POLÍTICA

De Madrid al cielo (o al infierno político)

El culebrón de la política autonómica extiende sus tentáculos a nivel nacional.

07/06/2017 17:37 CEST | Actualizado 07/06/2017 17:38 CEST
EFE
Cristina Cifuentes

La política autonómica madrileña es un género en sí mismo. Y un laboratorio no del todo conocido para el resto del país. Habitada por muchos personajes en la sombra, aspirantes a saltar a la primera línea nacional, pero siempre revestida de una estrategia castiza de quien sabe que vive en la villa y corte. Lo local y lo estatal se mezclan y se contagian.

Estas semanas la política autonómica copa las portadas y, de repente, entre los muros de la Asamblea de Vallecas se sucede un culebrón que afecta a todos los partidos. Y en las sedes nacionales están más que atentos. Este jueves, con la moción de censura de Podemos contra Cristina Cifuentes tiene lugar otro episodio.

Cifuentes ya ha creado el 'cifuentismo' en Madrid. Ha logrado varios de sus objetivos y su imagen se proyecta más allá de la Puerta del Sol, pero también se acerca a varios precipicios que no vislumbraba apenas hace unos meses. Su llegada a la Comunidad supuso un aire fresco para el PP a través de una conservadora que apoya la República y el aborto. Nuevas formas para muchos y una clara misión orquestada desde la calle Génova y La Moncloa: aniquilar el aguirrismo.

Y, al final, se ha conseguido, aunque no de la forma anhelada de sepultar bajo las alfombras sin ruido y sin que salieran muchas facturas (estilo Rajoy). La puntilla final ha llegado desde los tribunales con las operaciones Púnica y Lezo. El resultado: Francisco Granados e Ignacio González, en la cárcel. La madrina Aguirre no tuvo ya más remedio que dejar el Ayuntamiento y recluirse en su palacete en la calle Marqués de Santa Ana.

CIFUENTES, LA AMENAZA DE LA CORRUPCIÓN Y LA QUINIELA DE MONCLOA

"Ya está reforzada", pensaban muchos sobre Cifuentes al escuchar la dimisión de Aguirre y las palabras contra la corrupción de la nueva presidenta. Lo que pasa es que Lezo y Púnica no se han llevado por delante solo al aguirrismo, sino que han destapado las vergüenzas de un PP madrileño corroído por la corrupción. Poco le duró a Cifuentes esa imagen impoluta al filtrarse los informes de la UCO que arrojaban sospechas por su participación en la adjudicación de la Asamblea de Madrid.

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El juez ha decidido no imputarla, pero la oposición se ha lanzado contra su cuello. Una Cifuentes dura, seca, cortante y a ratos nerviosa comparecía la semana pasada ante la comisión sobre la corrupción en la Asamblea para negar cualquier acto ilegal. En su entorno, según fuentes consultadas, dicen que se buscó y se sigue ahondando en un "show", un "circo mediático" y un "linchamiento público".

Ahora conseguirá salvar la moción de censura al contar con el apoyo de Cs -que también la está poniendo dialécticamente contras las cuerdas- y la abstención del PSM (una de las primeras decisiones adoptadas por el nuevo secretario general, Pedro Sánchez, junto a los socialistas madrileños).

Unos días de revelaciones, subidones y bajones en la imagen social de Cifuentes y también de mirarse de reojo entre compañeros. ¿Por qué? Detrás de todos estos movimientos hay algunos que ven pasos ante la sucesión de Mariano Rajoy. Cifuentes fue apoyada en su ascenso en el PP de Madrid por algunos sectores nacionales populares que querían descabalgar a Aguirre y compañía. Entre esos apoyos encontró a Soraya Sáenz de Santamaría, de la que dependen las Delegaciones del Gobierno (Cifuentes arrancó su ascenso desde ese puesto en Madrid). A nivel de partido, no obstante, está más alineada con María Dolores de Cospedal. Pero es que, además, ella ya ha saltado a las quinielas como posible sucesora. Atentos al fuego amigo en el PP durante estos meses.

