NOTICIAS

La marcas más prestigiosas ya no venden (al menos como antes)

Las que decidieron apostar por el "lujo aspiracional" durante la crisis necesitan regresar a sus orígenes.

15/09/2017 17:51 CEST | Actualizado 15/09/2017 17:51 CEST
Getty

Agosto es el mes de presentación de los resultados correspondientes al primer semestre del año. Y además de conocer lo que se vende y cómo se vende, permite hacerse una idea de lo que puede suceder en la segunda mitad del ejercicio. El último cuatrimestre del año es fundamental en la industria minorista, que desde mediados de octubre y hasta Navidad registra aproximadamente el 60% de las ventas totales del año.

La situación para el sector de moda y complementos de lujo ha mejorado en la primera parte del 2017; pero no lo suficiente. Así se desprende de los datos dados a conocer por algunas de las grandes empresas del sector. Tod's, por ejemplo, cree que mejorará las ventas y los márgenes de ganancias "en el futuro", centrándose en productos de gama alta, después de registrar una caída de 2,9% en los ingresos del primer semestre. Las empresas que decidieron apostar por el lujo aspiracional durante la crisis han visto que necesitan regresar a sus orígenes para convencer a sus clientes.

Getty

El CEO de la empresa italiana, Diego Della Valle, explicaba que a partir de ahora el objetivo de la empresa será vender "productos más exclusivos y caros, aunque esto nos obliga a ser más selectivos en la distribución". Conclusión, cierre de tiendas propias a la vista.

Algo peores son los resultados presentados por Salvatore Ferragamo, con un desplome de los ingresos en el primer semestre del 17,9% . Según el grupo están en "transición" y de ahí tan importante caída. Transición que también se resume en ahorro de costes y en la recuperación del nicho de mercado tradicional de Ferragamo, perdido cuando decidieron competir en el mercado aspiracional

En la misma línea se puede enmarcar la compra de Jimmy Choo por parte de Kors: cuando se confunde al cliente habitual con varias marcas, al final se pierde el cliente de referencia, aquel que era fiel. Y esto ocurre, sobre todo, cuando hablamos de lujo.