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La crisis del capitalismo

Publicado: 07/06/2012 00:01

A veces parece que el concepto de capitalismo ha escapado de nuestro vocabulario. De hecho, entre los economistas no es hoy una palabra habitual ni en las intervenciones públicas ni en los debates privados. Ni siquiera los sindicatos, la mayoría de los cuales se definen como "de clase", mencionan la bicha. Es más, me consta que estos últimos incluso han obligado a sus trabajadores, y en no pocas ocasiones, a modificar sus informes públicos con el fin de usar palabras más modernas con las que referirse a nuestro sistema económico. Reflejo todo ello de que una falsa ilusión, la de que estábamos instalados en "el fin de la historia", embriagó a casi todo el mundo durante décadas.

Sin embargo, y de forma inevitable, la crisis actual ha vuelvo a relanzar el concepto; a ponerlo en su sitio. Ahora, ya sí, se reconoce públicamente que vivimos en una economía capitalista. Incluso algunos han llegado a anunciar, no sin ingenuidad, la refundación del propio capitalismo, como es el caso del que fuera presidente francés Nicolás Sarkozy.

Este sistema económico está en crisis y, por ende, nosotros estamos en crisis. Los empleos se pierden, los salarios bajan -si bien no los de todos-, y la pobreza y miseria se extienden por las ciudades. Desde el punto de vista técnico sobran empresas y sobran trabajadores, de modo que tenemos empresas sin producir y trabajadores sin trabajar. Son las manifestaciones propias de una crisis capitalista. La crisis irracional de un sistema irracional, como diría David Harvey.

Si aceptamos, por fin, que vivimos en un sistema económico capitalista no tenemos más remedio que asumir que operamos bajo sus leyes y su lógica. Y eso significa que el motor de la economía es la ganancia y, más concretamente, un indicador conocido como tasa de ganancia. Dicho indicador mide la rentabilidad de cualquier operación económica, de modo que es utilizado con frecuencia por las empresas a la hora de tomar decisiones de inversión. A nadie le gusta invertir mil euros y ganar ochocientos. Pero ese indicador también refleja las oportunidades que tiene el capitalismo de seguir creciendo, de seguir extendiéndose ad nauseam.

La crisis actual revela que el capitalismo enfrenta una crisis de rentabilidad [1], lo que se manifiesta en las formas ya comentadas. Las empresas no quieren invertir porque no ven oportunidades de negocio (la tasa de ganancia es insuficiente) y por lo tanto no contratan trabajadores. Al no contratar trabajadores el problema empeora y la crisis se agudiza.

La solución, dentro del sistema, es sencilla: hay que encontrar nuevos espacios de rentabilidad. Y hay dos formas generales de conseguirlo.

La primera es incrementar la capacidad de demanda de los trabajadores, de modo que sean suficientemente ricos para que a las empresas les interese invertir (la tasa de ganancia sea suficiente). En el actual marco regulatorio, con una globalización económica y financiera neoliberal que conlleva un incremento de la competencia frente a países de bajos salarios, parece una opción imposible. Además, enfrentaría otros problemas añadidos y de notable importancia, destacándose la cuestión de la insostenibilidad del modelo de producción y consumo en términos ecológicos.

La segunda es, dentro del marco regulatorio actual, encontrar nuevos espacios de rentabilidad a partir de la destrucción de la esfera de lo público. Acumulación por desposesión o privatización, formas distintas de llamar a lo mismo. Ello significa que los colegios, institutos y hospitales públicos pasan a la esfera privada y se convierten en negocios. El capital privado, detenido por la crisis, encuentra una vía de recuperación a partir del troceo y reparto del Estado de Bienestar. Pero es otra vía muerta, puesto que además del drama social hay que enfrentar un proceso de estancamiento permanente como consecuencia de la insuficiente demanda (¿a quién vender?).

La segunda opción descrita es la vía que ha tomado la derecha económica, sabedora de que representa a los principales beneficiarios de ese proceso. La vieja socialdemocracia, por el contrario, se mantiene a la ingenua espera de que cambie el marco regulatorio y se permita aspirar a una salida humana dentro del sistema capitalista.

Descartando ambas opciones encontramos una alternativa, esta vez fuera del sistema. El reconocimiento de los límites ecológicos y de la naturaleza depredadora del capitalismo, que visualizamos actualmente con mayor intensidad, permite albergar la esperanza de una gestión económica diferente. Una gestión donde es imprescindible el control público y democrático de las grandes empresas y del conjunto del sistema financiero, anulando de esa forma el criterio de la rentabilidad, y un modelo de producción y consumo donde el empleo de recursos sea coherente con los recursos que podemos obtener de la naturaleza. En términos ecológicos no se trata de una opción, sino de una imposición externa. En términos sociales, y si queremos evitar la degradación social de la ciudadanía, también.

