POLÍTICA
27/11/2017 18:20 CET | Actualizado 29/11/2017 07:31 CET

Espadaler: "El daño que ha hecho el independentismo es muy profundo"

Entrevista al exconseller y 'número tres' de la lista del PSC: "El seny está ahora en las filas de Iceta"

XAVIER VIEJO
Ramon Espadaler

Todo va un ritmo trepidante en la política catalana. Nadie podría imaginar hace unos meses que Ramon Espadaler, ex conseller de Medio Ambiente y de Interior en gobiernos de CiU, podría concurrir a unas elecciones en una lista del PSC encabezada por Miquel Iceta.

Pues sí. Esto sucede de cara al 21-D, tras el acuerdo de los socialistas con Units per Avançar, el partido heredero de Unió. Tras la ruptura de CiU, Espadaler (Vic, 1963) se presentó hace dos años como 'número uno' de Unió el 27-S y no consiguió escaño en el Parlament. Ahora espera tener más suerte gracias a este 'matrimonio' político ante la "excepcional" situación e intentando ganar votos para Iceta desde un espacio "central, catalanista" pero no "independentista".

¿Qué hace un exconseller de Jordi Pujol y Artur Mas en la lista del PSC?

Aportar mi granito de arena para el sentido común y el seny, que se había encontrado en la expresión de CiU durante muchos años, pero que ahora está en las filas de Miquel Iceta.

¿Han perdido el seny sus antiguos compañeros de Convergència?

Me gusta hablar de lo que representamos nosotros: un espacio central, catalanista, no independentista, que tiene elementos de moderación, que va desde el centro al centro izquierda. Tiene tres obsesiones. La primera es apostar por la paz social, porque estamos en una fractura dramática entre familias y entre amigos. Tenemos el país partido en dos. Otra es aportar serenidad porque la incertidumbre proyectada sobre la economía da malos resultados y son los más débiles los que reciben más palos. Y, en tercer lugar, recuperar las instituciones y la legalidad como marcos naturales para la política.

Su fichaje causó cierto revuelo. ¿Podemos decir que usted es ahora más de izquierdas o que el PSC es un poco más de centro derecha?

Un matiz previo, no fue un fichaje a título personal, me negué siempre a ello. Es una incorporación colectiva del partido recién nacido, Units per Avançar. Recoge la tradición de lo que en Europa llamamos democracia cristiana y que aquí no se comprende muy bien, podría considerarse un partido hermano con el de Merkel. Soy consciente del revuelo, pero tomo palabras de Miquel Iceta, ni él se ha venido hacia su derecha ni nosotros hemos caminado hacia nuestra izquierda. Ni él asume el programa de Units ni nosotros la totalidad de programa del PSC. Es una alianza que tiene sentido por la excepcionalidad del momento, por las necesidades de sosiego y solo se explica por este contexto. No supone el abandono de los respectivos nichos ideológicos de cada cual.

Ni Iceta se ha ido hacia su derecha ni nosotros hemos caminado hacia nuestra izquierda

Hemos escuchado a Iceta decir que quiere gobernar en minoría con un estilo diferente y con un conseller en cap que se encargue de gestionar el día a día. ¿Se ve en ese puesto?

No, no, ni siquiera hemos hablado de ello. Comprendo y comparto la propuesta de Iceta de lo que hay que hacer en la próxima legislatura: un Gobierno presidido por Iceta porque es una persona con capacidad para gestionar situaciones complejas como las que vivimos, aún en minoría y es perfectamente posible, además de para dar señales muy claras de que Cataluña ha invertido el rumbo de colisión que en su día marcó Artur Mas.

Según las encuestas, saldrá del 21-D un complejo y fragmentado Parlament. Sobre la mesa está qué va a pasar el día después. ¿A quién preferiría como presidente si tienen que dar su apoyo? ¿Oriol Junqueras o Inés Arrimadas?

No voy a votar ni a Junqueras ni a Arrimadas, votaré a Iceta que es mi candidato. Vengo de otro partido que ha hecho una alianza con el PSC preelectoral con el objetivo claro de que Iceta sea el presidente. Teníamos dos opciones, los que estábamos en terreno de nadie y aspiramos al sentido común desde el catalanismo y al seny, votar a Iceta o ayudarle, implicándonos en la candidatura aún generando algunas incomprensiones. Era una exigencia política y moral desde nuestra perspectiva.

XAVIER VIEJO

¿Qué siente al ver a Puigdemont en Bruselas, sin aparecer ante la Audiencia Nacional, siendo el candidato de Junts per Catalunya? ¿Cómo cree que está actuando?

No comparto ninguna de las últimas decisiones de Puigdemont y del Gobierno de Junts pel Sí empujados por la CUP. Lamento profundamente también la situación de prisión preventiva de personas a las que aprecio personalmente. Me preocupa muchísimo esta situación, que deseo que se pueda revertir cuanto antes. Desearía una campaña lo más normal posible. Pero, puestos a lamentar, me sabe muy mal que Puigdemont haya arremetido ya contra Europa. El catalanismo político y el europeísmo son términos indisociables y me sabe muy mal esta rotura. Ya hemos roto con nosotros mismos, con España y ahora, por lo que se ve con Puigdemont, con Europa alineándose con quienes han sido los populistas que más han minado Europa.

La llave, según las encuestas, podrían tenerla los 'comunes'. ¿Cree que irán más con el bloque independentista el día después o estarán más con el PSC?

