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El rector plagiador y el coro silente

20/12/2016 07:32 CET | Actualizado 20/12/2016 07:33 CET

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Foto del rector de la Universidad Rey Juan Carlos el día de su toma de posesión/EFE

El 16 de octubre apareció en El Correo Gallego una noticia en la que se acusaba al rector de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Fernando Suarez Bilbao, catedrático de Historia del Derecho, de plagio. Un mes después aparecieron varios artículos sobre este tema en la web Cuartopoder. No obstante, ha sido la periodista Raquel Ejerique la que nos ha ido descubriendo la magnitud del fraude de la carrera investigadora de este rector a lo largo de los veintisiete artículos que ha publicado en eldiario.es desde el 16 de noviembre. A día de hoy son ya nueve los plagios confirmados. Las fechorías del plagiador traspasan fronteras, como nos informaba Raquel Ejerique en uno de sus artículos, según el cual tras la denuncia de un profesor francés se había retirado un artículo de Suarez de una revista de la Universidad de California. Pero el grupo de los plagiados es numeroso y variopinto, incluye desde rabinos norteamericanos hasta presidentes de Academias de Historia, catedráticos, doctorandas y profesores de instituto españoles ¿Qué ha sucedido a lo largo de estos dos meses en España, país en el que ha realizado la mayor parte de sus fechorías? Nada.

El día 15 de diciembre, la CRUE (Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas) se pronunció por fin sobre el caso. Para nuestra decepción, se limitó a pedir a esta persona su cese como vocal de la comisión permanente de la institución. Además, condenó el plagio, pero no hizo nada para que este plagiador compulsivo dejara de ostentar la máxima representación de una universidad pública en la que hay matriculados más de 30.000 estudiantes. Al parecer, la CRUE no tiene competencia. Tampoco parece tenerla el flamante ministro de Educación del Gobierno de España, señor Méndez de Vigo, ni la señora Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid, que se escuda en la autonomía universitaria. Una autonomía que ha puesto a la cabeza de la comisión que ha de evaluar el plagio a una de las personas más próximas al plagiador.

Frente a este coro de ilustres silentes, en el que se han incluido hasta hace unos días los principales medios de comunicación, EL PAíS, El Mundo y el ABC, la opinión en las redes ha sido unánime: esta persona no puede seguir al frente de la institución encargada de formar a nuestros jóvenes. Pero hay algo más: mientras que los que deberían haber hablado y actuado callan, se extiende un clamor insidioso que se va haciendo ensordecedor: este profesor representa la podredumbre generalizada de la universidad española.

La trayectoria de este rector no nos representa, es un insulto que siga siendo profesor de universidad y cabeza de una de ellas.

Contribuye a cimentar esa opinión la información que se ha vuelto a airear sobre los métodos mafiosos que este señor, por llamarlo de alguna forma, empleó durante la campaña electoral al rectorado de su mentor Pedro Gonzalez-Trevijano el año 2010. Sus amenazas al director del departamento del candidato rival, David Ríos Insua -"Lo único que vamos a negociar es el modo de enterraros"- dieron lugar a una denuncia que fue sobreseída al no considerarse constitutiva de delito, a pesar de que en poder del juez constaban unas grabaciones que sonrojarían a cualquier demócrata, profesor universitario o no. El magistrado había sido denunciado por Ríos Insua por fraude de ley porque en 2010 concurrió a las elecciones a rector por tercera vez consecutiva. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid le dio la razón, pero el Tribunal Constitucional admitió a trámite el recurso de Trevijano y anuló la sentencia. Trevijano también fue denunciado por supuestos cobros de comisiones en la asignación de contratas durante sus mandatos. En el 2013, el rector plagiador heredó el cargo de rector cuando Gonzalez-Trevijano fue nombrado magistrado del Tribunal Constitucional.

No obstante, no todos los profesores callan. El análisis más profundo de la trayectoria profesional del rector Suarez ha sido el realizado por dos profesores de Historia del Derecho de la Universidad de Sevilla, Sebastián Martín y Bartolomé Clavero, publicado en Cuartopoder el 16 de diciembre. Filias y fobias políticas, cambalaches entre redes clientelares comandadas por catedráticos mandarines de la vieja escuela, entre los que se cuentan el padre de Suarez, creador de la Fundación Franco, intento de regeneración del área de conocimiento de Historia del Derecho del profesor Tomás y Valiente, tristemente truncada con su muerte... De la lectura de este artículo se deduce que la trayectoria del rector representa la cara más sombría de la universidad española. El 16 de diciembre, EL PAÍS publicó una editorial titulada Rector indigno que suscribo de principio a fin, aunque no dejo de preguntarme por qué ha tardado tanto.

Aunque en un área de conocimiento muy alejada de la Historia del Derecho, la Química Inorgánica, trabajo en la universidad desde hace más de treinta años, por lo que esta noticia me afecta directamente. A lo largo de estos años he tenido ocasión de padecer muchos de los peores vicios de esta institución. Pero a pesar de ello, sigo pensando que la universidad es uno de los principales motores de desarrollo y avance de la sociedad. Porque es la institución que forma a nuestros jóvenes y porque en ella miles de profesores de todas las áreas de conocimiento se esfuerzan cada día por hacer su trabajo de investigación a pesar de la sobrecarga docente, los drásticos recortes en financiación y las interminables tareas burocráticas. Sus resultados a veces son brillantes, otras veces no tanto, pero en la inmensa mayoría de los casos, todos estos profesores y profesoras, mis colegas, hacen su trabajo de forma honesta. La trayectoria de este rector no nos representa, es un insulto que siga siendo profesor de universidad y cabeza de una de ellas.

A las autoridades competentes que dicen no tener competencias, les adjunto una sugerencia que he encontrado en una de los infinitos comentarios que este tema está suscitando, en concreto el de Cayetano Fernández Fernández a un artículo de EL PAÍS publicado el 16 de diciembre:

Buenas Prácticas para la persecución de los delitos contra la Propiedad Intelectual

2.1. Denuncia

A partir de la entrada en vigor de la Ley 15/2003, de reforma del Código Penal, los delitos contra la propiedad intelectual son perseguibles de oficio, sin necesidad de denuncia previa del perjudicado, por lo que los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad deberán actuar frente a esta clase de infracciones con independencia de que los perjudicados ejerzan o no sus derechos.

Los perjudicados en este caso no son solo los autores y autoras plagiados, sino la universidad española en su conjunto, cuyo nombre está siendo cuestionado por la actuación de una persona que no merece ser miembro de la misma.

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