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Seis planes para hacer en Andorra que nada tienen que ver con nieve ni con compras

Cultura, relax, enología, gastronomía... el Principado tiene mucho por descubrir.

31/05/2017 09:01 CEST | Actualizado 01/06/2017 12:17 CEST

País vecino y, en muchos casos, desconocido, Andorra tiene mucho que ofrecer más allá de sus estaciones de esquí o sus calles y centros comerciales. La naturaleza y su riqueza en arte románico son otros dos de los principales atractivos del Principado, pero ni mucho menos son los únicos.

Te proponemos seis planes de lo más variados que se salen de lo común y que te permitirán descubrir una Andorra diferente:

CONOCE SUS VINOS DE ALTURA

Quizá no es un dato muy conocido, pero los vinos elaborados a más altura de Europa están en Andorra. Las vendimias tardías, cerca de octubre, y el entorno —todos los viñedos están en la parroquia de Sant Julià de Lòria por su clima mediterráneo (¡sí, en pleno Pirineo!)— hacen posible unos caldos muy especiales. Sólo hay cuatro bodegas (Casa Beal, Casa Aunvinyà, Mas Berenguer y Borda Sabaté) y cada una produce vinos con una variedad de uva distinta.

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La visita a Borda Sabaté incluye aventura porque ofrece una subida en 4x4 —sus viñedos están a 1.190 metros de altura y distribuidos en 12 terrazas con un desnivel de 200 metros—. Arriba espera la recompensa: impresionantes vistas a las montañas, catas e incluso la posibilidad de poder reservar su restaurante privado, Le domaine, para comidas y celebraciones.

Esta bodega, inaugurada en 2006 y ubicada casi en la frontera con España, cuenta con el asesoramiento del enólogo Alain Graillot y produce dos vinos ecológicos, sin herbicidas, sulfatos ni otras sustancias químicas: Escol, vino blanco de la variedad riesling, y Torb, un tinto con uva cornalin.

  • Borda Sabaté: Ctra. General 1, s/n, Sant Julià de Lòria (+376 814 900)

DATE UNA VUELTA POR EL MUSEO CARMEN THYSSEN

A mediados de marzo abrió sus puertas la primera sede ubicada fuera de España de la colección Carmen Thyssen. Si bien es un museo chiquitito, la calidad de sus obras no deja nada que desear. Está pensado para mostrar exposiciones itinerantes de entre 25 y 30 pinturas que se renueven cada once meses.

Hasta el 14 de enero de 2018 la que se puede disfrutar es Escenarios. De Monet a Estes. De Trouville a Nueva York. Abarca los siglos XIX y XX y en ella no se repite ningún artista.

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"Lo que tienen en común las obras es que en todas el artista tuvo la libertad expresiva de pintar lo que quisiera", explican desde el museo. "El nombre hace referencia al escenario mental del artista y al motivo representado".

Así, se puede contemplar 26 pinturas de maestros del distintas corrientes —desde el impresionismo al pop art, pasando por el expresionismo alemán o el realismo social—, como Paul Gaugin, Max Pechstein, Varvara Stepanova, Eliseo Meifrén, Richard Estes o Henri Matisse.

RELÁJATE EN CALDEA E INÚU

Caldea es el espacio termal más grande del sur de Europa con 30.000 metros cuadrados de instalaciones. Allí no sólo se pueden aprovechar los beneficios del agua termal, que mana a 70ºC, sino de todo tipo de hidromasajes y espacios, como su laguna interior y exterior, los baños indorromanos, jacuzzis exteriores con vistas a las montañas, la piscina de pomelos o el hammam.

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Quienes busquen una experiencia aún más exclusiva pueden optar por Inúu, un espacio termal ubicado en el mismo edificio que Caldea y en el que no se admite a menores de 16 años. Cuenta con tres lagunas interiores, laguna exterior, camas de burbujas, surtidores de diferentes presiones... No falta una zona de hammam, una cueva de sal, camas calientes, cabinas de tratamiento y un gimnasio.

