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08/02/2018 04:19 CET | Actualizado 08/02/2018 14:05 CET

El veterinario al que entrevistó Évole desmonta los argumentos de El Pozo

El periodista se burla de la publicidad que ha comprado "el lobby porcino" en la prensa.

GTRESONLINE

El último Salvados sobre el maltrato animal en la industria de la carne sigue trayendo cola.

Después de que El Pozo, la principal marca afectada, acusara a Jordi Évole de mentiroso, y fuera secundado por varios personajes de la derecha, que añaden el término "manipulador".

Después de que la ministra Tejerina se pusiera de parte de las empresas cárnicas y el periodista pusiera en duda sus motivos para no investigar y aceptar la versión corporativa sin más.

Y después de que el propio Évole mandara un 'recadito' a sus críticos, el reportero continúa cargando contra los que extienden el escepticismo sobre Stranger Pigs, programa en el que se coló en una granja que servía a El Pozo y encontró cerdos deformes y muy enfermos sin atención ni cuidados.

Ahora, el motivo es la publicidad que ha aparecido en varios periódicos alabando la industria cárnica española, claramente comprados por las empresas en la sección "publicidad" del diario.

Évole enlaza a la carta abierta del veterinario al que entrevistó, publicada en la web de PACMA, que desmonta los argumentos de El Pozo para justificar el estado de los animales: que son los que han enfermado o nacido con problemas, apartados de los sanos que se destinan al consumo humano.

Alfonso Senovilla explica sus motivos para escribir la carta:

El motivo de publicar estas líneas no es contentar ni a unos ni a otros, sino intentar dar una versión basada en mi experiencia de lo que ahí, y en casos similares, sucede. No pretendo con esto tener la razón absoluta, nadie la tiene, pero he oído demasiadas barbaridades interesadas como para quedarme callado.

Asegura que el programa mostró cerdos con enfermedades "incompatibles con el bienestar animal que exige la ley". Y, aunque pone en duda que todos los cerdos de la explotación estén así porque no sería rentable, apunta que su acumulación tampoco sería acorde a la ley "por razones sanitarias".

Lo cierto es que no es legal tener a esos animales así porque tienen unas patologías en un estado tan avanzado que son incurables. No tiene sentido realizar un tratamiento veterinario sobre ellos, y el único motivo por el que se los mantiene con vida y se los sigue alimentando es sacar un rendimiento económico por la carne procedente de ellos.

Senovilla añade que "en cuanto a la forma de tratar a los animales" todas las grandes empresas de la carne "se dan la mano". En una serie de frases, desmonta uno a uno los argumentos del veterinario de El Pozo y del Gobierno de Murcia para justificar lo que se vio en Salvados:

  • Un animal con malformaciones o patologías al nacimiento es inmediatamente eliminado de la producción. Es evidente que esos animales no han nacido con esos problemas, sino que han adquirido las patologías que presentan a lo largo del ciclo de producción.
  • ¿Me pueden explicar qué quieren decir con rehabilitar y recuperar? Estos animales no pueden recuperarse de ninguna manera, presentan abscesos y artritis en estado muy avanzado, tienen hernias del tamaño de un balón de fútbol.
  • Si aseguran que no van a ser vendidos para consumo, no entiendo por qué los siguen manteniendo. Es su obligación ética y legal evitar que sigan sufriendo.
  • La identificación en porcino, al contrario que en vacuno, es colectiva, no individual.
  • Se ha hablado sobre el uso de antibióticos en animales, que realmente lo hay, y mucho. De hecho, según la Agencia Europea del Medicamento, España es el país de la UE donde más antibióticos veterinarios se venden, con 418 mg por kilo de carne.
  • La mayor revolución se ha montado con la idea de que si existe la posibilidad de que animales así puedan entrar en un matadero con destino para consumo humano. La respuesta es clara, transparente, contundente y sincera: sí, por supuesto que sí.

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