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Por qué Reino Unido ha votado por irse de la UE

Publicado: Actualizado:
BREXIT
EFE
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Mientras iban saliendo los resultados del referéndum, tenía la impresión de que los que hemos estado haciendo campaña para que Reino Unido abandone la Unión Europea hemos conseguido lo que parecía imposible. No se puede negar que el sistema había puesto todos sus esfuerzos por mantener a Reino Unido en la UE, pero, de alguna manera, el mensaje de abandonarla -un mensaje de esperanza, de optimismo por el futuro de Reino Unido como una nación independiente, de volver a una democracia parlamentaria real- ha calado entre la gente.

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El mensaje que publiqué en Twitter la mañana del referéndum
Imagen: Shutterstock


Se acerca el cambio a Europa. Podemos elegir anticiparnos a él o seguir siendo víctimas de las circunstancias.

He trabajado en Europa. He vivido en Europa. Me encanta Europa. La Unión Europea no es Europa. Es una construcción política que actualmente está destruyendo el sustento de millones de personas a lo largo del continente para conseguir un objetivo político lleno de fallos. Incluso la élite de la UE ve el fracaso del proyecto en el horizonte.

Si votas para que Reino Unido permanezca en la Unión, no estarás votando a favor de una armonía liberal. Estarás respaldando una institución a la que se nos ha obligado a pertenecer a base de engaños, una institución que no está sometida a un control democrático, una institución que está diseñada para mantenernos a nosotros, al pueblo, alejados de los estratos de poder.

Jean-Claude Juncker ha dejado bien claro que votar por la permanencia en la UE no significa votar por las reformas. No vamos a conseguir ningún privilegio más allá. La UE seguirá ignorando los deseos de millones de europeos y meterá la pata, ignorando las necesidades públicas, hasta que su búsqueda miope de un estado unificado lleve a más países a la bancarrota. Millones de vidas destrozadas, millones de vidas empujadas a la pobreza. Desesperanza, desesperación y suicidios a medida que millones de personas se enfrentan a la realidad de que nunca tendrán trabajo. Grecia fue la primera. Italia será la siguiente.

Hoy podemos elegir seguir formando parte de este proyecto fracasado con la creencia errónea de que así somos "buenas personas". Podemos apoyar a estos burócratas a los que no hemos elegido por su fracaso y dar tumbos hacia la próxima crisis de la UE que nos esté esperando. O podemos votar para ser libres y mandar una señal de esperanza a los millones de personas de toda Europa desesperados por que la UE se reforme. Podemos decir a todos los que mandan en Bruselas que lo que han estado haciendo, y el modo en que lo han hecho, no es suficiente.

Podemos anticiparnos al cambio. Podemos controlar nuestro destino. Podemos votar para abandonar la UE.

Sé que a mucha gente le costará entender lo que ha pasado. Habrá algunos que desprestigiarán la votación alegando que ha sido obra de racistas e intolerantes. Me considero muy afortunado por haber llevado una vida poco convencional y, como consecuencia, tengo la suerte de conocer a gente de todo tipo de ámbitos. Como escritor que soy, me gusta escuchar, porque sé que las mejores historias y los mejores personajes están basados en hechos reales. He escuchado a gente muy diferente a lo largo de los últimos años -ricos, pobres, desempleados, autónomos, discapacitados, de diferentes etnias, etc.- y, después de escuchar a toda esa gente, me han quedado claras dos cosas.

La gente tiene suficiente acceso a la información para saber que la UE no es todo abrazos y fiestas, y que ha pasado por un periodo de terribles adversidades y declive.

La primera es que todo el mundo está bastante bien informado. Internet ha democratizado la información, así que los Gobiernos deberían dejar de asumir que pueden mentir o sesgar la información para conseguir lo que necesiten. La gente se mueve y busca sus propios datos. He hablado con una extraña variedad de personas que se han leído partes del Tratado de Lisboa, un documento que en otro tiempo fue terreno exclusivo de funcionarios y abogados internacionales. Las personas en posesión de los hechos no iban a dejarse influir por la marca UE, por esa idea de que la Unión Europea es intrínsecamente buena. Tienen suficiente acceso a la información para saber que la UE no es todo abrazos y fiestas, y que ha pasado por un periodo de terribles adversidades y declive.

