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Tu salud podría verse reflejada en tu rostro

Nuestro IMC, nuestra grasa corporal e incluso la presión arterial se refleja en nuestro rostro, según ha revelado un reciente estudio.

17/11/2017 08:15 CET | Actualizado 17/11/2017 09:20 CET

MartinPrescott via Getty Images
¿Alguna vez te has preguntado qué es lo que te hace deslizar tu dedo hacia la derecha en Tinder?

¿Recuerdas esos rasgos delicados, esa mandíbula perfecta y esa cara con forma de corazón que te llevaron a deslizar el dedo hacia la derecha en Tinder? ¿Piensas que esa decisión únicamente depende de tu gusto personal?

Detrás de esas decisiones instantáneas podría haber mucho más de lo que piensas. Es más, esos rasgos podrían ser indicativos del estado de salud de tu futura pareja.

Un reciente estudio llevado a cabo en Australia ha revelado que el índice de masa corporal (IMC), el porcentaje de grasa corporal e incluso la presión arterial se reflejan en algunos rasgos sutiles de nuestro rostro, y ni siquiera nos damos cuenta de esas pistas.

En el estudio se empleó un programa informático capaz de reconocer esos tres indicadores en 272 caras de raza asiática, africana y caucásica. De este modo, el programa fue capaz de predecir con exactitud el IMC, la grasa corporal y la presión arterial de todos los individuos, simplemente analizando una fotografía de su cara.

Con estos resultados, se pidió a un grupo de participantes que modificaran una serie de rostros para que parecieran "saludables".

"Pudimos observar que los participantes modificaban las caras para que diera la impresión de que tenían menos grasa, un menor IMC y, en menor medida, un nivel de presión arterial inferior para parecer más saludables", explicó el doctor Ian Stephen, autor del estudio e investigador en Psicología en la Universidad de Macquarie (Sídney, Australia).

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Los investigadores pidieron a los participantes que modificaran las caras para que parecieran saludables y los resultados fueron bastante exactos.

Pese a que las diferencias entre, por ejemplo, una cara con un gran porcentaje de masa corporal y una con un alto IMC eran muy sutiles y difíciles de definir, los participantes fueron capaces de diferenciarlas.

Los resultados se suman a una lista de numerosas investigaciones que sugieren que hoy en día, la atracción hacia otras personas no está tan relacionada con nuestros gustos personales, sino más bien con nuestros instintos biológicos, aunque no nos guste admitirlo.

"Siempre se ha dicho que 'todo depende de la lente con que se mire'; es decir, que aquello que nos resulta atractivo es arbitrario y que no hay nada inherente en una persona atractiva", cuenta el doctor Stephens a HuffPost Australia.

"La teoría evolutiva ha contribuido a ello y viene a decir que el atractivo es básicamente un mecanismo para reconocer a parejas saludables y fértiles; y lo mismo se aplica a amigos y aliados, pues tiene muchas ventajas ser amigo o pareja de alguien saludable", apunta el experto.

Algunos estudios anteriores revelaron que las personas que se alimentan de frutas y verduras tienen una apariencia e incluso un olor más atractivo para las futuras parejas que aquellas personas que no comen sano.

El Dr. Stephen participó en un estudio que reveló que los hombres que llevan una dieta rica en frutas y verduras tienen un olor más atractivo para las mujeres que aquellos que se alimentan de excesivos carbohidratos y dietas altas en grasas.

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Modelo informático de una persona con un IMC bajo y 'saludable' (izquierda), comparado con una cara con un IMC elevado.

Ahora, el equipo internacional de investigadores está llevando a cabo estudios para averiguar si esta nueva tecnología puede emplearse como herramienta diagnóstica a fin de detectar otros trastornos y poder mejorar el acceso a esa herramienta a personas que residan en lugares remotos.

"Un equipo de investigación está tratando de crear programas que sean capaces de escanear caras para detectar trastornos genéticos como en síndrome de Down o de Turner, ya que se sabe que influyen en los rasgos del rostro", señala el doctor Stephen.

"Si esta tecnología se puede usar para reconocer este tipo de trastornos en niños, quizá sea capaz de detectarlos antes y de manera más económica, sin tener que extraer muestras de sangre a los bebés", plantea el investigador.

Los resultados del estudio han sido publicados en la revista científica Frontiers in Psychology.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Australia y ha sido traducido del inglés por María Ginés Grao.

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