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La pelea entre los Vargas Llosa y Preysler destapada por '¡Hola!'

La revista se ha hecho eco de los cruces de comunicados de la familia del escritor por unas fotos con sus nietas.

24/11/2017 11:53 CET | Actualizado 24/11/2017 15:15 CET
Dia Dipasupil via Getty Images
Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa en el evento del 13 de noviembre de 2017 en la Morgan Library & Museum de Nueva York.

No están siendo los mejores tiempos para la mediática pareja formada por el laureado escritor Mario Vargas Llosa y por Isabel Preysler. La boda de Ana Boyer, la hija de Preysler, con el tenista Fernando Verdasco —que tendrá lugar en el Caribe en los próximos días— les ha puesto en el candelero por los rumores de que el Nobel de Literatura no habría sido invitado. Ahora, a ese mediático circo le crecen los enanos por una polémica entre el escritor, sus hijos y su pareja.

Todo ha surgido a partir de una entrega de premios de la Fundación Getty en Nueva York a la que Vargas Llosa acudió para ser homenajeado el pasado 13 de noviembre. El Nobel acudió a la gala en compañía de la que es su novia desde hace dos años y medio y de Tamara Falcó, hija de ésta. Pero en ella, además, estuvo presente su hijo, Álvaro Vargas Llosa, con su esposa Susana y su hija Josefina, así como las otras dos nietas del escritor, Aitana y Ariadna, hijas de su hijo Gonzalo.

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Aitana, Ariadna y Josefina Vargas Llosa con su abuelo, Mario Vargas Llosa, su pareja, Isabel Preysler, y la hija de ésta, Tamara Falcó, en la cena en honor al escritor en la Morgan Library & Museum de Nueva York al concedérsele la Medalla Getty Medal, el 13 de noviembre de 2017.

Las tres jóvenes —Josefina, Aitana y Ariadna— fueron fotografiadas junto a su abuelo, a Isabel Preysler y a Tamara Falcó. De hecho, posaron para las fotos, como puede verse en la revista ¡Hola!. Sin embargo, esas imágenes no han gustado al hijo del Nobel, Gonzalo, padre de dos de ellas (Aitana y Ariadna), que no estuvo presente en la fiesta y que ha asegurado en un comunicado recogido por La Otra Crónica de El Mundo que sus hijas desconocían que iban a ser fotografiadas o más bien, una vez fotografiadas, que dichas fotos iban a ser publicadas en el papel couché.

El hijo mediano del Nobel acusa a su padre y, especialmente, a su pareja de manipular a sus hijas y de hacer un uso comercial de su imagen. Unas hijas por las que, afirma, Preysler nunca se había interesado hasta el momento.

De hecho, Gonzalo asegura que las fotos son" una penosa ilustración más de la capacidad de la señora Preysler para manipular a las personas para sus propios fines". Estas han sido las palabras exactas de Gonzalo Vargas Llosa recogidas por LOC:

"Mis hijas y yo estamos muy sorprendidos con las fotos que se publicaron en la revista ¡Hola! el día de hoy. Mis hijas no tenían idea que habrían periodistas en el homenaje académico a su abuelo en Nueva York, y mucho menos que ¡Hola! publicaría fotos de ellas con la señora Preysler. De lo contrario, no hubiesen aceptado ir al premio. Si lo hicieron, es exclusivamente por el cariño y admiración que le tienen a su abuelo.

Este reportaje es una penosa ilustración más de la capacidad de la señora Preysler para manipular a las personas para sus propios fines: en este caso, para dar la impresión - muy falsa, por cierto - que tiene una relación con mis hijas. Pero la verdad es muy distinta. En estos dos años y medio desde que comenzó su relación con mi padre, la señora Preysler no ha invitado ni una sola vez a mis hijas a comer o a cenar en privado para poder conocerlas. Eso es exactamente lo que hubiese hecho si quisiera establecer una relación genuina y transparente con ellas. Y no lo ha hecho porque su único interés es la publicidad.

Estoy convencido que mi padre tampoco estaba al tanto de que mis hijas aparecerían en este reportaje de ¡Hola! Mi padre, que sí tiene una relación genuina y transparente con sus nietas, y que es una persona honesta, nunca las expondría a este tipo de publicidad innecesaria.

Desgraciadamente, dado el uso comercial que han hecho de mis hijas —sin su permiso— la señora Preysler y ¡Hola!, en el futuro dudo mucho que ellas acudan a eventos públicos donde se pueda repetir esta lamentable situación".

Tanto Mario Vargas Llosa como su hijo mayor, Álvaro, han querido darle la réplica al mediano de sus hijos (Morgana, la pequeña, no se ha pronunciado sobre esta polémica). Según recoge, de nuevo, la revista ¡Hola!, Álvaro sí sabía de la presencia de fotógrafos y no le importó que su hija Josefina posara para ellos.

Todos los miembros de mi familia que estuvimos en ese honroso evento sabíamos quiénes estarían allí y que era un acto muy público. Pido disculpas a mi padre, Isabel y Tamara por las injurias de que han sido objeto hoy a propósito de esa premiación. También agradezco a Isabel y Tamara la generosidad que han tenido para con las nietas de mi padre en el pasado.

El último y más importante de los implicados también ha hablado del tema. El escritor hispanoperuano ganador del premio Nobel de Literatura ha querido emitir un comunicado en (¡oh, sorpresa!) la revista ¡Hola! en el que ha querido zanjar de una vez por todas la polémica. Él asegura que sus nietas, "mayores de edad", quisieron asistir al evento por sí mismas sabiendo que habría fotógrafos en él, y que Isabel Preysler en ningún momento les ha tendido una emboscada.

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Aitana Vargas Llosa, Ariadna Vargas Llosa y Josefina Vargas Llosa en la cena en honor a su abuelo, Mario Vargas Llosa, en Nueva York.

También la propia publicación ha hablado al respecto, asegurando que las fotos no eran exclusivamente suyas, sino que "fueron puestas a la venta de manera genérica a los medios de comunicación por distintas agencias como Getty o Lagencia Grosby con con los precios habituales de una cobertura realizada en competencia". De hecho, las fotos que pueden verse más arriba —así como una amplia selección más de esa noche— han llegado al HuffPost a través de la agencia fotográfica Getty.

"El 11 de noviembre la Getty Foundation me honró con una medalla en la Morgan Library de Nueva York, en una cena a la que asistieron, además de mi hijo Álvaro y su esposa Susana, mis nietas Josefina, Aitana y Ariadna. Las tres sabían perfectamente que yo estaría acompañado por Isabel y yo mismo les advertí que habría fotógrafos en el acto. Me alegró que, pese a ello, las tres, que son mayores de edad, se empeñaran en asistir. Sugerir que cayeron en una emboscada o que "la señora Preysler" se benefició económicamente con aquellas fotografías es una calumnia. También es falso que Isabel no haya tenido gestos cariñosos con mis nietas. Hace muy poco, a pedido de ellas, las hizo invitar en Boston a un concierto de su hijo Enrique, quien las recibió y se fotografió con ellas. No haré ninguna otra declaración sobre este asunto.

Por el momento, la única que no se ha pronunciado es la más atacada en todo este asunto, Isabel Preysler, a la que ¡Hola! siempre da voz, en este caso por boca de su pareja. De la suya, muy probablemente, no saldrá ni una palabra.

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