Por eso es lógico y sensato declararse anticapitalista. Precisamente porque se ha comprendido, y desde luego no se niega su existencia, al capitalismo.


NOTA:
(1) Sin que esto signifique que necesariamente la caída de la rentabilidad precede a la crisis.

 
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05:23 de 17/06/2012
El capitalismo no ha escapado del vocabulario, lo que han escapado son las alternativas. Si ha de haber alternativa a los problemas de este sistema, no va a salir del diseño de ningún gran pensador. Todas las utopías han sido un desastre. La alternativa real tendrá que fraguarse o quizá se esté fraguando en lo que está experimentando y buscando la gente aquí y allá para relacionarse con los demás y sobrevivir de otra forma en medio de este desastre. Miles y miles de intentos han sido y son aplastados todos los días. No importa lo creativos, solidarios o bien intencionados que sean. La cuestión es si los intentos son capaces de resistir la presión de los mercados, de mantenerse bajo las reglas de juego actuales y si son capaces de de invadir el sistema y cambiar sus reglas. ¿Dominará el código abierto en el imperio del software? ¿Desplazará OsCar a las multinacionales del automóvil? Complicado.
08:15 de 17/06/2012
Ok, no vamos a crear un sistema nuevo pensando, por lo menos sólo pensando, es necesario actuar y actuar no la tun tun sino actuar "bien", de manera organizada. ¿Sabes los que ganan las guerras? No los mejores, no los más buenos, no los más moralmente buenos, sino los mejor organizados. La organización es lo primero, lo demás va después. Hablo en linea con lo que propone Jose Antonio Marina en su inteligencia creativa o creadora. La cuestión para los cambios que dices es si se van a organizar suficientemente. Y esta es una cuestión abierta, de libertad individual, una decisión del individuo puesta en marcha en cooperación con los demás, lo que lo convierte en una belleza. Por fin la libertad individual junto a la experiencia cooperativa comunitaria. Y yo añadiría que cualquier cosa o idea que se imponga en la actualidad debe dar acogida y respuesta para todos los individuos. ¿Lo lograremos? Mi primera propuesta es crear la Constitución Europea en red por los ciudadanos utilizando las redes sociales. ¿Lo lograremos? Depende de nosotros, únicamente de nosotros, y nada ni nadie podría pararnos.
13:38 de 19/06/2012
Hola, mi perspectiva es más desde la economía  y lo micro que desde la política y lo macro. En mi opinión lo último sigue y organiza a lo primero, cuando surge y logra implantarse. Entre los feudos aparecieron los burgos y la burguesía.  Con el tiempo, muchísismo tiempo, eso se ha convertido en la economía de mercado y la democracia de mercado. Un saludo.
11:08 de 15/06/2012
Y que pasa con las cooperativas...antes habia muchas, eran empresas y sus dueños los mismos trabajadores, por que se esta perdiendo esa idea, esa opcion...tenemos productos excelentes con diferencia...y podrian ser mas economicos...cooperativas que abarque un sector vecino, sin apenas gastos de transportes, productos frescos y de tu zona...cooperativas de maderas, de aluminios de construccion de herreria etc, emplazadas en nuestras zonas cercanas, que nos puedan dar un servicio de menos costo, mas personalizado y de mayor garantia. A mi parecer es una opcion que se deberia promocionar tanto para la creacion de empleo, como para el consumo...y dejarnos de comprar en tantos centros comerciales y en grandes empresas "capitalistas"...
21:29 de 16/06/2012
En tu propuesta, que me parece muy útil, no hace falta esperar el apoyo de nadie. Los ciudadanos con nuestro poder de elección de compra podemos seleccionar el tipo de empresa que queremos que nos suministre. Igual que el tipo de banco en el que depositamos nuestro dinero. Quizá nos falte darnos cuenta de cual es nuestro poder real y la capacidad de que disponemos para cambiar absolutamente todo. Y la cooperación y la comunicación entre nosotros es muy importante. Gracias por tu comentario.
10:53 de 15/06/2012
Gran ultimo parrafo, lastima que la mayoria crea erronamente que se trata de una utopia...
17:16 de 13/06/2012
Quizás el capital no se invierte en empresas porque hay otras inversiones con mayor tasa de ganancia, para el capital el mundo es su ámbito y la ausencia de regulaciones su objetivo.