  • Caldea e Inúu: Av. Parc de la Mola, 10, Escaldes-Engordany (+376 800 999)

ESTIMULA TU OLFATO (Y TU VISTA) EN EL MUSEO DEL PERFUME

Julia Bonet es toda una institución en Andorra. En 1939, con 17 años, abrió la primera perfumería Julia, donde vendía productos cosméticos que compraba en Francia y que no se podían encontrar ni en Andorra ni en España. Hoy en día es una cadena de la que se pueden encontrar tiendas casi en cualquier calle de las zonas urbanas de Andorra.

En 2003 abrió el Museo del perfume, un espacio en el que se muestran unas mil piezas —la colección privada de la familia es de 38.000—, todas obtenidas en subastas y colecciones privadas. Algunas son auténticas joyas históricas, como khol egipcio del siglo VII a.C, instrumentos de manicura del siglo I, o delicados frascos de la Edad Media.

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El museo acoge numerosas piezas talladas por maestros del vidrio, como Lalique o Baccarat, creaciones de perfumistas como Coty o incluso un frasco de Roy Soleil diseñado por Salvador Dalí. Por supuesto, no faltan firmas como Chanel, Roger & Gallet, Guerlain o Christian Dior, pero tampoco fragancias de principios del siglo XX como Maderas de Oriente, de la casa Gal, Varón Dandy o Myrurgia que harán las delicias de los nostálgicos.

No acaban aquí las curiosidades: los más inquietos también pueden visitar el Museo del Tabaco, el del Automóvil, el de la Miniatura o el de la Moto.

  • Museo del perfume: Av. Carlemany, 115, primera planta, Escaldes-Engordany (+376 892 221)

DISFRUTA DE PAISAJE Y ARTE A LA VEZ

Hasta el 28 de julio se puede disfrutar de Andorra Land Art, una bienal que muestra obras de artistas de 11 países combinando patrimonio cultural y natural. Las piezas se pueden encontrar en distintos puntos del país, desde una exposición en la Fábrica de la Lana hasta enormes instalaciones en medio del campo.

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Una de las más llamativas es la creación del bombero y artista barcelonés Marc Sellarès. Instalada en una ladera, es visible desde cualquier punto de la capital y rinde homenaje a los refugiados.

PRUEBA SUS PRODUCTOS AUTÓCTONOS

La cocina tradicional andorrana se puede degustar en cualquiera de las 20 bordas (antiguas casas solariegas de alta montaña en las que se guardaba el ganado o el grano acondicionadas como restaurantes). En ella predominan las setas, la trucha o embutidos del cerdo típicos —la donja o la bringuera—.

En los últimos años también han surgido pequeños productores artesanos locales que ponen en valor la materia prima de la tierra. Es el caso de Sonia Cano, quien hace dos años dejó un trabajo fijo para "volver a las racíes, a la memoria de la Andorra rural". Elabora manualmente las mermeladas El Pastador con frutas que cultiva ella misma o va a buscar a puntos de Francia o España. "Cojo lo mejor de cada región, siempre productos de temporada y buscando el respeto por el medio ambiente", cuenta al HuffPost. Empezó con sabores básicos como fresa o melocotón y ahora elabora hasta de calabaza, de pera con vainilla, de tomate o de chutney de higo.

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Otros productos 100% naturales y andorranos son la ratassia —un licor de nueces y plantas medicinales de la zona— o el Nectum d'avet, un sirope elaborado con piñas de abetos y azúcar.

En el Principado también se pueden encontrar dos cervezas artesanales propias: Alpha —con siete variedades con nombres de leyendas locales— y Boris —cuyo nombre viene de la curiosa historia del ruso que se autoproclamó rey de Andorra en 1934—. Esta última se puede degustar en Era Bauró, un restaurante en el que también se puede ver cómo se elabora.

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