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El primer cara a cara de los ganadores del Premio Planeta 2017

Primera entrevista conjunta a Javier Sierra y Cristina López Barrio.

18/10/2017 14:13 CEST | Actualizado 18/10/2017 15:43 CEST
EFE
El ganador del Premio Planeta, Javier Sierra, y la finalista, Cristina López Barrio.

Faltan apenas 15 minutos para que comience la fiesta de los Premios Planeta y Javier Sierra, que tres horas después será designado ganador por El fuego Invisible, está completamente perdido en el hotel.

Vestido de forma impecable, ha acabado desorientado junto a un grupo de otros diez invitados en las entrañas del edificio, repleto de pasillos desiertos y escaleras que llevan a puertas de servicio cerradas.

El hotel se ha convertido en un gran laberinto sin salida al exterior. Hasta que Javier Sierra da un paso al frente y lidera al grupo hacia una puerta que parece clausurada. Empuja y, de golpe, se escuchan voces y se hace la la luz.

Tan dado a los misterios del Más Allá, el escritor ha desvelado el secreto que conduce al Más Acá que representa la salida del hotel. Responde a las alabanzas de los hasta entonces perdidos con una tímida sonrisa, la misma que mostrará, pocas horas después, cuando los miembros del jurado pronuncien su nombre como ganador de la XLVI edición de los premios Planeta.

Pasado el fervor de la gala, Javier Sierra y Cristina López Barrio, finalista con Niebla en Tánger, se sientan juntos para El HuffPost en su primera entrevista conjunta. Sólo disponen de diez minutos. Es la 1:45 de la mañana y los ojos de felicidad empiezan a desfallecer.

¿Os conocíais?

Cristina: No, aunque sí nos habíamos visto una vez cuando Javier presentó en una librería de Madrid un libro de la editorial en la que entonces trabajaba.

Javier: Sí, hemos estado recordando ese día, cómo Cristina me enseñó no sólo la librería, sino algo insólito y que yo nunca había visto: una trastienda que era como una cocina....

Cristina: ¡Es cierto! Ahí hacíamos talleres porque la editorial también tenía una librería y yo ayudaba en la organización cuando había presentaciones. Bueno, además te había visto en la televisión mil veces.

¿Os habéis leído?

Javier: Pues yo a Cristina no la he leído, pero estoy deseando comenzar la novela por la que le acaban de premiar.

Cristina: Yo sí te he leído [Risas]. Lo que pasa es que ahora estoy hecha polvo y no me acuerdo... ¿Se llamaba El Ángel azul?

Javier: No, El Ángel perdido. La de Santiago de Compostela que termina en el Monte Ararat.

Cristina: Eso, eso. Me gustó mucho y me pareció fascinante cuando contabas que el Arca de Noé había aparecido en lo alto del Monte Ararat.

Javier: Sí, debajo de un glaciar.

Cristina: Y luego además yo estaba leyendo la epopeya de Gilgamesh y todo me cuadraba.

Javier: Es que la resolución de esa novela está en una pilastra del Pórtico de la Gloria que habla también de Gilgamesh. Fue, por cierto, una novela que me hizo fallar a uno de los Premios Planeta.

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Por lo que sabéis hasta ahora de la novela premiada del otro, ¿tiene un argumento que os interesa?

Cristina: A mí lo que escribe Javier me interesa mucho, me parece fascinante y me despierta mucha curiosidad. Yo le seguía también en la tele, todos los misterios que cuenta, y el Santo Grial es un tema literario por excelencia. Y creo que va más allá de lo estrictamente literario. Aparte escribe sobre algo que enlaza un poco con mi novela: la creatividad y el ejercicio de escribir, la escritura creativa... Creo que ahí nuestras novelas convergen, en hablar de cómo surge una idea, de lo que supone...

Javier: Cristina ha dicho en su discurso, mientras explicaba el proceso de creación de su novela, que se sentía como devorada por un fuego.

Cristina: Por una alimaña.

Javier: Eso. Y yo he dado un salto en la silla porque he pensado: ¡Si está hablando de mi tema! Me ha encantado.

¿Estáis preparados para pasar los próximos meses juntos, de promoción en promoción?

Ambos: Sí, sí.

Javier: Es un reto interesante. Porque nos vamos a leer, nos vamos a conocer, vamos a compartir muchas veladas.

Cristina: A mí a lo mejor me va a odiar por las muchas preguntas qué le voy a hacer, estilo 'A ver, Javier, cuéntame esta historia'. Me parece tan interesante todo lo que tiene que contar...

¿Sois conscientes de que el listón del año pasado ha quedado muy alto? Dolores Redondo y Marcos Chicot vendieron mucho y durante muchos meses.

Javier: Sí, somos conscientes y muy felices de que haya sido así porque eso significa que el premio es algo vivo y que ayuda realmente a vender una novela. Pero creo que cada novela tiene su mundo, su historia, que no está escrita aunque parezca una contradicción. El destino de una novela se escribe con cada lector que arriba a ella y a mí eso me parece interesante. Ningún libro es igual a otro, ninguno tiene el mismo destino, el mismo alcance. Me parece muy interesante disfrutar, Cristina con su libro y yo con el mío, de la vida que va a tener. Es como un niño, que no sabes qué será de él.

En la rueda de prensa Javier ha eludido entrar en el tema de la crisis de Cataluña pero, Cristina, a ti no te han preguntado. ¿Cómo estás viviendo la situación actual?

Cristina: Es un momento de tristeza colectiva y, quizá, de reflexionar un poco sobre algo que lleva muchos años latente y que ha estallado. Afecta a la sociedad, a los amigos, a las familias. La pluralidad es cultura, es riqueza. Y, sobre todo, el respeto. En esta sociedad estamos perdiendo el respeto a las opiniones ajenas, parece que tuviéramos que opinar todos igual, como si fuéramos máquinas. Si la sociedad ha evolucionado ha sido, precisamente, por la pluralidad. El respeto ha quedado atrás y debería volver. Cada uno tiene derecho a opinar lo que le dé la gana y tú debes respetar esa opinión.

Javier: Yo lo veo como un reto, es una oportunidad de crecimiento. Estamos en un momento histórico y es la ocasión para demostrarnos que somos un pueblo inteligente. Lo deberíamos superar, si es que lo somos. Si esto falla quiere decir que no hay inteligencia. Mi novela va sobre el poder de las palabras y aquí la palabra a invocar es Paz. Es una palabra muy poderosa, muy maltratada y muy poco utilizada. Hay otra palabra que es muy importante para resolver esto: amor. Necesitamos más amor porque nos queremos.