Si llegamos a la conclusión de que el sistema capitalista está enseñando su peor cara y mostrando la necesidad de un nuevo sistema se hace necesaria la reflexión sobre lo nuevo que supere lo viejo. A ver si los filósofos alumbran una nueva concepción de mundo.
14:23 de 12/06/2012
Que vergüenza mas grande tengo Alberto, toda la vida en málaga apoyando a izquierda unida, para que nada mas llegar a tener responsabilidades en la junta de Andalucía nos bajen el sueldo a los empleados públicos, a los trabajadores, para pagar los excesos de la banca. Apoye a izquierda unida toda mi vida, y se me cae la cara de vergüenza, tanto tiempo esperando para esto'??, ,me avergüenza haberos apoyado, sinceramente.
12:32 de 11/06/2012
El articulo de Alberto Garzón, me parece muy bueno. Yo diria que este diputado de IU, a veces parece un diputado de otro partido porque es de los pocos, si no el único, que, en IU, además de criticar el capitalismo con argumentos serios, plantea alternativas orientadas a su superación.
No obstante, su lectura me sugiere algunas dudas, quizás porqueque emplea un lenguaje muy comedido,. Seguramente para no dejar en evidencia a sus compañeros de partido que , en sus intervenciones, no parecen dispuestos a ir tan lejos.
Cuando dice : ”... encontramos una alternativa, esta vez fuera del sistema... “, para más adelante añadir:
“ ... Una gestión donde es imprescindible el control público y democrático de las grandes empresas y del conjunto del sistema financiero ...”
Probablemente se está refiriendo a algo parecido a la nacionalización de las empresas del IBEX-35. Unas empresas que en 2010 declararon unos beneficios de 50.000 millones y que en 2011 fueron de 35.000 millones de euros. Dos años en plena crisis.
Semejantes montañas de dinero, en manos del estado, con un gobierno realmente democrático, supondrian una ayuda que evitaria, en buena medida, la necesidad de endeudamiento público, con todo lo que ello significa.
09:12 de 14/06/2012
Me parece correcto lo que dices pero, ¿qué te hace pensar que al nacionalizar las empresas del ibex-35 iban a producir esos beneficios? Esos beneficios ingentes se consiguen en mayor medida de forma poco ética. ¿Apoyarías a un estado en el que aplicara métodos poco éticos para ganar todo ese dinero?
Un saludo
10:09 de 14/06/2012
Naturalmente que no.
La primera practica poco ética que un estado democrático deberia combatir es la evasión fiscal, que como todo el mundo sabe la cometen, principalmente, las grandes empresas . En la actualidad, según estudios realizados por especialistas, en este país asciende a 70.000 millones de euros anuales.
Así que la cantidad que ingresaria el estado, tras la nacionalización de ese grupo de empresas, despues de la eliminación de las practicas poco éticas, podria ser incluso mayor.
Saludos.
22:48 de 10/06/2012
Si la solucion fuese tan facil ya estaria funcionando.dicho de otra forma,si alguien lo ve tan claro por que no se ponen manos a la obra?
juanalalocaloca
La eternidad es un instante
22:07 de 09/06/2012
Amén!
foto
Guillermo Elrojo
Las ideas no se matan
19:34 de 09/06/2012
¿Y qué hacen los partidos políticos? Ya sabemos que este camino es el de la ruina, pero ¿y qué hacer?
Ya mismo la oposición de izquierdas debería formar un gobierno en la sombra y generar detalladas propuestas alternativas. Que la sociedad conozca estas propuestas y se fuerce el debate público.
Luego la sociedad, con todos los instrumentos democráticos disponibles debería forzar la renuncia del gobierno en pleno y llamar a nuevas elecciones para refrendar o bien el proyecto del PP o el alternativo del gobierno en la sombra.
Por último jugar el órdago a la grande en Europa. Está claro que los bancos alemanes quebrarían con una declaración de default por parte de España, y muchos bancos más que arrastrarían a muchos gobiernos del primer mundo. La alternativa social debe ser aprobada con un fín, el desmantelamiento del actual sistema financiero mundial.
Con carácter retroactivo todos los accionistas y tenedores de bonos y acciones serían solidariamente responsables con su patrimonio de los desaguisados de las empresas financieras de quienes son accionistas.
Tasa internacional a todas las transacciones financieras y por último crear una figura penal de delito de "lesa sociedad" que permita una persecución penal internacional (refundación del TPI) de todos los consejos directivos y accionistas que atentan contra la sociedad a través de la especulación y el hambre.
21:56 de 09/06/2012
