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La cocina de Sabina: así se preparó el álbum 'Lo niego todo'

El poeta Benjamín Prado y el cantante Leiva cuentan cómo fue el proceso de creación del decimoséptimo disco de estudio del de Úbeda.

17/07/2017 15:18 CEST | Actualizado 17/07/2017 16:29 CEST
Editorial Planeta/JImena Coronado

Verano de 2016. Rota (Cádiz). 08:00 horas.

Joaquín Sabina, ataviado con sombrero y cerveza en la mano, repasa la actualidad leyendo cinco periódicos. Hasta que no termine, no se pondrá en marcha.

Lo cuenta el cantante Leiva, que aparece en escena también con sombrero y una guitarra. Llega dispuesto a ir a por todas.

Esta vez habla el poeta Benjamín Prado, que con el cuaderno en la mano ha llegado a casa de Joaquin en su bicicleta, a la que cada día se parece más. "Flaco como un cuchillo, bañata y sombrero Faces", como lo describe Leiva en el prólogo de Incluso la verdad (editorial Planeta), el libro de Sabina y Prado sobre el proceso de creación de Lo niego todo, el decimoséptimo álbum de estudio del de Úbeda (Jaén) y el segundo que hacen juntos tras Vinagre y Rosas (2009).

La escena se repitió día tras día durante dos meses, tiempo que tardaron en gestar este disco que ha superado todas las expectativas. Lo niego todo salió a la venta en marzo de 2017 y desde entonces ha sido número 1 durante 17 semanas, 11 de ellas consecutivas. Al éxito del álbum, con certificación Doble Disco Platino, se suma el de la gira. Sabina llenó en junio durante dos noches seguidas el WiZink Center de Madrid y volverá a hacerlo esta misma semana (el martes 18 y el miércoles 19 de julio se sube al escenario del antes conocido como el Palacio de los Deportes); después actuará en A Coruña, luego irá a Gijón y terminará el mes en Huelva.

A estas fechas hay que sumarle otras dos significativas: el 14 de junio actuó por primera vez en el Royal Albert Hall de Londres y el 9 de septiembre lo hará en el Olympia de París.

Editorial Planeta/JImena Coronado

La idea de instalarse en Rota surgió porque querían estar lejos de lo normal, "de la vida de lunes a viernes", cuenta Prado a El HuffPost. "Cuando fuimos a Praga para Vinagre y Rosas, Joaquín buscaba anonimato; en el caso de Rota, buscamos paraíso personal. Es el sitio donde veraneamos, estamos con amigos", explica Prado que, como Sabina, tiene casa en la localidad gaditana. "Las fotos del libro, de Jimena Coronado (La Jime, como llama Sabina a su pareja), son las fotos de unos tipos en pantalones cortos y chanclas. Creo que eso se nota en el disco, que es veraniego, muy fresco, muy de estribillos, riffs, cosas coreables..."

Leiva ayudó a convertir 'Lo niego todo' en un álbum más roquero, más joven, más rejuvenecedor y, sobre todo, a inyectarle a Joaquín las ganas de hacerlo .Benjamín Prado

El caso de Leiva fue diferente. "Yo me fui a vivir a casa de Joaquín. Si me hubiera ido a un hotel y nos hubiéramos juntado sólo para trabajar, habría sido distinto. Estábamos ahí comiendo, desayunando, cenando... Compartir un proceso tan íntimo como la creación se puede dar mal, pero se dio bien. Joaquín estaba aburrido y Benjamín hizo que recuperase la ilusión", explica Leiva, que llegó al proyecto como productor y acabó componiendo la música de ocho de las doce canciones del disco.

Leiva insiste en que Prado es "la chispa" de este trabajo, el que ponía el hilillo del que tiraban él y Joaquín, pero Benjamín se resiste a aceptar el rol. Lo niego todo es un coche con tres motores y el de Leiva, asegura, fue clave "para hacer un álbum más roquero, más joven, más rejuvenecedor y, sobre todo, para inyectarle a Joaquín las ganas de hacerlo y el espíritu necesario para salir a defenderlo a la carretera", que en cierto modo perdió cuando el ictus lanzó su globo sonda (2001) y tuvo que alejarse de los bares y de los amigos noctámbulos. Leiva no sólo le insufla esa energía necesaria, también se unió al concierto de Londres y participará también en las citas de Madrid. "Jimena y Joaquín me llamaron hace poco y estaré", cuenta.

Editorial Planeta/JImena Coronado

AIRES DE JUVENTUD

"Joaquín y yo somos muy de paradojas. Nos gusta hacer que la música te mueva los pies mientras que la letra te mueve la cabeza. Ese fue el modelo que seguimos para llamar a Leiva: si vas a hacer un disco sobre el paso del tiempo [con versos como el tren se aleja, el tiempo pasa o canciones como 'No tan deprisa'] llamemos a un chaval joven, a ese chaval que cuando Joaquín lo mira se ve a él hace años. Es otra manera de manejar la paradoja", explica Prado, que conoce a autor de Sincericidio o Terriblemente cruel desde sus tiempos de Pereza y que se lo presentó a Joaquín cuando hicieron juntos Vinagre y Rosas.

Su amistad con Joaquín se remonta mucho más atrás en el tiempo. "Nos conocemos de hace 37 años pero se me han hecho 60 porque es muy pesado", bromea. "Fue en un bar, que es donde empiezan las amistades más bonitas y duraderas. En el Rincón del Arte Nuevo, en Madrid. Ahí iban a cantar una serie de artistas mientras los demás solíamos estar en la barra tomando copas y sin atender. Un día apareció Joaquín, puse la oreja... y hasta hoy", asegura el poeta, que define a Sabina como su hermano del alma.

