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El nuevo Whitey: celebrando la importancia del presente

08/05/2015 07:15 CEST | Actualizado 07/05/2016 11:12 CEST
The Whitney Museum of American Art

Las siguientes palabras fueron pronunciadas por Adam D. Weinberg, el director Alice Pratt Brown del museo Whitney en la ceremonia de inauguración del nuevo museo Whitney de arte estadounidense en la calle Gansevoort en Manhattan.

Bienvenidos al museo Whitney de arte estadounidense. Tenemos el gran honor de tener a la primera dama de los Estados Unidos, Michelle Obama aquí con nosotros esta mañana. Muchas gracias. Y gracias, alcalde de Blasio, de la Ciudad de Nueva York, quien esta con nosotros hoy para dedicar nuestro nuevo edificio.

El museo Whitney se originó hace más de un siglo a pocas cuadras de aquí en Greenwich Village. Se inició en MacDougal Alley, el estudio de Gertrude Vanderbilt Whitney -una artista y una heredera de la familia más rica de los Estados Unidos; allí montaba salones para artistas, presentó y compró sus trabajos y alentó sus aspiraciones. Su apoyo a artistas no nacía tanto de su éxito, sino de sus dudas, inseguridades y luchas, y de la profunda conciencia de que los artistas -me atrevo a decir los artistas más talentosos- tenían desafíos mucho mayores que ella. Ella creía que el gran arte y los grandes artistas tenían la responsabilidad de llevar al público a un mayor conocimiento y un pensamiento más eficaz.

El crecimiento de Gertrude como persona, como mujer, y como artista, eran trayectos paralelos que en última instancia condujeron a la creación de este museo singular, la encarnación de quien ella era y de quien esperaba ser.

Como su biógrafo escribió, "además de expresarse a través de la escultura, se expresaba a través de su mecenazgo". La señora Whitney patrocinó a artistas, exposiciones, publicaciones, programas de arte para los inmigrantes pobres en casas de acogida, y mucho más. Se encontró a sí misma dando cosas a los demás. Y su último regalo duradero fue el museo que estableció en 1930.

Desde entonces, su legado ha sido desarrollado con pasión por las siguientes generaciones de mujeres visionarias Whitney, incluyendo a su nieta Flora Miller Biddle y a su bisnieta Fiona Donovan.

En los últimos días, una palabra que ha surgido a menudo con los visitantes y críticos para describir el diseño de este magnífico edificio Renzo Piano es "generoso": significa no sólo que es generoso como espacio para el arte de todo tipo, sino que también se abre hacia la ciudad, da la bienvenida al público, es respetuoso con el barrio, espacioso, abierto, con mucha luz, pero también cómodo y cálido.

Nuestro arquitecto, Renzo Piano, ha hecho un trabajo extraordinario de fusión de lo privado con lo civil: la creación de espacios que reafirman la propia humanidad. Ha conectado el mundo del arte desde dentro con la experiencia del arte desde fuera -dejando espacio para la contemplación del arte y de la vida. En resumen, en colaboración con el personal talentoso, generoso, y misionero del museo Whitney -entre ellos, hay que destacar a Donna De Salvo, nuestra directora adjunta de programas y conservadora jefa- han creado un museo que ejemplifica y fomenta la visión de Gertrude de una casa para el arte y los artistas contemporáneos -recordando que incluso las obras históricas expuestas eran contemporáneas en su tiempo, y que cuando son presentadas como el personal ha hecho hoy aquí, pueden ser tan potentes como el día en que fueron hechas.

Como mi predecesor, Lloyd Goodrich, escribió en el momento de la inauguración del museo Whitney en la calle 75 en 1966, presidido por la hija de Gertrude Vanderbilt Whitney, Flora Miller, y la primera dama, Jackie Kennedy, "el museo no debe olvidar que la fuente del arte es el artista; debe respetar su individualidad y no imponer un propio punto de vista sobre él o ella. Siempre debe dar la bienvenida a los jóvenes y a los innovadores, reconociendo la diversidad del arte contemporáneo. Debería representar todas las tendencias creativas. Debería evitar una definición estrecha de "estadounidense", sin tener en cuenta el nacimiento extranjero o la ciudadanía, y aceptar como norteamericano a cualquier artista residente en este país."

El Whitney siempre ha creído en la importancia del presente, en la capacidad de los artistas para captar la vida de nuestro tiempo, para alterar la percepción de las cosas, de tal manera que permitan a uno cambiar el curso de la historia. Las siguientes palabras del presidente Barack Obama son palabras que Gertrude Vanderbilt Whitney y los artistas quienes a defendemos compartirían: "El cambio no vendrá si esperamos por alguna otra persona o algún otro momento. Nosotros somos los que hemos estado esperando. Nosotros somos el cambio que buscamos."

El Museo Whitney cree profundamente en estas palabras, aun antes de que fueran dichas. Esto también es nuestro credo, para servir como una plataforma para los artistas, quienes afirman que el mundo que vemos y sentimos hoy en día no es todo lo que hay y no todo lo que pueda ser. Nuevos mundos se pueden imaginar y crear, como dijo el presidente Barack Obama, ahora y en este momento. Estamos aquí para esos artistas, tal como están aquí para nosotros. Nuestro nuevo hogar fue diseñado con esta creencia, y ahora se consagra de nuevo. Este es nuestro regalo para nuestra ciudad, nuestra nación y el mundo, tal como fue el de Gertrude Vanderbilt Whitney en su tiempo.

El regalo fue posible gracias a muchos, especialmente a la junta directiva del museo Whitney, dirigido por Bob Hurst, Brooke Neidich, y Neil Bluhm. Ellos y muchos individuos generosos creían cuando otros dijeron que no se podía hacer, perseveraron cuando los obstáculos aparecieron, y apoyaron cuando otros eran reacios a dar. Todos los que estamos aquí hoy, y los que van a visitar en las próximas décadas, pueden estar agradecidos a estas personas extraordinarias.

Y ahora es para mí un gran placer presentar el alcalde Bill de Blasio.

El alcalde de Blasio se compromete a dejar un legado artístio duradero a esta ciudad. El verano pasado, y no mucho tiempo después de entrar en la oficina, el alcalde se puso de pie con orgullo ante el auditorio Stringer y el canciller escolar Farina para anunciar un aumento de veintitrés millones de dólares en apoyo a la educación artística en las escuelas públicas de Nueva York. Bravo. El alcalde de Blasio dijo: "Queremos que todos los niños sientan la chispa que surge al aprender algo que les apasiona. Y que a menudo trate de coger un instrumento, afinar un talento artístico o actuar por primera vez, porque es algo que les ayuda a encontrarse consigo mismos".

Y veo a tantos jóvenes por aquí hoy... Tenemos suerte de tener un alcalde que comparte nuestra creencia que el arte es un derecho, no un privilegio. Gracias.

Este post fue publicado inicialmente en la versión estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés

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