

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Rodrigo está completamente de acuerdo: "Yo intento implicarme igual, pero ella acaba siempre haciéndolo más. Primero por una cuestión evidente: yo tuve 15 días de permiso y los uní a las vacaciones. Pero cuando la niña tenía un mes tuve que volver a trabajar. Ella estuvo en casa con la niña hasta casi los cinco meses. Y en ese tiempo, inevitablemente, ella estuvo más implicada porque yo me pasaba la mayor parte del tiempo fuera. No puede haber una participación igualitaria mientras eso no cambie. Cuando ella se incorporó al trabajo, creo que nos repartimos más las tareas. Yo estoy con la niña por las mañanas y ella por las tardes. Pero la lactancia materna es muy sacrificada y, al final, si la niña pide teta a las tres de la mañana, aunque yo esté haciendo guardia, tiene que despertarse y darle."

La primera semana el padre aseguró que la niña iba a ser hija única. Con los nuevos horarios, casi no dormía y estaba agotado".Sole, madre de Iria (3 meses)

Para Sole "es imprescindible la ayuda del papá". "En mi caso, afortunadamente, pudo disfrutar de la nueva baja por paternidad —cuatro semanas, en vez de dos— y fue genial. Aunque también se hace corta. Eso sí,la primera semana ya aseguró que la niña iba a ser hija única. Con los nuevos horarios, casi no dormía y estaba agotado".

"A mi todavía me sigue dando mucha rabia que lleguen los padres a la farmacia y, cuando se les plantea alguna duda o un problema, enseguida dicen: 'Espera que llamo a mi mujer...' O directamente llevan en el móvil una foto de la leche que quieren o del chupete. Pero es verdad que se ha avanzado en este sentido y, tanto en el blog como en la farmacia, son muchos los papás que vienen a consultarme. ¡E incluso han comprado el libro!", nos confiesa nuestra boticaria.

Los que ahora están viviendo ese dulce/tormentoso momento de criar a un bebé, cada noche, al acostarse, además de intentar sacar el máximo rendimiento a una hora de sueño antes de la siguiente toma, se preguntan cuándo pasará esa etapa, cuándo tendrán la situación bajo control. Marian no duda la respuesta: "El síndrome padre primerizo es para siempre. Con el primer hijo, siempre es la primera vez que te enfrentas a algo: la caída del primer diente, la primera regla, el primer amor adolescente... Y, además, la preocupación como padre no te la quitas nunca, va en el gen de la maternidad/paternidad. Aunque con el segundo relativizas todo mucho. Pero tiene que ser así, es bonito que sea así, que tus padres siempre se preocupen por ti, aunque tengas 40 años".

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"Seguro que la preocupación por tu hijo dura toda la vida, pero sí que creo que se va suavizando. Yo ya no me asusto tanto cuando empieza a subirle la fiebre y no sé cómo pararla. Ni me preocupo si un día come menos. Ni salgo corriendo a Urgencias si se cae... De hecho, durante el primer año éramos asiduos y ahora hace tiempo que no visitamos la sala de espera. Te vas relajando... ", reflexiona Diana entre risas.

Con el segundo embarazo, los primeros meses, cuando no tienes barriga ni aún notas al bebé, no te acuerdas ni de que estás embarazada"Koqui, madre de Alejandra (18 meses) y embarazada de su segundo hijo

Koqui insiste en que hasta el segundo embarazo se vive de otra manera: "Con este segundo, los primeros meses, cuando no tienes barriga ni aún notas al bebé, no te acuerdas ni de que estás embarazada. En buena medida, porque la otra niña acapara toda la atención y el tiempo. Ahora no leo tanto, ni estoy pendiente de lo que ocurre semana a semana, ni tengo tantas ganas de que pase el tiempo... También es que ya lo has vivido y lo conoces. Por eso espero que cuando nazca siga siendo igual".

Es verdad que la maternidad no es tan maravillosa como la pintan los más románticos, pero sí es cierto que, al final, es una de las experiencias más intensas y amorosas de la vida. "Evidentemente, con una sonrisa de la niña todo se compensa y se olvida. Es más, por mucho que te digan, no te puedes hacer a la idea de lo maravilloso que es tener a tu hija entre los brazos", afirma Rodrigo.

En eso, todos coinciden. "La maternidad ha sido mejor de lo que esperaba. Estoy encantada", asiente Sole. "Aunque no lo parezca, los buenos momento son más que los malos. Para mí es lo mejor que he hecho hasta ahora", asegura Diana.

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