La segunda es que la gente sabe que ha perdido sus derechos democráticos. Y eso no solo pasa en la UE. Sienten la presión de la globalización, del corporativismo, de los contratos de cero horas, de los recortes en el estado del bienestar. Se dan cuenta de que cada individuo se está convirtiendo en un eslabón cada vez más pequeño de una maquinaria que no para de crecer. La democracia es la única vía para protegernos de esas enormes maquinarias, y hay mucha gente consciente de que formar parte de la UE ha supuesto la restricción de nuestros derechos democráticos.

Si te mareas al despertarte y enterarte del resultado de la votación, y tachas a otros ciudadanos de intolerantes y racistas, no habrás entendido nada y le estarás haciendo un flaco favor al país. Si nos dedicamos a gritar consignas al otro lado de una línea divisoria, no habrá manera de que nos entendamos. No habrá manera de que nos unamos y construyamos un futuro mejor, que es, en definitiva, lo que queremos todos. Habla con alguien que haya votado para abandonar la UE. Lo que oirás será muy diferente a lo que han mostrado las campañas. La mayoría de los votantes a favor del Brexit que conozco hablan de igualdad, de derechos, de responsabilidad y de democracia; y no conozco a pocos, precisamente. Si todavía no entiendes por qué la gente ha votado para salir de la UE, recomiendo que hagas clic aquí y aquí y que leas estos artículos (en inglés). También puedes echar un vistazo a otros que he escrito yo aquí y aquí (en inglés).

Escribí este artículo (Por qué los laboristas deben decir 'no' a la UE) poco después de que Jeremy Corbyn fuera elegido líder de los laboristas en septiembre de 2015, pidiéndole que guiara al Partido lejos de su adherencia dogmática a la UE. En esa época no creo que mucha gente entendiera lo que estaba en juego. Los laboristas deberían estar agradecidos por el resultado de la votación; puede que haya salvado al partido de una triste humillación en las próximas elecciones generales. Aplaudo a los diputados laboristas que han hecho campaña por dejar la UE. Sé lo duro que es defender lo que crees cuando la mayoría de tus compañeros están del otro lado en el debate. También aplaudo a los conservadores que han desafiado a su propio gobierno y han dado voz a las preocupaciones de la mayoría de la gente en Gran Bretaña. Pese a que no apruebe sus tácticas, ni algunos de sus mensajes, aplaudo también a UKIP por luchar tanto por hacer realidad este referéndum.

El cambio que se está produciendo en Europa está impulsado por el sentimiento de que nuestros políticos nos han fallado y de que sólo nos consideran un eslabón más dentro de la cadena.

Uno de mis seguidores estadounidenses en Twitter me preguntó por qué a tantas personas en Gran Bretaña les cuesta entender la lógica del voto por el Brexit, y yo lo asemejo al auge de la Generación beat. Hubo un momento en el que la América mainstream directamente no pillaba el movimiento de contracultura, y creo que aquí ha pasado algo similar. En toda Europa está habiendo un enorme cambio y está impulsado por un mayor acceso a la información, un sentimiento de que nuestros políticos nos han fallado una y otra vez y la sensación de que simplemente nos consideran un eslabón más dentro de la cadena de producción. La gente está convencida de que se merece algo mejor, de que el statu quo no es lo suficientemente bueno. Parece que nuestra salida de la UE desencadenará más demandas de reformas en todo el continente.

En cuanto a Gran Bretaña, espero sinceramente que el dilema europeo quede zanjado. Aunque el referéndum ponga un punto a la cuestión, también marca el principio de un amplio proceso de cambio. Tenemos que asegurarnos de abandonar la Unión Europea de la manera correcta. Debemos tener cuidado y garantizar que el proceso se gestiona bien, y que nuestra salida se hace con cuidado y con armonía, no sólo con nuestros vecinos europeos, sino también con todas las naciones constituyentes de Reino Unido.

En vez de tener miedo, tanto detractores como defensores del Brexit deben unirse para aprovechar esta gran oportunidad. Tenemos la ocasión sin igual de reformar el escenario social, político y legal, y espero que los británicos se reúnan para trabajar juntos con el propósito común de construir un futuro mejor para todos.

Perdonad los fallos de este artículo, pero he estado despierto toda la noche. Lo primero que quiero hacer en una Gran Bretaña reformada es dormir un poco. Y cuando me despierte, por favor, no me digáis que todo esto ha sido un sueño.

Este post fue publicado originalmente en la edición británica de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno y Marina Velasco