POLÍTICA

El PP se prepara para un debate de moción "duro" y con un Iglesias peleando por liderar la oposición

Los populares buscarán ridiculizar a Podemos por la falta de apoyos y venderán el crecimiento económico.

12/06/2017 10:49 CEST | Actualizado 12/06/2017 10:49 CEST
AFP
Sáenz de Santamaría y Rajoy

La vida parlamentaria española se ha convertido en un complicado juego de poderes, donde al final todos van contra todos. Palabras que despistan, movimientos enfrentados que buscan derrotar a terceros, maquiavélicas maniobras en varios sentidos salpicadas de algunas expresiones políticas de corte cañí heredadas década tras década.

Y en este serpenteante curso político llega este martes el episodio de la moción de censura. Los actores principales: un Podemos con ganas de visualizar que es la alternativa real a los populares, un PP azotado por la corrupción pero con la intención de ridiculizar a los morados, un PSOE a medio camino de su renovación y un Ciudadanos jugando a ser garante de estabilidad y de azote de lo viejo a la misma vez. Muchos intereses que se entremezclan, se retroalimentan y se contagian.

La moción va contra Mariano Rajoy, pero en los cuarteles populares llevan tiempo pensando en cómo sortearla, neutralizarla e, incluso, sacarle ventaja. Así es el marianismo, parco en palabras, pero que define bien su objetivo y va a por él sin piedad. Según fuentes populares, la bancanda del PP se prepara para un debate con un tono bastante "duro" por parte de Unidos Podemos y entienden que el objetivo principal de Iglesias es "presentarse" como el líder de la oposición (a pesar de que no logrará los votos suficientes).

LOS POPULARES, CONTRA EL "SHOW" DE IGLESIAS

El análisis que hacen los populares es que Iglesias busca este "numerito" y este "show" para recuperar su lado más izquierdista e insistir en su mensaje de que está con la "calle". Entienden que esto está directamente relacionado con la situación del segundo partido de la oposición, el PSOE, cuyo nuevo/viejo líder, Pedro Sánchez, se reivindica como la parte más izquierdista del socialismo. Ahí llega un conflicto entre morados y socialistas en la caza de los votantes.

REUTERS

Muy atentos han estado en Moncloa y en Génova durante esta semana a la moción de censura que ha tenido lugar en la Comunidad a Cristina Cifuentes. De allí han sacado algunas lecciones como intentar visualizar la soledad de Podemos y que les funciona ante su público la ridiculización de los morados. Uno de los argumentos que utilizarán los populares será el "ansia de poder" de Iglesias, al ser el primero que intenta una moción perteneciendo al tercer partido del arco parlamentario, añaden fuentes parlamentarias del PP.

Eso sí, son conscientes de que el Parlamento lo está poniendo "duro", a esta iniciativa se une la comisión de investigación por la financiación del Partido Popular. La corrupción será una de las armas arrojadizas durante estos días. Los populares van a tirar de manual y venderán que ellos han aprobado las leyes más duras en este sentido. Y lo circunscribirán a casos concretos- Además, en los últimos días repiten que el PSOE tiene en estos momentos, según sus cálculos, 246 causas abiertas, 350 altos cargos imputados y con una cuantía de 4.000 millones de euros. Contrarrestarán con la otra comisión que se ha creado en el Senado, donde gozan de mayoría absoluta.

LA RECETA DE LA ECONOMÍA

Los populares también esperan que les acusen de hacer daño a las instituciones con la corrupción. Y desde el PP se va a sacar el discurso de la economía, este es uno de sus principales fuertes. Se pondrán sobre la mesa los datos de mejora del empleo. Otro punto que quieren resaltar es que el país crece el doble que Francia o Italia.

Los ministros tienen la orden de estar preparados para intervenir durante esa moción, que se iniciará a las 9 de la mañana del martes. Esto ya pasó en el caso de Cifuentes, donde sus consejeros tomaron la palabra para defender la labor de la presidenta y de su Ejecutivo. Todavía no se ha confirmado si Rajoy tomará la palabra, pero en el grupo parlamentario popular tienen la intuición de que lo hará. En casos anteriores, tanto Felipe González como Adolfo Suárez, lo hicieron. La creencia entre los populares es que su líder no tiene miedo y que es un "buen parlamentario", según fuentes del PP, que sale airoso en sus enfrentamientos con Iglesias.

En el PP ven que Iglesias quiere aprovechar que Sánchez no está en el Congreso y todavía está tomando las riendas del partido. La máxima autoridad ahora en la Cámara Baja por parte de los socialistas es José Luis Ábalos, pero los populares ya se han encargado de hacer público que el valenciano no quiere seguir en ese puesto, que asumió de forma interina tras la victoria del nuevo líder en las primarias frente a Susana Díaz. Los populares atacan estos días al PSOE diciendo que debe elegir entre ser un partido que acuerde grandes temas de Estado o quedarse en el "populismo" del 'no es no' y encantado con los "adanes que defienden lo nuevo".

EFE

LA DIVISIÓN DE LA IZQUIERDA Y LA AMNISTÍA INVITADA

Desde Podemos se presiona mientras al PSOE, que se inclina por la abstención. Iglesias ya calentó este debate acudiendo a la tribuna de invitados de la Asamblea de Madrid durante el debate sobre Cifuentes. Y dejó claro su mensaje: "Ojalá el PSOE deje de estar más cerca del PP y de Ciudadanos que de nosotros, ojalá pronto podamos sacar juntos al PP de las instituciones. Ya hemos demostrado que estamos enfrente del PP, hay otros que todavía lo tienen que demostrar, ojalá lo hagan". En el entorno de Sánchez, comentan fuentes socialistas, consideran que Iglesias persigue "blanquear" la marca en el Parlamento después de rechazar la investidura del secretario general del PSOE el año pasado. De esta manera, creen que Iglesias luego irá diciendo que el PSOE también se negó a apoyar a otro partido de izquierdas.

Lo que también va a sobrevolar durante la moción será una factor que nadie esperaba: la sentencia que declara inconstitucional la amnistía fiscal. El PP, a través de Rafael Hernando, ha asumido ya ese "error". La intención es que cale que fue una "medida a la desesperada", con una España al borde del rescate. En Moncloa y en Génova son conscientes de la mala imagen de esa iniciativa y de que es un tema espinoso entre los ciudadanos. En el Partido Popular repiten que ya ese asunto lo juzgaron los ciudadanos en las urnas, pero Cristóbal Montoro comparecerá en el Congreso a finales de la semana o la siguiente.

Y también escuece estos días en el Partido Popular la actitud de Ciudadanos. No han sentado bien las imágenes de Albert Rivera invitado por José María Aznar en su máster de liderazgo. Con piropos incluidos por parte del sector aznarista. Y tampoco ha gustado la actitud en la comparecencia de Cifuentes en la Asamblea sobre la corrupción protagonizada por César Zafra (Cs) ni en el papel de los diputados naranajas alineándose con Podemos y el PSOE para reactivar la comisión sobre la supuesta financiación ilegal del PP y acordando que primero vaya Luis Bárcenas. No obstante, hay populares que dicen que pueda que no tenga tanto impacto como espera la oposición porque el extesorero podría no contestar muchas preguntas alegando que está inmerso en una investigación judicial.

Preparados para el pimpampum.

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