Si juzgamos por lo que ha sucedido en el ayuntamiento de Barcelona, la respuesta es obvia, se han decantado hacia los independentistas. Se quitaron de encima el apoyo de los concejales socialistas y están intentando aprobar los presupuestos con el apoyo de Convergència, ahora Junts per Catalunya, y ERC. A partir de ahí, no podemos tenemos mucha confianza desde esta perspectiva.

Visto lo visto, ¿cree que Unió tenía que haber roto antes con Convergència?

Pues sí. La decisión quizá fue muy tardía, pero hasta el último momento Unió intentó reconducir el rumbo de CiU y no lo conseguimos. En el momento en el que fuimos conscientes de que no era posible, abandonamos la federación. Quizá hubiera sido mejor romper con Convergència un par de años antes, porque ya tomaba una deriva que era definitiva y llevaba a una situación de fractura.

Una de las cosas que más se ha recordado estos días es que diputados de Unió estuvieron en contra del matrimonio homosexual. ¿Se arrepienten de aquello?

No se trata de arrepentirse o no. Yo creo que en esto, y estoy en la candidatura del PSC, estoy en representación de Units, que no es exactamente Unió, y lo que tiene es una posición muy nítida, no solo la de aceptar la realidad social, poniendo el interés y la dignidad de las personas ante todo, y aceptar la legislación que nos hemos dado respecto al matrimonio homosexual con absoluta normalidad. No hay terreno de discusión en este ámbito.

No podemos tener mucha confianza en los 'comunes'

Desde CiU siempre han tenido una relación con los empresarios catalanes. ¿Qué sensación hay y qué les trasladan sobre la situación de fuga de empresas?

Una sensación de mucha angustia y de severa preocupación por la fuga de empresas y también por algo difícil de cuantificar, la inversión que ya no vienen y que hubieran llegado en condiciones normales. En el sector emprendedor y empresarial encontramos mucha comprensión y apoyo por la propuesta conjunta del PSC de ampliar su espacio hacia lo que puede representar Units. Pretendemos aportar estabilidad y es lo que más acucia el factor económico. En ese sentido, Iceta infunde confianza y serenidad porque no es un líder histriónico, es pacificador. Prima el sentido institucional, la paz social y esta estabilidad en el campo económico.

Fue conseller de Mas. ¿Mantiene algún tipo de relación con él? ¿Han hablado y compartido reflexiones?

Mis últimas conversaciones políticas con él tuvieron lugar cuando yo estaba en CiU y que nos condujeron a la rotura de la federación. A partir de ahí tenemos una relación cordial y personal almable, pero no hemos profundizado en cuestiones políticas.

¿Cómo cree que va la aplicación del 155?

Nosotros no deseábamos la DUI ni el 155, que es consecuencia directa de la declaración. Si Puigdemont hubiera convocado en su día elecciones aquel maldito jueves, no estaríamos en esta situación. La DUI es una distorsión tremenda y el 155 es también una distorsión. Deseamos que cuanto antes, el 21-D, podamos dejar en un cajón el 155 para no usarlo jamás porque vuelva el sentido institucional, el respeto mutuo y la política por los cauces normales.

¿Debería haber un referéndum pactado?

No. La propuesta que hemos articulado conjuntamente con el PSOE no es pactar una consulta, sino votar un acuerdo, votar en el futuro un acuerdo entre Cataluña y España, que no es para la inmediatez. Primero deberá Cataluña puertas hacia dentro ponerse de acuerdo para negociar después con el conjunto de España. Y el resultado de este acuerdo al que aspiramos con el conjunto de España, que mejore la financiación, las relaciones y el respeto a la instituciones, sí pueda ser votado por la ciudadanía. Por lo tanto, nuestra apuesta no es acordar una votación sino votar un acuerdo.

¿Han engañado Puigdemont, el cesado Govern y el independentismo a los catalanes?

Deben dar respuestas a la situación que nos han llevado. Cuando algunos advertíamos de que Europa no iba a comprender y compartir estas formas y procedimientos, nos llamaban como mínimo botiflers. Cuando decían que las empresas y bancos no se iban a marchar y les decíamos que era insostenible, nos acusaban. El independentismo debe dar una explicaciones más profundas y entonar un mea culpa más profundo. El daño que se ha hecho es muy profundo. Pero también decimos a los inmovilistas que hemos llegado aquí porque no ha habido voluntad ni capacidad para hacer política y delegar en la Justicia la solución de un problema política no tiene sentido.

Estuvo en la sala de máquinas del Govern hasta el 27-S de 2015. Conoce a muchos de los consellers. ¿Creía que se llegaría tan lejos, a la DUI?

Francamente no.

¿Qué sintió el viernes de la DUI? ¿Daba crédito?

Lo viví con profunda angustia, como muchos catalanes, y con temor. No me imaginaba que pudiéramos llegar a estos extremos. No reconozco en nada a la Convergència de hace diez o quince años en esta declaración, porque se entregó a los brazos de la CUP. Estamos donde la CUP nos ha querido llevar, bailando el mambo y lanzando la furgoneta por el precipicio. Esto Cataluña no se lo merece, tampoco España y Europa.

Ha dicho antes que le han llegado a llamar botifler.

Es algo desgraciadamente muy habitual.

Iceta ha confesado que sus asesores le han prohibido bailar. ¿Usted quiere en un mitin bailar con él?

Yo digo que por contrato no bailo porque soy un patoso. Lo que haga Iceta lo voy a respetar.

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