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Sánchez e Iglesias se miran de reojo

05/06/2017 07:24 CEST | Actualizado 05/06/2017 17:32 CEST
AFP/Getty Images

Tan cerca y tan lejos. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Dos izquierdas. Dos modelos. Dos miradas sobre la política que, o mucho cambia el mapa electoral, o tarde o temprano estarán condenados a entenderse. Ya lo hacen de hecho en algunas Comunidades y Ayuntamientos. Pero, en España, de momento, hablamos de un imposible. Ni los morados están dispuestos a subordinar su agenda, ni los socialistas a que nadie les marque el camino, mucho menos una formación que nació para sustituir a sus siglas. Y eso que entre ambos suman casi 11 millones de votos, los necesarios para desalojar del Gobierno a la derecha.

Decir Podemos en el PSOE era hasta ahora mentar la bicha, el populismo, Venezuela y hasta las siete plagas del Apocalipsis. ¿Será distinto con el regreso de Pedro Sánchez? El renacido líder de la socialdemocracia española defiende que en Europa se pueden hacer políticas de izquierdas, que el ejemplo es Portugal y que, quizá, ese sea un camino que el PSOE tenga que compartir con otras fuerzas de progreso.

La referencia es la misma para Pablo Iglesias que, este fin de semana en una entrevista con Público, avanzaba que el programa de gobierno que desvelará durante la moción de censura sería un émulo de los éxitos del Ejecutivo de Antonio Costa, que es en el que, en su opinión, debería inspirarse un futuro Gobierno de cambio.

Podemos intenta ocupar con la moción el espacio parlamentario que no tiene el líder del PSOE

Costa se convirtió en primer ministro en noviembre de 2015, tras un fallido gobierno de 11 días del conservador Pedro Passos Coelho (PSD). Al frente de la segunda fuerza en votos, tuvo una acogida escéptica, en vista del histórico odio entre su partido (PS) y el comunista y antieuropeísta PCP. Año y medio después sigue en marcha, ha aprobado medidas puntuales para distanciarse de la austeridad a ultranza de Passos Coelho, ha conseguido que el paro esté en mínimos de siete años y que su gobierno disfrute de una estabilidad impensable hace un año.

Aun con el mismo patrón de cambio, Sánchez e Iglesias siguen mirándose de reojo. El líder del PSOE se siente más cerca de los votantes de Podemos que de sus dirigentes, en quienes ve a una izquierda "más pendiente de que la otra izquierda no gobierne que de que no lo haga la derecha", según manifestó en su última entrevista con El HuffPost. Y de ahí que en el PSOE crean que la moción de censura impulsada por Iglesias tenga más que ver con intentar dejarles a los socialistas en evidencia que una voluntad real de que el Partido Popular deje de gobernar el país.

Sánchez aspira a crecer a costa del electorado de Podemos y a conseguir en la izquierda el mismo efecto que Corbyn en el laborismo británico, esto es, una revitalización de sus siglas que le sitúe a escasa distancia de los conservadores en los próximos meses. Igual que Corbyn, el renacido secretario general del PSOE fue tan caricaturizado y despreciado por los suyos como ignorado por los contrarios cuando se presentó a las primarias. Hoy el líder de los laboristas va como un cohete en las encuestas, ha entusiasmado a los jóvenes y ha sumado 190.000 militantes a su partido. Es pronto para saber lo que pasará en la socialdemocracia española, pero en el primer sondeo postprimarias a Sánchez no le ha ido nada mal entre los votantes de Podemos a los que se ha propuesto conquistar, a tenor de lo que arrojan los datos de Metroscopia, ya que un 10 por ciento de los votantes de Iglesias lo haría hoy por el líder del PSOE.

EFE

En Podemos desconfían del trasvase de votos y de que el PSOE pueda consolidarse como principal partido de la oposición con un líder ya conocido y testado en las urnas, más pendiente de los interno que de lo externo y que, además, está fuera del Parlamento. Su objetivo con la moción de censura a Mariano Rajoy es precisamente ocupar el espacio parlamentario del que Sánchez carece después de renunciar al escaño el pasado noviembre.

Ambos se inspiran en el gobierno portugués para impulsar una alternativa de cambio al PP

Iglesias, que ya ha empezado a preparar la sesión con un equipo amplio en el que están parte de los integrantes de su "gobierno en la sombra" y un grupo de técnicos en diferentes materias, busca un doble objetivo: la escenificación en sede parlamentaria de los problemas del PP y la visualización de que sigue abierto un posible escenario de gobierno alternativo al del PP.

Más allá de los apoyos que sume -de momento sólo tiene garantizados 82 de los 176 necesarios-, la moción será un punto de arranque de una versión más institucional de un Iglesias que hasta ahora prefería la calle al Parlamento. Con Sánchez fuera del Congreso de los Diputados, el líder de Podemos pretende desplegar una agenda parlamentaria propia y no subordinada a la de los socialistas que, voten "no" o "abstención", seguirán en su opinión siendo los responsables de que Rajoy siga en La Moncloa.

Y para muestra de que hoy por hoy es imposible la cohabitación pacífica de la izquierda, aquí la reflexión de uno de los fundadores de Podemos: "El alcance de nuestra relación con el PSOE la definimos hace tres años, cuando decidimos presentarnos por primera vez a unas elecciones". Pues eso: que, de momento, siguen mirándose de reojo.

REUTERS

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