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El omeprazol duplica el riesgo de sufrir cáncer de estómago, según un estudio

El estudio ha sido realizado por investigadores del University College de Londres (Reino Unido) y de la Universidad de Hong Kong (China).

03/11/2017 19:48 CET | Actualizado 03/11/2017 19:50 CET
Francis Dean via Getty Images

El uso a largo plazo de los inhibidores de la bomba de protones (IBP), una clase de medicamentos comúnmente utilizados para tratar el reflujo ácido, como el omeprazol, puede duplicar el riesgo de cáncer de estómago, según ha mostrado un estudio realizado por investigadores del University College de Londres (Reino Unido) y de la Universidad de Hong Kong (China) y que ha sido publicado en la revista Gut.

Un riesgo que existe aunque ya se haya eliminado del organismo la bacteria 'helicobacter pylori', principal causa de las úlceras digestivas e implicada en el desarrollo de este tipo de cáncer que representa la tercera causa de muerte por tumor en el mundo.

Para alcanzar esta conclusión, los científicos compararon el uso de IBP con otro tipo de fármaco utilizado para reducir la producción de ácido, llamado antagonistas del receptor H2 de histamina (bloqueadores H2), en 63.397 adultos tratados con terapia triple: una combinación de un PPI y dos antibióticos para matar 'H.pylori' durante 7 días.

Posteriormente, fueron monitoreados durante unos 7,5 años hasta que desarrollaron cáncer de estómago, murieron o el estudio finalizó (a fines de diciembre de 2015). Durante este tiempo, 3.271 (5%) personas tomaron IBP durante unos tres años y 21.729 recibieron bloqueadores H2.

En total, 153 (0,24%) personas desarrollaron cáncer de estómago después de la terapia triple y, aunque ningún participante dio positivo en la prueba del 'H.pylori', todos padecieron gastritis de larga duración. De hecho, tomar IBP duplicó el riesgo de cáncer de estómago, mientras que no se observó un riesgo tan elevado entre los que tomaron bloqueadores H2.

En este punto, los investigadores han informado de que el uso diario de los inhibidores de la bomba de protones cuatriplicaba el riesgo de cáncer de estómago, en comparación con el uso semanal. Y, además, aquellos que estuvieron durante más de un año tomándolo a diario tenían cinco veces más riesgo, los que duraron dos o más años seis veces más probabilidades y entre los que estuvieron tomándolo más de tres años su riesgo era hasta ocho veces mayor.