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Me teñí de unicornio y esto es lo que pasó

"Los niños pequeños alucinan con mi pelo… y más de una señora mayor me ha confesado que le gustaría hacérselo también".

19/07/2017 09:31 CEST | Actualizado 19/07/2017 09:32 CEST

Debo comenzar confesando que mi idilio con los cambios de look viene de lejos. Concretamente, desde que con 13 años se me ocurrió darme un baño de color a escondidas, esperando causar un gran impacto en la cena (spoiler: el color sólo se notó en la toalla cuando me volví a lavar el pelo unos días después. Y sí, mi madre me echó una bronca por ensuciar la toalla).

El caso es que con esa pequeña rebelión había desencadenado una afición por experimentar con el pelo que me llevó durante los años siguientes a probar con todo tipo de tintes. Desde los rojos fuego a naranjas, pasando por cobrizos, morados y magentas e incluso el negro y el negro azulado. Todo lo hacía yo en casa, versión DIY, y me destrocé el pelo. Hasta que descubrí la magia del Olaplex.

Este producto de alta peluquería se añade durante el proceso de decoloración y evita que el cabello decolorado se rompa. Además, durante las tres fases del tratamiento (las dos primeras son de aplicación en la peluquería, en la tercera es para ir aplicándola en casa) la fibra capilar se reconstruye, devolviéndole la salud perdida a tu pelo. Toda una revelación que me ha permitido ir más allá y lanzarme a la melena unicornio.

Pero, aunque suene fantástico, este tipo de color tiene un lado oscuro y hay unas cuantas cosas que debes saber si estás pensando en dar el paso:

Tiempo: vas a necesitar mucho. Tanto en la peluquería (yo estuve siete horas) como después para cuidarlo en casa. Cada vez que laves el pelo deberás aplicar un tratamiento hidratante y dejarlo actuar media hora.

Dinero: no es barato. Estos cambios de look requieren de una inversión inicial importante, y después de un mantenimiento constante cada seis semanas. Además, tendrás que comprar productos específicos, que son más caros que los champús normales.

Adiós playa y piscina: si te gusta el remojo, mejor espera a otoño a teñirte, porque los colores arcoíris no son amigos del agua, el sol, el calor o los químicos.

Adiós, agua caliente: cuanto más caliente esté el agua con el que te lavas el pelo, más se abre la fibra capilar y más color se pierde. Así que ve acostumbrándote a lavarte con agua fría.

Adiós, color: tienes que saber que tu color irá cambiando a medida que lo laves. Degradándose a tonos más pastel, mezclándose o desapareciendo (para los tonos más claros). No te preocupes, el resultado suele ser genial, pero es bueno que lo tengas claro.

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