INTERNACIONAL

La población asediada de Siria se alimenta de basura para sobrevivir

Los niños están muriendo de inanición en la región rebelde siria de Guta Oriental.

29/11/2017 19:17 CET | Actualizado 29/11/2017 19:17 CET

Bassam Khabieh/Reuters
Hala al-Nufi (2), el 25 de octubre, padece un trastorno metabólico que está empeorando debido al asedio y la escasez de alimentos en la región siria de Guta Oriental.

En el distrito damasceno de Guta Oriental, muchos sirios atrapados han comenzado a alimentarse de basura para sobrevivir mientras el asedio se cierne sobre la periferia de la destruida capital siria de Damasco. Muchos niños asolados por la hambruna se han desmayado a lo largo de las últimas semanas, de acuerdo con un informe del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas.

Las demoledoras imágenes de Sahar Dofdaa, una escuálida bebé que murió de inanición hace unas semanas, ha arrojado luz sobre la difícil situación que están atravesando los 400.000 sirios asediados. De acuerdo con el PMA, un niño famélico llegó a suicidarse dada su situación.

Mientras que millones de familias occidentales celebran el Día de Acción de Gracias o el Black Friday y se preparan para la Navidad, esta semana, los hombres, las mujeres y los niños de Guta Oriental, bajo el mandato del presidente sirio Bashar al-Asad, continuarán pasando hambre y en busca de estrategias de supervivencia: alimentarse a base de residuos, pienso de animales y restos de comida caducada.

Esta región, controlada por los rebeldes y ubicada a las afueras de Damasco, permanece bajo un asedio completo desde 2013, poco después de que un ataque con gas dirigido por Assad matara a alrededor de 1.429 personas. Cientos de civiles (de los cuales más de la mitad son niños) han muerto como consecuencia de la ausencia de comida y medicamentos desde que comenzó el asedio, sostiene la Red Siria de Derechos Humanos en un informe emitido el pasado mes.

El régimen ha intensificado el bloqueo durante los últimos meses a fin de evitar que los desesperados ciudadanos huyan, y negándoles el acceso a los suministros de ayuda. Solo han llegado a Guta Oriental seis convoyes de ayuda a lo largo de este año, sostiene la página de noticias Syria Deeply.

Anas Damashqy/Anadolu Agency via Getty Images
Los sirios de Guta Oriental observan los daños causados por un ataque aéreo llevado a cabo el 20 de noviembre por el régimen de Assad.

Como se ha visto en la ciudad de Alepo, la guerra de asedio dirigida por Assad consiste en una estrategia dictatorial para ejercer su dominio y desafiar a quienes se opongan a su mandato. La cifra de víctimas civiles es vertiginosa. Miles de personas perdieron la vida en Alepo cuando las fuerzas sirias y sus aliados destruyeron la ciudad mediante ataques aéreos y bombas de barril, convirtiendo una gran metrópoli en una ciudad fantasma repleta de ruinas y cadáveres.

Ahora, los expertos temen que Guta Oriental (también asolada brutalmente por el régimen) esté destinada a sufrir una catástrofe como la de Alepo. Sin tener a dónde correr, a lo largo de la semana pasada se notificaron las muertes de muchos civiles tras una serie de ataques aéreos, y cientos de personas fueron heridas. Entre los muertos se encuentran más de una docena de niños.

Los enfrentamientos que comenzaron el 14 de noviembre "van a deteriorar la situación extrema de seguridad alimentaria", advierte el PMA. Los ciudadanos de Guta Oriental, que una vez fue una zona agrícola importante, "ahora se ven obligados a depender únicamente de sus reservas de comida, que están a punto de agotarse, y de su limitada producción". Los precios de los alimentos han subido como la espuma con el empeoramiento de la crisis.

"Mi hija llora porque sabe que esa noche va a dormir con el estómago vacío", cuenta una mujer de Guta Oriental

En aquellos hogares en los que hay muchas bocas que alimentar "se otorga prioridad a los niños, y los adultos suelen pasar días enteros sin comer", añade el informe. Algunas familias incluso se han visto forzadas a adoptar "estrategias de rotación", mediante las que los niños que comen un día no comen al siguiente.

"Me veo obligada a dividir la poca comida que tengo, voy rotando entre mi hija de 13 años y mis nietos huérfanos de dos y tres años. Mi hija llora siempre que cierro la puerta de su habitación por la noche porque sabe que ese día no le toca comer y que va a dormir con el estómago vacío", explica una mujer siria al PMA.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por María Ginés Grao.

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