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¡Cómete tus verduras políticas!

20/01/2013 10:02 CET | Actualizado 21/03/2013 10:12 CET

El lunes 21 de enero es la segunda toma de posesión del presidente Obama y para celebrar, les voy a pedir que coman verduras.

Verduras metafóricas.

Me explico: entre 2011 y 2012 pasamos unos 18 meses completamente absorbidos en la campaña electoral estadounidense. Estas campañas eternas no me vienen especialmente mal: hay mucho para comentar y explicar en los medios y los organizadores de conferencias me llaman. Sin duda es un gran negocio para los asesores, analistas y medios. Y entre las primarias, mítines, debates y giras por los pueblos, es un gran espectáculo para todo el mundo. Sinceramente, no me deja de sorprender la pasión que tienen tanto los profesionales políticos como los fanáticos políticos por nuestras campañas electorales, pero, repito, personalmente no me viene mal.

Sin embargo, la verdad oscura de esta situación es que este reality show de éxito entre la derecha y izquierda nos distrae de asuntos políticos más importantes.

No quiero decir que unas elecciones no sean importantes: es la esencia de la democracia. No obstante, pasar un año y medio de cada mandato de cuatro años completamente obsesionados con la campaña es, como mínimo, exagerado. Seguimos lo que en EEUU se llama el "horse race" (la carera de caballos) entre los dos candidatos como seguimos los deportes. Todo el mundo es un asesor político "de salón", preocupándose por las encuestas, discusiones, estrategias de comunicación y meteduras de pata porque es divertido. Los debates políticos son fútbol para los fanáticos de la política y es genial pasarlo bien con todo eso pero, no es lo mismo que hablar de los méritos y debilidades de las políticas, cómo pueden mejorar o empeorar nuestras vidas y qué es justo y equitativo para toda la sociedad.

Por desgracia, la mayoría de los medios están luchando por sobrevivir en esta economía. Así que cuando tienen que decidir entre dar más espacio al espectáculo dulce de las campañas o intentar obligar a sus seguidores a comer verduras, o sea los detalles de las políticas, sabemos qué va a pasar. Se trata de la supervivencia de un negocio y es nuestro deber como ciudadanos premiar con nuestra atención a los que nos proporcionan un dieta equilibrada.

La semana pasada planteé un propósito de Año Nuevo: expandir los medios que consumimos, para estar mejor informados. Por tanto, mientras estamos consumiendo una mayor variedad de información, quiero proponer que también seamos más conscientes de que es el análisis profundo de las políticas lo que debe protagonizar nuestro menú político mientras dejamos el espectáculo para el postre.

Aunque son representativos, las elecciones y el fútbol no son las únicas distracciones que nos lanzan. Nada más terminar las elecciones estadounidenses, los medios -tantos los estadounidenses como los internacionales- se volvieron hacia la drama del "abismo fiscal". Y mientras estuvimos todos especulando sobre un problema inventado por los líderes republicanos y demócratas, otros debates y votos pasaban casi desapercibidos.

Sin examen profundo en los medios, el Congreso Estadounidense renovaba y Obama firmaba dos leyes que sobrepasan a las peores propuestas de los años de Bush. Una es la ley que deja que las agencias nacionales de inteligencia vigilen las llamadas y emails de extranjeros, e incluso ciudadanos estadounidenses en el extranjero (FISA Amendment). Y otra, conocida como el Acta de Autorización de la Defensa Nacional (NDAA), que autoriza al Ejército a detener gente -no solamente a los enemigos confirmados sino a los que parecen que habrían apoyado al enemigo- de forma indefinida. Son leyes enormemente polémicas y igualmente complicadas, es decir, verduras no muy sexy para muchos medios.

Los procedimientos de la Unión Europea son verduras que pocos quieren comer aunque cada vez nos afecta más. De hecho, yo apostaría que el español medio sabe mucho más sobre la política estadounidense que sobre la Union Europea. Una indicación de la importancia de lo que pasa en Bruselas es el hecho de que está invadido de lobbies, y estos solamente invierten tiempo y dinero donde hay acción. Pero todavía las noticias de allí caen en tierra de nadie entre la política nacional e internacional.

Por supuesto, adelante con seguir la toma de posesión de Obama y su discurso, que promete ser edificante. Pero después, algunas verduras, por favor. Son tiempos demasiados importantes para engullirnos el postre de los fuegos artificiales políticos. Hace falta que seamos ciudadanos despiertos, sanos y ágiles. Además es época de hacer régimen.

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