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Asnografía

12/09/2014 07:05 CEST | Actualizado 11/11/2014 11:12 CET

Leía Juan Ramón Jiménez en un fragmento de Platero y Yo una definición que daba el diccionario: "ASNOGRAFÍA, sentido figurado: Se dice, irónicamente, por descripción del asno." ¡Con lo que el poeta quería a su Platero! "¡Pobre asno! ¡Tan bueno, tan noble, tan agudo como Platero era! Irónicamente... ¿Por qué?"

En el 28 Encuentro de las Telecomunicaciones y de la Economía Digital celebrado la semana pasada en Santander, el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria afirmaba que las telecomunicaciones y la economía digital juegan un papel clave en el crecimiento de la economía. Se trata de un sector que genera una facturación anual de 91.000 millones de dólares, emplea a 400.000 personas e invierte 15.000 millones de euros cada año, decía. Destacaba también que la actual estrategia de Ministerio de Industria, Energía y Turismo se basa en responder a cuatro grandes desafíos: la reindustrialización del país basada en la economía digital, la extensión de la banda ancha ultrarrápida, la mejora de la competitividad y la productividad y la confianza y seguridad en el entorno digital.

Yo, que soy de natural crédula, le escuchaba este discurso al ministro y lo aplaudía. Mi embeleso duró hasta el momento en que se filtró la quiniela de Jean-Claude Juncker y su reparto de carteras en la Comisión Europea y descubrimos que el candidato español, Miguel Arias Cañete, parece tener reservada la cartera de Investigación e Innovación. ¡La cartera de I+D+i será para España, albricias y cuchufletas! ¿No? Pues no.

Cañete no quiere la cartera de Investigación e Innovación porque "España quiere una cartera importante". El exministro apuntaba también que hay una cartera que no querría volver a desempeñar, Agricultura, por haber estado "toda la vida vinculado a ella". Afirmaba esto el mismo señor que hace no mucho se ufanaba en no haberse aplicado con denuedo en el debate contra Elena Valenciano porque "el debate con una mujer es complicado. Si demuestras superioridad intelectual o la acorralas, es machista". Siendo la que suscribe ingeniera de Telecomunicaciones, hija de agricultores y mujer, canté ¡bingo!, salté de la silla y me fui corriendo a la Delegación de Gobierno a recoger mi premio. "No hay premio, señorita", me dijeron. Vaya por dios, ya me había hecho yo ilusiones. Burra que es una.

España -cuya inversión en I+D ha caído un 7% desde 2008 y que apenas dedica un 1% de su PIB a la ciencia-, no considera que la innovación sea importante. Mientras que los países serios (Alemania, EE.UU, UK) hace tiempo que se han puesto en marcha para construir una política industrial basada en la innovación, nosotros estamos contando los followers fantasma de Rajoy. Los auténticos líderes se han dado cuenta de que la clave no es bajar costes, sino incorporar conocimiento a cada sector de la economía para aportar el diferencial del valor añadido, pero aquí nuestros mayores esto lo consideran secundario. "Yo le he puesto -dice Cañete, a Juncker- de manifiesto cuáles podrían ser los intereses de España". Queda meridianamente claro que la I+D no es uno de los intereses de España. Paparruchas.

"España aspira a una cartera importante". Tener al alcance de nuestra mano la posibilidad de dirigir la política de la UE para invertir en educación, industria, ciencia y tecnología en un momento fundamental para apostar por un nuevo modelo productivo para los países del sur de Europa y para España en particular, son competencias más que importantes, si entendemos por importancia lo que diría nuestro escritor de diccionarios, "algo de mucha entidad o consecuencia". Cosa bien distinta es que el exministro quiera darse importancia. Quizá esa otra acepción sea la que persigue Cañete. Causa cierta hilaridad recordar el lema de la campaña del PP en las elecciones europeas: "Lo que está en juego es el futuro". Para las próximas elecciones municipales y autonómicas deberían completar la frase y aclarar el futuro de quién es el que les preocupa. "Sueño con que la ciencia y la tecnología vuelvan a ser el carburante de un desarrollo libre, necesario y tumultuoso de la economía, pero guiado por una visión, por una idea elevada y valiente de la política". Sigue soñando, querido Nesi.

"Platero, Marco Aurelio de los prados... ¡Pobre asno! ¡Tan bueno, tan noble, tan agudo como era! ¡Si al hombre que es bueno debieran decirle asno! ¡Si al asno que es malo debieran decirle hombre!"

Como a Platero, a los políticos que son buenos deberíamos llamarles asnos. Porque los buenos políticos, como los asnos, están en vías de extinción. Irónicamente...

Escribía Juan Ramón Jiménez al margen del libro: ASNOGRAFÍA, sentido figurado: Se debe decir, con ironía, ¡claro está!, por descripción del hombre imbécil que escribe Diccionarios. Yo también me he puesto una nota al margen de Platero y yo: ASNOGRAFÍA, sentido figurado: Se debe decir, con ironía, ¡claro está!, por descripción del hombre imbécil que aspira a Comisario.

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