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Guillermo del Toro, León de Oro de Venecia por 'La forma del agua'

¡Viva México!

09/09/2017 20:31 CEST | Actualizado 09/09/2017 21:43 CEST

El director mexicano Guillermo del Toro ha dado la sorpresa en el Festival de Cine de Venecia y se ha alzado con su máximo galardón: el León de Oro, por su alabada película La forma del agua.

Del Toro estaba en las quinielas al mejor ganador de entre las 21 participantes en la Sección Oficial. Algo que ha dado una pista ha sido el retorno del director a Venecia para la gala de clausura, algo que sólo hacen los premiados, sobre todo cuando el mexicano había presentado su película hace más de una semana, el 31 de agosto.

Ambientada en 1962, en plena Guerra Fría, La forma del agua cuenta la historia de una joven muda, Elisa (una excelente Sally Hawkins), cuyos únicos amigos son una compañera de trabajo negra y un vecino gay. En una oda a la diferencia, se trata del "antídoto perfecto contra el cinismo", reconoció el director.

En ella, el autor de El espinazo del diablo, El laberinto del fauno (por cuyo guión estuvo nominado al Oscar en 2007) o La cumbre escarlata da rienda suelta a su pasión por las criaturas fantasmagóricas, a las que ambienta en un extravagante universo visual, arrancando aplausos y críticas entusiastas de especialistas y público.

Elisa (Sally Hawkins) vive una existencia solitaria pero serena sobre un cine de barrio sin clientes. De día visita a su vecino Giles (Richard Jenkins), un artista gay envejecido que se gana la vida con comerciales y ama las comedias musicales que trasmite la televisión, mientras que de noche trabaja junto con su amiga negra Zelda (Octavia Spencer) en un laboratorio científico secreto del gobierno estadounidense. Se trata de un trío de personas desadaptadas que rechaza el sistema, buscan el amor y que terminarán por unir fuerzas.

La vida de Elisa cambiará con la llegada al laboratorio de una extraña criatura marina extraída de las aguas del Amazonas, donde era venerada como una divinidad. La bestia además es capaz de respirar al aire libre, una cualidad que interesa a los rusos y a los estadounidenses entonces embarcados en una feroz competencia para ir al espacio. La criatura (el bien caracterizado actor Doug Jones) es percibida como un peligro para la humanidad por un terrorífico ejército, lleno de prejuicios y odio.

El encuentro se convertirá en una oda al amor puro entre la princesa sin habla, que se comunica con signos, y un monstruo perseguido.

El gran premio del jurado ha ido a parar a la otra favorita, la israelí Foxtrot.