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Kankyo Tannier: "Una solución para la crisis catalana sería que todos se sentaran a meditar en la Plaza de Cataluña"

La monja budista presenta el libro 'La magia del silencio'.

09/10/2017 17:48 CEST | Actualizado 08/11/2017 20:51 CET
Annemie Van Attenhoven/Planeta

Respira, cierra los ojos y coloca su mano en el vientre. "Es como un alivio. Ahora todo se ve más calmado", comienza diciendo Kankyo Tannier justo antes de comenzar la entrevista. Esta monja budista lleva desde los años 90 ha dedicando su vida a la cultura zen y la meditación, lo que combina con una gran actividad en blogs, redes sociales e incluso imparte charlas TED. A principios de esta década se instaló en un monasterio en Alsacia (Francia) —su ciudad natal— como retiro espiritual y para mantener el contacto con la naturaleza, pero recientemente cambió el recinto religioso por una cabaña en el campo, donde ha profundizado en lo que ella llama la 'filosofía del silencio'.

Su último libro La magia del silencio aborda este pensamiento zen desde una perspectiva actual, tanto para los que están en contacto directo con la naturaleza como para aquellos que viven en grandes ciudades. "Este libro está escrito para todos aquellos que alguna vez han dicho 'no puedo más' o 'me falta el aire' en esta época llena de tensiones en la que todo va demasiado rápido", cuenta Tannier.

La autora revela las claves para mantener ese silencio y esa filosofía en contextos tan variados como la vida en las ciudades, la sobreinformación de las nuevas tecnologías e incluso en las crisis políticas actuales.

El budismo es una cultura más bien alejada del estilo de vida occidental, ¿qué te llevó a trasladar tu residencia a un monasterio budista?

A mediados de los 90, cuando el budismo empezaba a ser más conocido en Europa, me encontré un libro del Dalai Lama. Entonces me puse a leer sobre eso, leí mucho y me impresionó lo que transmitía porque se basa en ideas y valores como la ayuda mutua. Entonces pensé que me gustaría hacer la práctica budista, no solo informarme sobre ello. Poco después visité un monasterio budista e hice lo más común allí: meditar. Fue todo bastante rápido.

Y entonces, ¿cómo decidiste pasar a vivir a una cabaña en plena naturaleza?

Lo de trasladarme al bosque es algo más reciente, lo hice hace unos dos años. De hecho, tenía ya el blog en el que escribía y recibía visitas de varios editores. Tenía ganas de escribir más de lo que ya hacía, pero el monasterio no me lo permitía. Allí recibes visitas de mucha gente que quiere conocer la cultura zen , meditar, y el cuidarlos requiere bastante trabajo.

Desde que comenzaste a relacionarte con el budismo en los 90, ha habido un auge de esos centros de meditación y de diversos gurús espirituales que ejercen de guías zen, prácticamente como una moda.

Eso se debe a que no se está recibiendo una información correcta. La gente piensa que la meditación es una herramienta para ayudarte a ti mismo y es una percepción muy egocéntrica. Hay una dimensión que va más allá de eso, que trata de encontrarse con los demás y con la naturaleza. Para encontrar lugares serios, hay que indagar en el currículum del docente que imparte la clase ya que para enseñar, hay que practicar durante 10-15 años para saber de qué se habla.

Marina Agbaba/Planeta

En tu libro, así como en tus discursos hablas mucho de la 'filosofía del silencio', ¿te ha ayudado esta forma de meditar de alguna forma en tu vida personal?

El silencio me ha ayudado especialmente a conocer mis sentimientos y a saber cómo vivir con ellos. Antes de sentarme a meditar sentía muchas emociones tanto buenas como malas y no sabía cómo gestionarlas. Practicar la meditación, la filosofía del silencio y el viaje de conocimiento interior me ha ayudado a conocerme y a saber cómo hacerlo.

En los tiempos de Buda había un precepto que él recitaba a sus seguidores: 'Los monjes tienen que evitar quedarse mirando a los elefantes pasar'. Eso se podría aplicar ahora"

Actualmente vivimos en una sociedad donde Internet, los smartphones y el ritmo acelerado no nos permiten pararnos a pensar o meditar. ¿Crees que es difícil implantar esta filosofía hoy?

Sí, creo que hay varios factores que hacen la situación actual especialmente difícil. Uno es que las personas quieren hacer cada vez más cosas en un mismo día. El segundo son las nuevas tecnologías (los smartphones, las redes sociales...) que nos hipnotizan y nos sacan del vivir el ahora. Este problema es cada vez más fuerte y tiene una única solución aparente: dosificar las nuevas tecnologías y no dejar que te absorban. Obviamente, no podemos apagar Internet o tirar los teléfonos por las ventanas.

