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16/01/2018 19:13 CET | Actualizado 28/01/2018 15:21 CET

Los efectos negativos de las bebidas energéticas afectan a la mitad de sus consumidores

La mitad de los jóvenes que han probado estas bebidas han sufrido efectos adversos en la salud, según un estudio en Canadá.

Pixabay

Insomnio, náuseas e incluso convulsiones. Son algunos de los síntomas que jóvenes canadienses aseguran haber sufrido después de beber alguna bebida energética. Una encuesta realizada por la Universidad de Waterloo a más de 2.000 jóvenes de entre 12 y 24 años revela que los riesgos de estas bebidas para la salud son mayores de lo que pensábamos. Más de la mitad de los encuestados que dijeron haber probado alguna vez una bebida energética, experimentó algún efecto negativo en la salud.

"Ya teníamos estudios que advertían de los peligros del consumo de estas bebidas para la salud cardiovascular, pero esta encuesta confirma nuestras sospechas sobre los efectos que tienen en la salud", señala Paola Beltrán, vocal de la sección de riesgo vascular y rehabilitación cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

Para Beltrán, una de las claves del riesgo de estas bebidas está en los ingredientes que contienen. "Suelen ser una combinación de muchos elementos, pero lo fundamental es que,

Además de una gran dosis de cafeína, estas bebidas también están cargadas de azúcar y de otros estimulantes.Paola Beltrán, Sociedad Española de Cardiología

Y solo la cafeína ya tiene un gran impacto en el sistema cardiovascular", señala Beltrán.

Al margen de los ingredientes, los autores del estudio señalan que los efectos adversos de estas bebidas también pueden deberse a la forma de consumirlas. "Muchos jóvenes las mezclan con alcohol y otros las utilizan para hacer deporte. Eso es una bomba", señala la doctora.

El alcohol tiene un efecto depresor en el sistema nervioso central. "Cuando uno se pasa de copas, el cuerpo envía una señal de alarma al cerebro para que paremos de beber", explica la cardióloga. Sin embargo, esa señal de alarma se inhibe al combinar el alcohol con altas dosis de cafeína. "Entonces se puede producir una intoxicación etílica con más facilidad", señala.

El deporte es otra historia

Para los que hacen deporte el riesgo es otro. "Las bebidas energéticas afectan al sistema que produce adrenalina. Al aumentar la adrenalina en el cuerpo también aumenta la presión arterial y las pulsaciones", explica la cardióloga. Si a esto se le suma el aumento de la actividad cardiovascular del ejercicio, se puede provocar una taquicardia maligna y una arritmia.

"Al hablar de los riesgos de estas bebidas se suele poner el foco en los jóvenes, porque son los que más las consumen, pero el peligro es para todo el mundo", señala la cardióloga. "Creo que lo más importante es desmitificar los efectos que prometen estas bebidas, como el aumento de la vitalidad o del rendimiento. La realidad es que estas bebidas son peligrosas porque están cargadas cafeína, de azúcar y de otras muchas cosas", añade Beltrán.

En Canadá, la legislación prohíbe que las bebidas energéticas se comercialicen para menores y no recomienda su consumo por personas que realizan actividades deportivas.

Para realizar el estudio, los investigadores de la Universidad de Waterloo hicieron una encuesta a 2.055 jóvenes de entre 12 y 24 años. De ellos, el 73,8% aseguró haber consumido alguna bebida energética a lo largo de su vida. Y de esos, el 55,4% declaró haber sufrido alguna efecto adverso en la salud.

De los que informaron haber tenido efectos adversos de salud, el 24,7% dijo haber experimentado taquicardia, el 24,1% aseguró sufrir insomnio y el 18,3% reportó dolores de cabeza. El 5,1% sufrió náuseas, vómitos o diarrea. Otro 5% necesitó atención médica; el 3,6% dijo que había tenido dolores en el pecho, y el 0,2% aseguró haber tenido convulsiones.

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