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10/01/2018 14:07 CET | Actualizado 10/01/2018 14:07 CET

Una médica alerta del peligro de que los niños ingieran pilas de botón

"Esta semana he tenido que extraer tres pilas alojadas dentro del esófago de bebés".

VELEZGREENE via Getty Images

Mediante un tuit, que ahora se ha hecho viral, una médica recuerda a los padres que no deben dejar las pilas al alcance de los niños, ya que ingerirlas puede ser mortal.

Este fin de semana, Lissy de Ridder, una pediatra neerlandesa especializada en gastroenterología, compartió una imagen de rayos X que mostraba una pila de botón alojada en el esófago de un bebé. En su tuit, Ridder cuenta que en solo una semana tuvo que extraer hasta tres baterías del esófago de bebés.

"En uno de los casos, el daño causado es grave y de por vida. Es un verdadero peligro. ¡Padres, tened cuidado!", advierte la doctora en su publicación.

Su mensaje ha hecho que muchas personas se movilicen para aumentar la concienciación.

De acuerdo con el National Capital Poison Center (Centro de toxicología estadounidense), las pilas no solo podrían quedarse atrapadas en el esófago del niño, sino que también pueden crear un agujero en el tejido en solo dos horas. Esto puede requerir de una intervención quirúrgica o suponer situaciones de vida o muerte. De hecho, en algunos casos, tragarse pilas de botón puede ser mortal.

Por tanto, la cirujana británica Kate Cross cuenta a BBC News que "las pilas de botón deberían ser tratadas como veneno y mantenerse fuera del alcance de los niños".

AntonioGuillem

Estas historias de niños que se tragan pilas no son nada nuevo, y la organización Safe Kids revela que más de 2.800 niños en Estados Unidos acuden cada año a urgencias por este problema.

El caso más conocido tuvo lugar en 2010: Emmet Rauch, un niño de Arizona (Estados Unidos) de menos de un año, se tragó una pila que quemó su esófago y paralizó sus cuerdas vocales.

Aunque el esófago del pequeño pudo ser reconstruido usando una parte de su costilla, necesitó un tubo traqueal para poder respirar. Tras un total de 65 operaciones, Rauch consiguió respirar por sí mismo cinco años después del incidente y, finalmente, en 2015 le quitaron el tubo.

La historia de Rauch y el tuit de Ridder deben servir como advertencia del peligro de las baterías.

Los usuarios de Twitter agradecieron a Ridder su aviso.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Canadá y ha sido traducido del inglés por María Ginés Grao.

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