POLÍTICA

Así han sido las declaraciones de las distintas partes del juicio de 'La Manada'

Hoy ha finalizado el juicio a'La Manada' por la presunta violación grupal.

28/11/2017 22:49 CET | Actualizado 29/11/2017 13:27 CET

A las 15:45 de la tarde de este martes, el portavoz del tribunal frente al que se sienta La Manada ha dado por finalizado el juicio. Una vista oral de once sesiones que ha estado en el punto de mira de toda España desde que el 7 de julio de 2016 se hizo pública la detención de cinco jóvenes como presuntos autores de una violación múltiple a una chica madrileña de 18 años durante los Sanfermines de ese mismo año. Ellos son Jesús Escudero Domínguez, José Ángel Prenda Martínez, Ángel Boza Florido, Alfonso Jesús Cabezuelo Entrena y A. M. G.

La Fiscalía solicita para cada uno de estos cinco sevillanos 22 años y 10 meses de cárcel (18 años por un delito continuado de agresión sexual, dos años y 10 meses por un delito contra la intimidad y dos años por robo con intimidación), así como 10 años de libertad vigilada y la prohibición de comunicarse o acercarse a la víctima durante 20 años y el abono de una indemnización conjunta de 100.0000 euros.

El abogado de la víctima pide 24 años de prisión y las acusaciones populares del Ayuntamiento de Pamplona y el Gobierno Foral, 25 años. Los abogados defensores, que sostienen que las relaciones fueron consentidas, piden la absolución.

¿Qué se ha dicho durante estos días en la sala del Palacio de Justicia de Pamplona?

El quid de la cuestión, ¿violación o relación sexual consentida?

La madrugada del 7 de julio de 2016, una pareja encontró a una joven llorando en posición fetal y en estado de shock en un banco en Pamplona, cerca del portal donde ocurrieron los hechos. Cuando hablaron con ella y les contó que había sufrido una agresión sexual, llamaron al 112. La chica declaró que había sido víctima de una violación múltiple y que le habían robado el móvil. Horas más tarde, la Policía Municipal de Pamplona identificó a los imputados por las cámaras instaladas en el recorrido del encierro y la Policía Foral los detuvo cuando llegaron a la plaza de toros. Según cuentan Luis Rendueles y Manu Marlasca en Onda Cero, en el momento de la detención, el guardia civil se acercó a un policía y le dijo "¿Qué estamos, esperando que nos detengan, no?".

Los cinco integrantes de La Manada- el nombre con el que los acusados se llaman a sí mismos en el grupo de Whastapp que tienen- han sido unánimes en su declaración. Según ellos, las relaciones fueron consentidas. Al tribunal le han contado que conocieron a la víctima en la verbena de la plaza del Castillo, que estaba sola y que insistieron en acompañarla hasta su coche. Recorrieron unos 550 metros hasta un portal donde se produjo la violación múltiple.

Agustín Martínez Becerra, el abogado de tres de los acusados, ha señalado que, durante el recorrido que hizo la chica con los acusados, "ella era la líder del pelotón", "iba delante con uno de ellos" y que entró en el portal "cogida" de la mano de uno de los procesados, "tras besarse con él" y "dijo que no recuerda que tiraran de ella". "Ella dijo que pensaba que iban a fumar porros, que no gritó, que no le taparon la boca, que no sintió intimidación hasta que entró en el cubículo, que no la insultaron..." ha afirmado.

La versión de la fiscal Elena Sarasate es muy distinta. Según su informe de conclusiones, que le llevó dos horas presentar a la sala, a la chica la cogieron entre los cinco "de forma sorpresiva" y "ni en sus peores pesadillas lo que iba a pasar".

De consentimiento, nada. Al contrario: "sí hubo violencia, mínima pero la hubo, agarrándola para introducirla en el portal, tapándole la boca". "En ningún momento hemos dicho que sea una violencia extrema, se utilizó la fuerza mínima necesaria", expuso. La representante del Ministerio Fiscal recurrió a los informes policiales sobre los vídeos para señalar que destacan las palabras "imperativas" que dirigían a la joven, como "no chilles o "chupa aquí", mientras que en ella se aprecia una actitud "pasiva, de bloqueo", "con los ojos cerrados, ni una mirada, ni una sola palabra" y algún gemido de "dolor".

"No se le preguntó y ya está".

Las grabaciones de la supuesta violación

Mientras tenía lugar la presunta agresión, dos integrantes de La Manada la grabaron con sus teléfonos móviles. En las imágenes se ve a la chica con los ojos cerrados durante toda la secuencia. El informe policial señala que "la denunciante adopta un rol pasivo sin tomar iniciativas en los actos de índole sexual". Fueron ellos los que llevaron la voz cantante. Uno de ellos borró el vídeo más largo, recuperado después por la policía, y ha alegado que "no quería que su novia lo viese".

La defensa de los acusados ha sostenido que "no se puede extraer la existencia de una agresión sexual" de las grabaciones y que son "una película porno y, en ningún caso es una película de ciencia ficción". Ha considerado que se trata de una "relación sexual consentida y placentera". Ha explicado que "no se ve en la cara de ella gestos de asco, dolor, sufrimiento, pena, ni movimiento de rechazo".

Sin embargo, para la Fiscalía en los audios "se oyen dos tipos de conversaciones: las que se dirigen entre ellos, que son de colaboración, y las que se dirigen a la víctima, que son imperativas, sin ningún tipo de interactuación".

"Todas las conversaciones eran entre varones, ninguna palabra pertenece a la víctima", aseguró al fiscal Sarasate, para incidir después en que "ellos deciden lo que hacen, lo que tiene que hacer la víctima". "Los vídeos corroboran la declaración de ella", afirmado, para añadir que también lo hacen las declaraciones de los peritos forenses, quienes hablaron de la "absoluta pasividad" por parte de la víctima, lo que "no es una reacción extraña, sino propia de una persona en esa situación".

El robo del móvil

El guardia civil que hay entre los acusados confesó que había robado el móvil de la joven madrileña. Según su abogado, lo hizo en "un ataque de avaricia". Después de que la Policía los identificase, tiró el aparato, según él, por miedo a que los acusaran de robo.

Para la Fiscalía, la intención era otra: así se aseguraban de que "no pudiera solicitar auxilio".

Lo que pasó tras la presunta violación

Tras aquello, ellos siguieron de fiesta. Ella, "tirada y semidesnuda", según la fiscal, consiguió que una pareja la socorriera. Cuando llego la Policía, la chica contó que la habían violado entre varios.

Las psicólogas que la atendieron declararon que había sufrido estrés postraumático y que no fingía. El informe del servicio de Ginecología del hospital donde la revisaron señala que "la joven tiene recuerdos confusos. No puede concretar el número de veces. Sabe que le bajaron los leggins, pero cree que no llegaron a quitarle la ropa interior". El informe forense, en cambio, señala que sí lo hicieron.

Pero para el abogado defensor Martínez Becerra, lo que pasó tras la presunta violación se resume en una pregunta: "¿Alguien piensa que iban a salir tan tranquilos del portal, sin salir tampoco de la zona de los hechos, si hubieran cometido una agresión sexual?".

El juicio está visto para sentencia.

ESPACIO ECO