POLÍTICA

Puigdemont, en Madrid: "Si hay voluntad política, se encuentran los cauces"

El presidente de la Generalitat lanza a Rajoy, desde Madrid, su última oferta para negociar el referéndum de independencia.

22/05/2017 18:50 CEST | Actualizado 22/05/2017 20:31 CEST
REUTERS

Carles Puigdemont sigue arrojando balones al tejado de Mariano Rajoy. El presidente de la Generalitat de Cataluña ha lanzado, desde el Palacio de Cibeles de Madrid, la ¿última? oferta para sentarse a negociar el referéndum de independencia con el Gobierno.

En el marco de la conferencia Un referéndum para Catalunya. Invitación a un acuerdo democrático, el president le ha afeado a Rajoy su inacción, le ha invitado "formalmente" a empezar ya las negociaciones y le ha enviado un mensaje de fondo: "Si hay voluntad política, todo es posible". Pero ha advertido: "No caben muchos más rechazos".

Por si los hay, está la Ley de Transitoriedad Jurídica. Secreta durante meses hasta la más irrelevante de sus líneas, El País ha tenido acceso este lunes a su borrador. Se trata, según la información del periódico, de un documento que aspira a funcionar como constitución provisional mientras se pone en marcha un proceso constituyente que desemboque en la "república parlamentaria" de Cataluña.

No se trata de liquidar España ni de negarla. Se trata de la autodeterminación de Cataluña, que es una reafirmación de sí misma.

"Si el Estado español impidiera de manera efectiva la celebración del referéndum, esta ley entrará en vigor de manera completa e inmediata cuando el Parlamento constate este impedimento", afirma la disposición final del borrador.

Pero "si hay voluntad", ha entonado Puigdemont, "siempre se encuentran los cauces. Si hay voluntad, el método debe estar al servicio del objetivo. Si hay voluntad, el método no debe ser un impedimento o un estorbo, como no lo fue hace 40 años para permitir el regreso desde el exilio del president Tarradellas y la reposición de la Generalitat de Cataluña".

"¿Existe voluntad política para atender la demanda catalana? Hoy parece, por un lado, que el Gobierno español empieza a describir correctamente de lo que se trata: no se trata de liquidar España ni de negarla. Se trata efectivamente de la autodeterminación de Catalunya, que en ningún caso pretende negar a nadie sino afirmarse a sí misma", ha dicho Puigdemont.

AFP

EL NO A TODO

Voluntad ha sido el concepto clave. Voluntad que le falta al Gobierno de Rajoy, al Estado español. Voluntad la de su ejecutivo para seguir sentados en la mesa de negociación aunque nadie tome asiento en la silla de enfrente. Voluntad de la sociedad catalana para "decidir sobre su futuro". "Incluso quienes no quieren la independencia", ha asegurado Puigdemont", "no entienden que no se les deje expresarse".

"El no a todo", ha lamentado, "es decepcionante. Que las únicas decisiones políticas que haya tomado el Gobierno del Estado en relación con la celebración del referéndum e Catalunya hayan sido perseguir judicialmente a cargos electos (Mas, Rigau, Ortega, Homs, Forcadell, Simó, Coromines, Nuet y Borrás, hasta ahora) es una irresponsabilidad y no acerca ningún acuerdo sino que, justamente, lo aleja".

En el pasaje de más carga crítica de su discurso, el president de la Generalitat ha afirmado que "en los juzgados no se hace política, ni se debería. Negar el carácter político de la demanda catalana y fiarlo todo al trabajo de fiscales y jueces no es la solución sino incrementar el problema".

El Estado español no dispone de tanto poder para parar a tanta democracia.

Después de asegurar que el proceso se vive en Cataluña "cívicamente", Puigdemont ha asegurado: "No pedimos al Estado español que renuncie a sus principios, pero tampoco aceptamos que el Estado español nos obligue a renunciar a los nuestros. Aunque lo intenten, el Estado español no dispone de tanto poder para parar a tanta democracia".