EL FRAGMENTADO PSOE-M ESPERA A SÁNCHEZ... Y NUEVO LÍDER

Esta moción llega justo en el ecuador de la legislatura. Con una oposición tambíen revuelta. El segundo partido en la Asamblea es el PSOE, con un portavoz muy considerado, Ángel Gabilondo, pero con una plantilla de menos relumbrón. De hecho, una imagen que queda de la comisión de la Asamblea es que los más duros contra ella y que levantaron más expectación fueron Ramón Espinar (Podemos) y César Zafra (Ciudadanos).

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El PSOE en Madrid es un partido muy complejo, en el que cohabitan varias familias llenas de rencores, puñaladas y vendettas. El portavoz en la Asamblea ha conseguido alejarse gracias a su posición de independiente de los efectos que han tenido las primarias nacionales en la federación madrileña. Las riendas las lleva Sara Hernández, pero la alcaldesa de Getafe ha quedado en una débil situación interna tras apoyar a Patxi López (el menos votado en la comunidad).

Pedro Sánchez es consciente de la importancia que tiene la Comunidad y en el 'sanchismo' siempre escuece haberse quedado a las puertas de haber gobernando con Gabilondo hace dos años. El nuevo líder del PSOE cree que eso hubiera cambiado mucho la tendencia política, que hubiera supuesto un empujón para los socialistas. En el PSOE, según fuentes consultadas, empiezan a sonar varios nombres 'sanchistas' para arrebatarle a Hernández el liderazgo como el portavoz adjunto en la Asamblea, José Manuel Franco, o el diputado autonómico Daniel Viondi.

ERREJÓN, CASI DE CAMPAÑA YA

Estas luchas cainitas las ha vivido también Podemos en Madrid. La historia de la izquierda se repite. Durante esta legislatura se ha producido el cambio de personas afines a Íñigo Errejón por 'pablistas' (las salidas de Luis Alegre y José Manuel López de sus puestos por Ramón Espinar y Lorena Ruiz Huertas). Pero todos los caminos llevan a Madrid y, precisamente, Errejón se proyecta como el candidato en las autonómicas de 2019. Iglesias lo visualiza con Manuela Carmena como el "ticket" electoral ganador en las locales y regionales.

El perfil de Errejón da miedo a muchos rivales, pero también en el PSOE entienden que es una figura con la que se pueden entender más fácilmente. Se ve factible un Gobierno Gabilondo-Errejón. La moción de este jueves supone casi el pistoletazo de salida de esa campaña, con la presencia en la Asamblea de Iglesias, Errejón, Rita Maestre y Miguel Urbán. El protocanidato ya está implicándose mucho en la política regional y hasta baila chotis en San Isidro.

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El cuarto actor en juego es Ciudadanos. Los naranjas tienen mucha fuerza a nivel autonómico y la llave de los pactos. De hecho, Cifuentes se apoya en Ignacio Aguado y los suyos para sustentar su Gobierno. Todo ello unido a su buena química con el líder a nivel nacional, Albert Rivera.

Ciudadanos tiene en la Comunidad y en el Ayuntamiento a Aguado y Villacís, dos políticos jóvenes que aspiran a repetir en las próximas elecciones. El principal reto que tienen es no aparecer como una mera comparsa del Partido Popular, y por eso están endureciendo su discurso anticorrupción. El problema que tienen es que sigan saliendo más escándalos y se vean forzados a retirar el apoyo, como pasó en Murcia. Entonces, Madrid se vería casi inevitablemente abocada a elecciones anticipadas.

Lo que está pasando en la Asamblea de Vallecas llega mucho más allá de los límites de Madrid. Y, a la vez, afecta también al corazón político nacional en el Congreso. Y ya se sabe. De Madrid al cielo (o al infierno político).

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