Benjamín es la única persona del mundo que le puede decir a Sabina: 'Joaquín, ese verso es una mierda'.Leiva

"Benjamín es la única persona del mundo que le puede decir a Sabina: 'Joaquín, ese verso es una mierda", cuenta Leiva. "Luchan por la palabra y es maravilloso. Igual se pasan 50 minutos para encontrar una palabra, un adjetivo... En Lo niego todo creo que Joaquín quería decir 'juglar del asfalto' y Benjamín quería poner 'poeta del pueblo'. Fueron miles de horas para decidirlo", explica el cantante, que aprovechaba las batallas para ir poniendo música a esas letras.

"Piensa que estaba ahí teniendo que estar a la altura de la agilidad de esos dos personajes, tenía que estar buscando y encontrando a la velocidad a la que ellos escriben. Son tipos que se mueven muy rápidamente, así que me metía en el cuarto por las noches y me estrujaba la cabeza. Como un niño que se quiere integrar en la pandilla", continúa Leiva, quien "habla de Joaquín como un amigo" pero que no se le olvida que lo admira "desde niño" y que es el autor de la banda sonora de su infancia. "Indudablemente esto me lo llevo a la tumba".

BAJAR AL BARRO

Leiva no escribió ni una sola letra del disco, pero su guitarra marcó el ritmo de muchas canciones e hizo a Sabina y a Prado tener que reenfocar estrofas e ideas originales.

"Son canciones escritas como si fuésemos aspirantes a cantantes o poetas, algo que en el caso de Joaquín es digno de admirar. Es un tipo que pelea cada palabra como si fuese la primera que ha escrito en su vida, que no da comida recalentada ni prendas de rebajas a sus seguidores", puntualiza Prado, que no duda en bajar al barro para luchar por sus palabras y versos. "Los dos defendemos con mucha intensidad las cosas en las que creemos y sabemos que en esas tormentas de ideas saltan chispas, chispas que crean incendios. Podríamos hacerlo plácidamente pero preferimos que sea así".

Puede parecer que Sabina es un genio que una mañana se sienta un rato en el salón y escribe un disco en 20 minutos, pero no es así. Porque entonces no sería él.Benjamín Prado

Esas batallas se muestran sin paños calientes en Incluso la verdad, un libro que Benjamín define como "un taller de literatura sobre cómo se escribe una canción de Sabina, o de Sabina y Prado en este caso". "La gente debería conocer estas peleas. Puede parecer que Sabina es un genio que una mañana se sienta un rato en el salón y escribe un disco en 20 minutos, pero no es así. Porque entonces no sería él, sería otros muchos pero no sería él. Esto viene de un trabajo importante. Hay una frase de Machado, que la digo en el libro, 'que el trabajo esgrima y la inspiración corrija'. Detrás de cada canción hay una historia, una cocina, unos talleres, un ring de boxeo... y todo eso se cuenta en el libro".

Editorial Planeta/JImena Coronado

PELEAS QUE INSPIRAN CANCIONES

De esas peleas salen canciones y, en el caso de Lo niego todo, de una pelea nació Por Delicadeza, el tema que Sabina canta con Leiva. La historia se cuenta en los dos últimos capítulos del libro. "Es exactamente como la contamos. Por eso la escribimos los dos, para que se vea que es verdad", dice Prado refiriéndose a su texto y al de Leiva. "Fue producto de la pelea feroz que tuvimos con Sin pena ni gloria, luego nos reconciliamos pero Leiva tenía razón cuando dijo 'chicos, esto no puede acabar así'. La mejor manera de no acabar así era acabar de otra manera, con otra canción".

"Se enzarzaron en una discusión muy heavy por un texto, porque Joaquín y Benja no discuten por autoridad o porcentajes, sólo discuten por la calidad del verso", añade Leiva, que confiesa que ese episodio le dejó alucinado. "Cuando las aguas se calmaron, con esa sensación de haber tenido un movidón todavía a flor de piel, Benja sacó del bolsillo cuatro versos maravillosos que son la primera estrofa de Por Delicadeza", explica.

Era supertarde, estábamos superborrachos, no pretendíamos dejar nada de eso en el disco y al final se quedó. Para mí 'Por Delicadeza' es la canción más auténtica porque salió sin pretensión.Leiva

Ocurrió a las 10 de la noche. "Empezamos a tirar de Joaquín, se empezó a ilusionar y en tres horas hicimos la canción", continúa. "La grabé con dos guitarras acústicas y una armónica a modo de dejarla así y pensar al día siguiente que hacíamos con ella. Y nos gustó mucho, también la historia de cómo surgió. Era supertarde, estábamos superborrachos, no pretendíamos dejar nada de eso en el disco y al final se quedó. Para mí es la canción más auténtica porque salió sin pretensión", confiesa Leiva, que siente especial debilidad por Quien más, quien menos. "Es la gran canción de Joaquín, la más bonita, la más bien contada".

Editorial Planeta/JImena Coronado

Sabina prefiere Canción de primavera y así lo cuenta en el libro. "Muchas personas me han asegurado que es una de las canciones que más les gustan de Lo Niego Todo, que sienten auténtica debilidad por ella. 'Ya somos dos', suelo responderles. Y por una vez, sin que sirva de precedente, digo la verdad", escribe.

"Eso lo dice para joderme porque como es una de las cuatro en las que no participo...", añade Benjamín. El poeta no se moja —"Todas las canciones que están en el disco han tirado la puerta de una patada, no han llamado"—, pero está convencido de que Lo Niego Todo tiene ese molde que tiene toda canción genial. Ya está entre los himnos de Joaquín, como Y sin embargo o Princesa. Y eso siendo Joaquín y teniendo su discografía es muy difícil de conseguir".

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