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La absurda explicación que da un presunto asesino para las 40 puñaladas del cuerpo de su exmujer

"Yo eso a mi mujer no se lo he hecho, imposible, jamás".

27/10/2017 10:36 CEST | Actualizado 27/10/2017 10:37 CEST
EFE
Manuel R.M., acusado de asesinar a su exmujer, en la Audiencia de Sevilla.

Manuel R. M. está siendo juzgado por apuñalar decenas de veces a su exmujer, María del Castillo Vargas, hija de la cantaora Juana Vargas, en diciembre de 2015. Pero la versión que da él es que forcejeaban y "ella se tiró por el balcón" después de darse en el cuello con el cuchillo.

El acusado —del que la mujer se había separado tres meses antes tras una condena por malos tratos— ha negado haberla apuñalado expresamente y sólo ha admitido que ambos forcejearon y él movió un cuchillo con el que ella "sí se dio en el cuello".

"Jamás en la vida se me pasaría por la mente asesinarla", ha declarado en el juicio el acusado.

La fiscal ha pedido que se leyera su declaración en la instrucción al ver "contradicciones" con la de hoy, y al escuchar los pasajes en los que reconocía haberla apuñalado, Manuel R.M. lo ha negado rotundamente: "Yo eso a mi mujer no se lo he hecho, imposible, jamás".

El acusado sólo ha respondido a su letrada quien, a diferencia de lo sostenido por su cliente, ha dicho que no niega los hechos, pues "condenado está, se entregó a la Policía, no ha huido", sino que se califiquen de homicidio y no de asesinato porque fue un "arrebato", un "crimen pasional no premeditado".

LOS HECHOS, SEGÚN LA FISCALÍA

Los hechos se remontan a la madrugada del 8 al 9 de diciembre de 2015 en la casa del matrimonio en Lebrija (Sevilla).

Según las acusaciones, Manuel R.M. entró por la ventana de la casa de su exmujer, pese a tener una orden de alejamiento por denuncias previas de maltrato, "con intención de acabar con su vida", le asestó 40 puñaladas y, estando aún viva, la tiró por la ventana "con alevosía y ensañamiento".

La fiscal, la familia y la acusación popular de la Junta piden entre 31 y 33 años de prisión por asesinato, malos tratos habituales, allanamiento de morada y quebrantamiento de una orden de alejamiento, así como una indemnización para los dos hijos menores de la pareja.

EL RELATO DEL ACUSADO

Según el relato de Manuel R. M., fue a ver a su exmujer esa noche al bar donde trabajaba, en El Cuervo, pero le dijo que fuera luego a casa. Al llegar, llamó a la puerta pero no le abrió y, al ver "la luz encendida", entró por la ventana "abierta" y la encontró "en el sofá despierta".

Al verle, ella cogió su móvil y fue a la cocina; él le pidió el móvil y ella"cogió un cuchillo y me cortó los dedos". Según su versión, él le quitó el cuchillo y el móvil, en el que vio un mensaje de "un muchacho con el que había quedado".

"Los dos forcejeamos" y "ella se fue al balcón y allí me la encontré en el suelo", ha relatado. Según su testimonio, Manuel R. M. se rompió la muñeca al saltar y, como ya no podía ayudarla, fue a por el coche para ir a la Policía: "Les dije que mi mujer se había tirado y que estaba en el suelo, que fueran a ayudarla".

LA VERSIÓN POLICIAL Y DE LA FAMILIA

Los policías locales han declarado que Manuel R.M. llegó "ensangrentado, tranquilo y sin síntomas de embriaguez o drogadicción", aunque dio positivo por cocaína. Les contó que "había tenido una pelea con su mujer", y les dijo "no una, varias veces" que estaba "bien, en casa de su madre".

Sí les aseguró que su mujer "era muy chula, que le estaba restregando a otro tío por la cara y que él no estaba hecho para aguantar eso". "No he hecho nada, pero algún día lo voy a tener que hacer", añadió.

Aunque en ningún momento les confesó el crimen, a uno de ellos le dijo: "A mí me van a caer 15 años pero me he quitado un problema de en medio".

La hermana de la víctima, Juana, ha dicho que el acusado trataba a María del Castillo "como una mierda" pues "le robaba, le ponía los cuernos, se iba de putas y de borrachera", la tenía "dominada" y siempre "ha vivido de la familia Vargas y mira cómo nos lo ha pagado".

También ha declarado un joven con el que la víctima estaba iniciando una relación, quien ha dicho que ella "tenía miedo" de su exmarido, pues la vigilaba, algo corroborado por sus compañeras del bar.