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Tiene 90 años, pero esta es la carta de rechazo más bestia que has leído jamás

"No odiamos lo suficiente a nuestros rivales como para que ellos los sufran".

06/12/2017 12:18 CET | Actualizado 06/12/2017 13:23 CET
Getty Images/iStockphoto
Cartas (más bonitas que las de rechazo, suponemos).

Ay, la poesía, que a tantos amantes ha ayudado, que tantas penas ha consolado, que a tantos buenos poetas ha iluminado... y que a tantos mediocres ha machacado.

Presentar una obra literaria ante una editorial nunca es fácil, y tragar con un no (si acaso te lo dan, que a veces ni eso...), tampoco es sencillo. Pero cuando te pagan con la misma moneda, con una obra que es de una literatura incluso mejor que la tuya, se te tiene que caer la cara de vergüenza, sin más.

Eso debió pasarle al escritor neozelandés F. C. Meyers, que allá por 1928 mandó su obrita poética a unos editores de Sidney (Australia) llamados Angus y Robertson Ltd. A ellos la obra no solo no les gustó: les espantó tanto que optaron por contestarle con un enorme NO que no puede ser más educado. E incluso decidieron no ayudarle a buscar otras editoriales. Pero todo con mucho estilo.

Esa brutal carta de rechazo ha sido ahora recuperada por la cuenta de Twitter Letters of Note, que tiene más de 530.000 seguidores a los que les muestran, básicamente, de cartas manuscritas. "Todas las demás cartas de rechazo pueden dar un paso atrás. Tenemos un ganador", afirman en un tuit que ha logrado más de 12.000 retuits y cerca de 40.000 me gusta en menos de 48 horas.

Así reza la carta:

"Estimado señor,

No, no ha de mandarnos sus versos, y no le daremos los nombres de otros editores. No odiamos lo suficiente a nuestros rivales como para que ellos los sufran. Ese espécimen de poema es simplemente horroroso. De hecho, nunca vimos nada peor.

Suyos, atentamente,

Angus & Robertoson Ltd."

Lo más sorprendente es la perseverancia de Meyer: siguió intentándolo. Y lo consiguió: logró publicar un libro, Joyas de las montañas y las cumbres nevadas de Nueva Zelanda. No hay como obtener un no para luchar por un sí.

Por cierto, Angus & Robertson ("vendiendo libros a los australianos desde 1836") aún sobreviven. La obrita de Meyer —al menos en Internet— no hay forma de comprarla... pero hay una copia en la Biblioteca Nacional Australiana. Empate.