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Chester Bennington, cantante de Linkin Park, la voz de una generación

Fue la voz poderosa e iracunda que lideró el nu-metal, el estilo que mezclaba rap y metal a comienzos del siglo XXI.

21/07/2017 13:48 CEST | Actualizado 21/07/2017 15:34 CEST
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Chester Bennington en los American Music Awards en Los Angeles en noviembre de 2012.

Corría el año 2000 cuando irrumpió en el mundo de la música una voz absolutamente atrayente. Dulce a la par que desgarrador, el rock alternativo, el grunge e incluso el pop y las composiciones con DJ de Linkin Park se colaron en los equipos de música de toda una generación que, en muchos casos, no sabía ni qué eran algunos de los estilos antes enumerados. Chester Bennington, que el pasado jueves decidió poner fin a su vida, consiguió hacerse un hueco definitivo con aquel In the End que todo lo cambió.

Todo lo cambió para él, que vio por primera vez fruto en el trabajo que llevaba años haciendo, y para el resto del mundo, que ya no pudo hacer nada más que observar con verdadero asombro y admiración aquella voz que ha sido una de las más imitadas por los músicos contemporáneos.

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Charles Bennington durante uno de sus conciertos con su tan característica manera de cantar.

El disco Hybrid Theory, que incluía canciones el mítico In the End o Crawling, se publicó el 24 de octubre de 2000 y vendió más de 10 millones de unidades solo en EEUU. Tras aquel hito, siguieron Meteora (2003), Minutes to Midnight (2007), A Thousand Suns (2010), Living Things (2012), The Hunting Party (2014) y One More Light, editado este mismo año. Ese último trabajo, más orientado a la música electrónica y el pop, se lanzó el 19 de mayo.

Pero en el éxito de la banda y de su vocalista siempre había un halo de dolor, de tristeza. Bennington nunca ocultó sus problemas con las drogas, con el alcohol y cómo arrastraba un trauma desde la infancia: sufrió abusos sexuales por parte de un adulto. Toda esta fatídica mezcla hizo de su vida una constante carrera de obstáculos en la que siempre acechaba la posibilidad de suicidarse. Él mismo lo explicó durante una entrevista con la cadena CNN, pero, al menos en aquel momento, decidió refugiarse en la música para canalizar el dolor y en sus seis hijos, a los que amaba.

Ese pasado que Bennington trataba de superar constantemente hizo que los fantasmas volvieran cada vez que recibía un duro golpe por parte de la vida. El divorcio de su primera mujer, Samantha Bennington, le hizo perder, como él mismo admitió, la cabeza. Los días continuados de alcohol y drogas se sucedieron, hasta el punto de perder el control y necesitar tratamiento. Volvió la idea de acabar con su vida. Y entonces apareció la que se convertiría en su segunda mujer, Talinda.

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Chester Bennington junto a su mujer Talinda en 2012

El suicidio el pasado mes de mayo de su íntimo amigo Chris Cornell, el cantante de la banda Soundgarden, fue otro de los momentos más duros a los que tuvo que enfrentarse. Precisamente este jueves hubiera sido el 53 cumpleaños de Cornell.

Con idas y venidas lo que Bennington nunca abandonó fue la música. Incluso formó su propio grupo, Dead by Sunrise, en 2005, y trabajó frecuentemente con la banda Stone Temple Pilots, para los que ejerció como cantante entre 2013 y 2015. Hizo también varias apariciones en el cine, desde pequeñas intervenciones (Crank y Crank - Alto Voltaje) hasta papeles más desarrollados, como en Saw VII 3D.

El grupo californiano acababa de presentar su último álbum de estudio, One More Light. Este trabajo estaba, estilísticamente hablando, muy lejos de aquel Hybrid Theory. Sus seguidores —los de siempre, los de ahora y los que hubieran venido— querían conocer hacia dónde iba a avanzar el sonido liderado por Bennington. Pero él ha dicho que hasta aquí. El resto lo recordaremos siempre.

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