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Los príncipes Guillermo y Enrique recrean su foto más icónica

20 años después de la muerte de su madre, la princesa Diana, la han homenajeado juntos en el palacio de Kensington, como hicieron en 1997.

31/08/2017 09:33 CEST | Actualizado 31/08/2017 11:17 CEST
Karwai Tang via Getty Images
Guillermo y Enrique homenajean a su madre, la princesa Diana, 20 años después de su muerte, en el palacio de Kensington, en Londres.

Los príncipes Enrique y Guillermo y la esposa de éste, Catalina, rindieron el miércoles un sobrio homenaje a Diana Spencer veinte años después de su muerte, al mismo tiempo que se acumulaban ramos de flores ante la residencia londinense de la llamada "princesa de corazones".

Mientras los medios del país emitían programas y especiales sobre la todavía muy popular princesa de Gales, sus hijos visitaron bajo la lluvia torrencial el jardín blanco efímero creado en su memoria en el palacio de Kensington, donde residía Diana. En el jardín predominan las flores de tonos blancos, con algún toque de color, y fueron especialmente plantadas este año para rendir homenaje a la princesa. El White Garden es el cuarto espacio oficial en Londres en honor a la princesa, junto con el Diana Memorial Playground —un parque infantil en los jardines de Kensington—, la fuente Diana Memorial Fountain, en el cercano Hyde Park, y el paseo Diana Memorial Walk, que cruza desde el palacio de Buckingham hasta el de Kensington.

Karwai Tang via Getty Images
El príncipe Guillermo observa el homenaje a Diana en las vallas del palacio de Kensington, en Londres.

Los príncipes observaron después, a unos metros del jardín, los ramos de flores depositados por la gente, antes de que Enrique colocara el suyo, que le fue entregado por una persona del público. "Vine hace 20 años con mi madre y mi hijo, que ahora tiene 21 años", dijo Stephanie Davinson, maestra auxiliar de 52 años, tras depositar su ramo. "Lo hice por sus hijos, que siguen su camino. Creo que hay mucho de ella en ellos", añadió.

Delante de las vallas del palacio londinense, ramos, mensajes y fotos comenzaron a acumularse desde el martes, veinte años después del mar de flores depositado en el mismo lugar por millones de personas desconsoladas. Entonces, Guillermo y Enrique también visitaron el lugar tras la muerte de su madre acompañados por su padre, el príncipe Carlos. Una imagen icónica que se ha repetido ahora, 20 años después.

AFP
Guillermo y Enrique en el palacio de Kensington, en una imagen del 5 de septiembre de 1997 frente a otra del 30 de agosto de 2017.

De hecho, fotografía se ha convertido en la imagen de portada del tabloide británico The Sun.

Preocupados por perpetuar el compromiso de su madre y por preservar su legado, ambos príncipes se han reunido también con representantes de organizaciones caritativas a las que ella apoyaba. Todo ello lejos del glamour del gigantesco concierto preparado en Londres por el décimo aniversario de su desaparición.

Según el palacio de Kensington, no hay previsto ningún acto oficial para el jueves 31 de agosto, día en el que Diana perdió la vida a los 36 años en un accidente de coche en París, en 1997, junto al que era su nuevo amor, el productor de cine egipcio Dodi Al Fayed.

Desde su compromiso con el príncipe heredero Carlos cuando sólo era una joven tímida de 20 años, pasando por su papel de madre entregada y de defensora de causas humanitarias, hasta su trágica muerte, Diana desestabilizó a la familia real británica y marcó una época.

Amiga de celebridades y personajes mediáticos, esta aristócrata, cuya imagen pública escondía una personalidad atormentada, se forjó una popularidad mundial mostrando su empatía con los más desfavorecidos. Sus confidencias privadas revelaron también a una mujer independiente que se tomó ciertas libertades con respecto al protocolo y las tradiciones monárquicas.

20 años de la muerte de Diana: homenajes

Para anclar de manera duradera el recuerdo de su madre, Guillermo y Enrique han encargado una estatua de Diana que será erigida posteriormente —lo más probable es que antes de finales de año— en los jardines de Kensington.

Fue este proceso de legado lo que les empujó a romper años de silencio oficial en torno a su madre para hablar de ella por primera vez a corazón abierto, en un documental emitido en julio en la cadena de televisión británica ITV. "Enrique y yo sentimos intensamente que queremos celebrar su vida", dijo Guillermo, de 35 años, en el documental en el que su hermano y él evocan una herida aún viva.

Hannah Mckay / Reuters
Kate , Guillermo y Harry visitan el memorial de Diana en el palacio de Kensington.

Los dos príncipes, que remplazaron a su madre ante los focos de las cámaras y en las portadas de los tabloides, recuperaron también el testigo de sus compromisos oficiales, desde la lucha contra las minas antipersona a la defensa de los sintecho, pasando por la sensibilización sobre los problemas de salud mental.

La influencia de Diana sobre la monarquía continuó incluso después de su muerte, la cual dañó gravemente la imagen de los Windsor. La reina Isabel II fue especialmente vilipendiada por su supuesta insensibilidad ante el fallecimiento de su exnuera y el dolor de sus súbditos. Obligada a modernizarse, esta familia real, que la princesa de Gales decía deshonrar, salió reforzada del drama.

La soberana es actualmente más respetada que nunca, en un momento en el que su reinado bate récords de longevidad. La joven generación, entre ellos Guillermo, su esposa Catalina y sus dos hijos, trajeron un aire de frescura a Buckingham. Y el príncipe Carlos, del que Diana se divorció en 1996, se volvió a casar con su amante Camila y se prepara para asumir algún día el trono.

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