INTERNACIONAL
15/12/2017 07:09 CET | Actualizado 15/12/2017 07:09 CET

Europa acaricia el sueño del Brexit indoloro

GETTY

Si la peor noticia para la Unión Europea en 2016 fue la insólita decisión británica de marcharse del club, una de las mejores de este año que termina será que el Brexit está encarrilado y las negociaciones avanzan de forma civilizada. El temido fantasma de un divorcio a tortas parece neutralizado. Los británicos van cediendo y traspasando sus propias líneas rojas mientras la unidad de los europeos está siendo insólita. En el horizonte, Bruselas visualiza un Brexit blando que minimice su impacto político y económico a ambos lados del Canal de la Mancha.

GOLPE DE REALIDAD BRITÁNICA

"Los británicos votan con una mano en el bolsillo", solía decir el Profesor de LSE Maurice Fraser, en alusión al pragmatismo británico el día de ir a las urnas. En el bolsillo llevan la cartera, claro, pero el 23 de junio de 2016 se la dejaron en casa para desafiar todos los pronósticos que anunciaban penurias económicas si se marchaban de la UE. Conforme la negociación del Brexit avanza, un golpe de realidad va enterrando poco a poco las fantasías de quienes prometieron un Brexit fácil y paradisiaco para los británicos.

Como ha resumido The Guardian, "si el día del referéndum fue el momento en que los británicos chocaron con el establishment, el 8 de diciembre de 2017 fue el día en que las consecuencias legales y económicas chocaron con sus promesas políticas". Ese día Jean Claude Juncker y Theresa May sellaron en Bruselas el acuerdo sobre las condiciones de salida; una capitulación británica sobre los mitos del Brexit en toda regla.

Si los británicos amenazaron en su día con marcharse sin pagar, ahora se han comprometido a hacer frente a sus obligaciones (que rondarán los 50.000 millones de euros); si prometieron que el Tribunal de Justicia de la UE desaparecerá de sus vidas tras la fecha de salida (30 de marzo de 2019) ahora reconocen que seguirá velando por los derechos de los europeos en Reino Unido; y, por último, si amenazaron con un Brexit duro, el reconocimiento de que respetarán la frontera blanda de Irlanda del Norte les compromete a mantener una relación muy próxima con Europa.

UN BREXIT VERDE IRLANDÉS

Dublín ha sido quien les ha recolocado a los británicos su mano en el bolsillo. "Irlanda le acaba de hacer a Reino Unido un favor de dimensiones históricas", ha resumido Fintan O'Toole en The Irish Times. La exigencia del gobierno irlandés por mantener la porosa frontera con el norte – una de las claves de los acuerdos de paz de 1998 – ha obligado a Theresa May a comprometerse a que mantendrá armonía jurídica con las reglas del Mercado Único de la UE, una decisión que le podría empujar al denominado modelo noruego (país que no forma parte de la UE pero mantiene estrechísimos vínculos por su pertenencia al mercado único).

LO MÁS DIFÍCIL LLEGA AHORA

"El momento dulce del Brexit para la Unión Europea es evidente, con un acuerdo inicial favorable y una unidad europea insólita, pero no podemos perder de vista que la parte más difícil comienza ahora", resume Pol Morillas, Investigador Principal para Europa del think tank Cidob. Al inicio los británicos trataron de explotar las relaciones bilaterales con los Estados Miembros para dividir a la UE. Lo intentaron con Polonia, recuerda Morillas, pero al discutir primero las condiciones de salida (algo en lo que los europeos no presentan fisuras) no tuvieron éxito.

Tras el sí formal que los 27 Estados Miembros darán hoy para comenzar a negociar un acuerdo de transición y la futura relación comercial y política con los británicos, viene la parte más difícil, como reconoció el propio jefe negociador europeo, Michel Barnier. Este es el calendario: el 30 de marzo de 2019 los británicos dejarán de ser miembros de la UE, aunque seguirán de forma transitoria dentro por un periodo de dos años, con todos los beneficios de los que disponen actualmente pero aceptando que el Tribunal de Justicia de la UE seguirá teniendo plena jurisdicción y sin derecho de voto en las reuniones en Bruselas. Tampoco tendrán eurodiputados en el Parlamento Europeo, que celebra elecciones casualmente en mayo de 2019.

"A la hora de abordar la relación comercial será más difícil que los europeos continúen con la unidad que han mostrado hasta la fecha", explica Pol Morillas. Los intereses comerciales de los 27 Estados Miembros no son iguales y Londres tratará de negociar por separado con unos y otros para tomar ventaja de su división, vaticina el investigador del Cidob.

MAY DIGIERE SU REVÉS PARLAMENTARIO

Mientras los 27 líderes europeos viven su particular momento dulce con el Brexit, Theresa May digiere el peor revés parlamentario que ha sufrido hasta la fecha. Gracias a la rebelión de un puñado de diputados conservadores que se alinearon con laboristas, liberales y nacionalistas escoceses y galeses, el parlamento británico ha aprobado una enmienda que obligará a Theresa May a someter a votación parlamentaria el acuerdo final del Brexit, una potestad que sí tiene la Eurocámara pero que curiosamente May ha tratado de negar a su propio parlamento.

El renacido poder parlamentario británico en la operación de llevar el Brexit a buen puerto complicará aún más las cosas a Theresa May, que gobierna en minoría y con un ejecutivo dividido entre quienes quieren romper con Europa y quienes quizás sueñan todavía secretamente con permanecer. El Brexit nunca fue un sueño fácil.

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