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Esta modelo transexual desvela cómo Hugh Hefner la defendió cuando nadie más lo hizo

El fundador de 'Playboy' se convirtió en uno de los principales emblemas de los transexuales en una época muy complicada para este colectivo.

04/10/2017 09:22 CEST | Actualizado 04/10/2017 09:50 CEST
Playboy

Hugh Hefner, fundador y editor jefe de la revista Playboy, ha dejado un legado difícil de asumir.

Este magnate de la industria del entretenimiento para adultos, que murió a los 91 años el miércoles 27 de septiembre, era idolatrado y aborrecido por muchos por las numerosas barreras y estereotipos que derribó. Sin embargo, independientemente de lo controvertido que fue (o precisamente por ello), Internet no ha parado de arder durante la última semana tras la noticia de su fallecimiento.

Caroline Cossey, una supermodelo cuya carrera profesional se encaminaba hacia el fracaso cuando los medios desvelaron a principios de los 80 que había nacido como varón, tiene una opinión personal sobre Hugh Hefner bien formada.

Tras hacerse pública su transexualidad, cuando tanto su vida personal como profesional se sumieron en las sombras, Cossey había perdido la esperanza de resurgir, pero la revista Playboy le hizo llegar una oferta para realizar una sesión de fotos para una de sus portadas. Incluso así, el proyecto estuvo a punto de ser abortado debido a la transfobia. Sin embargo, Hefner acabó haciéndose cargo de la situación, convirtiéndose en uno de los principales emblemas de los transexuales en una época en la que no era habitual encontrar aliados influyentes para la causa.

"El señor Hefner dijo una vez que la vida es demasiado corta como para vivir el sueño de otra persona, algo que creo que habla claramente de lo respetuoso que era con la individualidad de las personas. Conmigo, desde luego, lo fue", recuerda la supermodelo.

La edición estadounidense del HuffPost ha contactado con Caroline Cossey para pedirle que comparta su historia y que todo el mundo sepa cómo Hefner la defendió cuando nadie más lo hizo.

Playboy

"Llevé mi caso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en los 80 porque las personas transexuales no podíamos conseguir un certificado de nacimiento enmendado ni sustituirlo por uno nuevo, ni siquiera con un justificante médico de haber pasado por una operación quirúrgica de cambio de sexo. No podíamos casarnos legalmente. Si hubiera ido a la cárcel, me habrían mandado a una prisión de hombres. Y la lista sigue y sigue.

Por lo tanto, debido a la falta de protección de aquellos días, fui presa de los medios de comunicación que desvelaron mi identidad de nacimiento. Destrozaron mi carrera de modelo internacional. El que era mi agente por entonces sugirió que contactáramos con Playboy para ver si estaban interesados en contar conmigo para demostrar que los transexuales también podemos ser sexis y atractivos. Ya había aparecido en Playboy antes de que nadie conociera mi pasado. La segunda vez podía ser una forma de activismo para visibilizar que estaba muy involucrada en el movimiento.

Estaban muy interesados, así que hicimos la sesión fotográfica, la portada y una entrevista completa. La publicación estaba a punto de ir a la imprenta cuando llamaron para comunicarme que habían tenido que dar carpetazo al proyecto porque una empresa importante de los Estados Unidos había amenazado con retirar millones de dólares de su patrocinio si Playboy me sacaba. Me sentí tremendamente decepcionada. Me dijeron que Hugh Hefner mantuvo intensas discusiones en mi defensa, pero no podían permitirse perder esa especie de patrocinio, así que comprendí los motivos por los que mi proyecto no iba a poder salir adelante.

Pese a todo, el señor Hefner siguió mi trayectoria activista, que incluía apariciones en programas de televisión y entrevistas por todo el mundo. Pasaron los meses y me invitó a su mansión para hablar cara a cara. Yo acepté y, tras contarle mi historia, acabó visiblemente conmovido y mostró mucha empatía por los obstáculos que me había encontrado en mi vida (y que aún sigo encontrándome). Entonces, a pesar de la enorme presión que le habían puesto, decidió sacar adelante la publicación en Estados Unidos y por todo el mundo. Y así es como se convirtió al instante en un aliado de la causa transexual.

Playboy, una revista que publica sesiones de fotos de mujeres desnudas, hermosas y sexis, era una plataforma estupenda para mostrar que las personas transexuales no somos diferentes. Esto fue antes de la llegada de Internet. Existe mucha ignorancia en el mundo en lo que respecta al colectivo transexual, pero era mil veces peor en aquella época. No hay comparación posible. El alcance internacional de las fotos tuvo una gran repercusión para cambiar esas ideas erróneas preconcebidas que tenía la gente sobre los transexuales. Aparecí en varias portadas de Playboy y fue un paso adelante hacia nuestra aceptación. Le estoy agradecida a Hugh por ello".

CAROLINE COSSEY/PLAYBOY

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.