EN LA MESA DE NEGOCIACIÓN, PASE LO QUE PASE

El president se ha revuelto contra las etiquetas y ha rechazado ser un "desafío". "Somos", ha dicho, "los representantes de un pueblo que quiere expresar su futuro en las urnas. No somos ningún soufflé, ni una enfermedad, ni fruto de ningún trastorno emocional". Son los afectados por "la gran frustración del 2010", cuando el Tribunal Constitucional falló en contra del Estatuto de Cataluña. "Fue una propuesta pactada, aprobada y refrendada por mayorías, y aspiraba a convertir a los catalanes en lo que muchas generaciones de catalanismo político habían anhelado, es decir, ciudadanos de primera".

Puigdemont se ha puesto a la cabeza "de una corriente de fondo que ha renovado de manera muy profunda el catalanismo mayoritario". Un catalanismo que decidió algo para lo que "al parecer, la política española no estaba preparada ni estaba esperando: decidimos dejar de lamentarnos, de negociar compensaciones en aquel mercadeo que tanto nos ha perjudicado para sacar algo de lo perdido, y decidimos decidir".

AFP

"Pero deseamos, sí, que el referéndum para Catalunya sea pactado con el Gobierno español". Puigdemont entraba por fin en materia e iba al grano: "Estamos dispuestos a hablar de todo y con todos: la pregunta, la fecha, los requisitos de participación y su validación. Estamos ya sentados en la mesa de negociación y no nos levantaremos sin un acuerdo, si hay voluntad sincera de llegar a él. La oferta de diálogo es permanente".

DIÁLOGO Y UNA REALIDAD QUE NO CABE DESPRECIAR

El president de la Generalitat ha conminado a Rajoy y a su Gobierno a establecer el diálogo cuanto antes: "Se tiene que establecer sin restricciones para poder hablar de la fecha del referéndum: cuándo debería celebrarse y en qué condiciones". Se ha comprometido a dejar a un lado los apriorismos: "Les escucharemos y decidiremos conjuntamente cuál sería la mejor".

La utilidad del diálogo va mucho más allá para Puigdemont: "El diálogo tiene que servir para definir la pregunta a realizar, una pregunta que no conlleve confusión y que todo el mundo sepa qué significa votar "sí" y qué significa votar "no". El diálogo tiene que fijar los resultados para poder considerar válida la respuesta y el compromiso de implementarla. Tiene que fijar, por tanto, un acuerdo sobre la mayoría necesaria y sobre la agenda compartida para corresponder de forma responsable con la decisión de los catalanes".

Jamás renunciaremos a que los ciudadanos catalanes voten para decidir el futuro político de Cataluña.

De nuevo, voluntad, voluntad, voluntad. Y la advertencia de que existe una realidad que "sería sensato no despreciar". Y el conteo de los apoyos que se han conseguido durante este tiempo. Y, casi al final, la idea que hace innecesario el énfasis en la negociación, pues implica que el referéndum se celebrará sí o sí.

"Sin embargo, también queremos dejar claro que jamás renunciaremos a que los ciudadanos catalanes voten para decidir el futuro político de Catalunya si el Gobierno español sigue empeñado en el no a todo. A pesar de todos los obstáculos que encontraríamos en ese escenario, no tenemos ningún derecho ni ninguna legitimidad para no cumplir con nuestro mandato, un mandato que fue legítimamente expuesto y avalado en las pasadas elecciones (fíjense, nadie, ningún fiscal ni ningún juzgado nos impidió proponer a nuestros ciudadanos lo que hoy intentamos cumplir)".

Mariano Rajoy, que al tener noticia del contenido de la Ley de Transitoriedad Jurídica la ha calificado de "chantaje intolerable", tiene esas palabras de Puigdemont como asidero para seguir en su quietud.

INSULTOS Y GRITOS DE "ARRIBA ESPAÑA"

Unos minutos antes de que tomara la palabra, había sido recibido en el centro de Madrid con protestas, gritos e insultos. Alrededor de dos centenares de personas se habían congregado en la zona para corear consignas y lanzar papeletas con el símbolo de Falange contra su presencia.

Carles Puigdemont

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