Los objetos nos poseen, al final las personas más felices son las que menos tienen"

Aunque estas tecnologías nos 'absorban', eres una persona muy activa en redes sociales y blogs. ¿Cómo ves el cambio de mentalidad desde una perspectiva tan ajena y a la vez tan partícipe de la situación actual?

La conexión de la meditación con las nuevas tecnologías es el punto clave ahora mismo. Para hacerlo se requiere una especial presencia personal, conocimiento del cuerpo y de uno mismo. Todo ello para seguir siendo conscientes de nosotros mismos cuando utilizamos las nuevas tecnologías. Por ejemplo, yo uso mucho Facebook, Twitter y el email. En algunos momentos lo que he hecho es canalizar, no lanzarlo todo en a la vez.

El budismo es una corriente eminentemente oriental y aplicarlo en Europa o en otros lugares del mundo no siempre sale bien, ¿sucede lo mismo con la 'filosofía del silencio'? ¿Cómo se aplica en los distintos países?

Sí, de hecho, el budismo cuando llega a un sitio nuevo, a una nueva cultura, se adapta. Se trata de estar conectado al mundo, sea cual sea el entorno. En los tiempos de Buda, aunque no había Facebook, había un precepto que él recitaba a sus monjes: "Los monjes tienen que evitar quedarse mirando a los elefantes pasar". Eso se podría aplicar ahora perfectamente a la tele, los teléfonos móviles o cualquier tipo de distracción.

¿Crees que sucede lo mismo en cuestiones de fe? ¿Es aplicable el silencio o la meditación a alguien laico o que no siga la corriente budista?

El silencio está en todas las formas espirituales, no es una cuestión de religión. A partir del momento en que le buscamos un sentido a la vida, buscamos más armonía para ese silencio. La práctica de la meditación es la práctica espiritual más allá de esas religiones. Por ejemplo, los curas dominicanos también practican la meditación zen. El silencio tiene una dimensión mucho más amplia de lo que se refiere a uno mismo, sino que también repercute en cómo nos relacionamos, en el amor y en la amistad.

Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de lo que ocurre a nuestro alrededor y de alcanzar la paz colectiva"

¿Cómo es esa relación con los demás cuando se medita? ¿En qué nos repercute en nuestro entorno?

Con los que nos rodean todo es mucho más tranquilo. Las emociones y tus sentimientos siguen estando ahí, no te conviertes en un ente catatónico que solo observa la sociedad y no se implica emocionalmente con nada. Lo que sí podemos es ver venir y controlar esa emoción, se puede prever si se conoce. Somos más libres mentalmente.

En un entorno más amplio como es la política, ¿cómo se podría aplicar esta filosofía para resolver conflictos? Por poner un ejemplo, la situación actual en Cataluña y la tensión que se ha extendido a toda España.

A veces me pregunto si dejar la responsabilidad de la sociedad en manos de los políticos es la solución. Con esto quiero decir que cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de lo que ocurre a nuestro alrededor y de alcanzar la paz colectiva. Con respecto a la crisis en Cataluña o España, una solución, puede que un poco idealista, sería que 100.000 personas se sentasen a meditar en la Plaza de Cataluña.

El día que todo el mundo se siente a meditar, cambiará el mundo. Como quien dice, las revoluciones la hacen los locos. Mi frase preferida es: "Y como no sabía que era imposible, lo hizo".

Durante tu libro intercalas ejercicios de meditación con reflexiones propias. Qué podría hacer a diario una persona que vive, por ejemplo, en una gran ciudad.

El primer ejercicio lo podemos hacer en cualquier lado. Consiste en cerrar los ojos y conectarse a los sonidos. Instantáneamente nos hacemos más presentes. Algo que te permite una pausa, una vuelta a uno mismo, una parada necesaria porque siempre tenemos la impresión de ir corriendo de un lado a otro. Es un alivio.

Para el segundo hay que tomarse un momento, respirar, poner las manos en el vientre y sentir la respiración. No hay que cambiar nada de la postura, solo tomar conciencia de cómo se está respirando. Se puede hacer en dos o cinco minutos y entonces todo parece más tranquilo y agradable.

El tercero consistiría en una forma de meditación en acción. Más bien una filosofía de vida. Es encontrar la llamada 'felicidad sobria'. Esto consiste en comprar menos cosas, tener menos. Los objetos nos poseen, al final las personas más felices son las que menos tienen.

Sitios de España para meditar recomendados por Kankyo Tannier

- Sevilla: Temple de Sevilla.

- Valencia: Centro Zen Abhirati.

- Barcelona: Dojo zen de Barcelona Kannon.

- Madrid: Dojo zen de Madrid.

- Granada: Dojo de Granada.

- Málaga: Zen Dojo Málaga.

- Vitoria: Dojo de Vitoria-Gasteiz.

- Girona: Grupo Zen de Girona.

- Bilbao: Dojo de Bilbao.

- San Sebastián: Grupo Zen de San Sebastián.

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