Yo propongo otra solución. La formación de un gobierno de consenso que agrupe a todas las fuerzas políticas durante dos o tres años. La instauración de una Renta Universal para todos los ciudadanos con la contrapartida de un trabajo de interés social. Y la puesta en marcha de un movimiento que redacte la Constitución Europea creada en red desde los movimientos sociales. Y que no se me diga que no hay dinero pues dinero lo que es dinero hay todo el que queramos y si no se emite más es (y con toda la razón del mundo) para que no pierda su valor, es decir por inflación. Y este es el tema académico con el que tenemos que enfrentarnos. Como evitar la inflación en un sistema en el que podemos inyectar toda la moneda que queramos para que no se nos caiga el sistema. Intentando que sea lo más justo posible y manteniendo la creatividad de los individuos.
17:48 de 09/06/2012
Pero si uno es anticapitalista, ¿que cosa es?. Yo solo veo una alternativa, el colectivismo, eso que ya ni los chinos quieren.
22:02 de 09/06/2012
Un problema adicional que tenemos con la actual organización política es que para llegar a gobernar es necesario "ganar" las elecciones y eso supone también que el o los otros las "pierdan" lo que supone derrotar en lo posible al enemigo. Por eso hay que tomar posiciones y buscar enemigos. Es una guerra continua. Propongo un sistema de cooperación donde gobiernen los tres partidos más votados y por consenso y siempre que representen al menos al 75% del censo electoral (no de los votantes). Eso crearía gobiernos fuertes y cooperativos e integradores de las diferentes sensibilidades que no tendrían que destrozar al contrario sino encontrar un consenso para poder llevar a cabo sus políticas. Y de paso nos evitamos espectáculos bochornos de insultos y horas perdidas tratando de desgastar al contrario
13:12 de 09/06/2012
Estaba releyendo el último párrafo, donde se habla de una alternativa. Pero realmente veo que no está muy desarrollada. Es decir, qué modelo productivo sería viable para alcanzar pleno empleo? Si estamos dentro de una economía globalizada, cómo encontrar una ventaja competitiva en la economía española que permita la ocupación de todos los trabajadores? Porque, o cambian las condiciones en otros países, o sólo podríamos alcanzarlo con medidas proteccionistas... En todo caso, seguiríamos instalados en una lógica de incremento del consumo para el crecimiento y la creación ligada de empleos? Porque si se habla de un desarrollo limitado por los recursos naturales y su capacidad de regeneración... eso sería contrario a un crecimiento continuado (al menos medido en términos económicos, como ahora)... Algún desarrollo más de ese último párrafo, por favor?
09:17 de 14/06/2012
Si, sus propuestas las tienes disponible en un libro, para descargar gratuitamente, en http://www.attac.es/2011/10/20/hay-alternativas-nuevo-libro-de-vicenc-navarro-juan-torres-y-alberto-garzon/
12:39 de 09/06/2012
Totalmente de acuerdo con Alberto.Leyendo el penúltimo párrafo no puedo dejar pensar en que se está refiriendo a una 3ª opción como p.ej. lo que plantea Christian Felber con la "economía del bien común". La realidad nos empuja hacia esa vía para conseguir una sostenibilidad del sistema, del planeta y de la sociedad. Crisis = oportunidad de realizar cambios (que no tienen por qué ser a peor). Cuando un modelo se agota precisamos una catársis, autocrítica y tener visión a largo plazo.
01:14 de 09/06/2012
Muy buen artículo Alberto, totalmente de acuerdo contigo.
00:07 de 09/06/2012
Un ejemplo: gracias a un eminente empresario sabemos ahora que la culpa (he aquí otra palabra a evitar) de encontrarse en paro (y en el paro, que es lo auténticamente malo) corresponde al sujeto que se encuentra en esa situación por no estar dispuesto a marchar corriendo a la Laponia, pero para que lo sepamos, el eminente tuvo que meter la pata porque, hasta ese momento, estábamos asimilando con bastante éxito, teniendo en cuenta que veníamos de pensar en términos de derechos por los que habíamos estado cotizando, que los individuos son responsables de la situación en la que se encuentra porque, en un mundo libre de trabas, para cambiar esa situación sólo tienen que modificar sus circunstancias (domicilio, incentivos, dedicación, entrega…, nótese los vocablos que acabo de evitar).
En fin, que en un mundo lleno de situaciones a mejorar, el hecho de que los valedores mas acérrimos del sistema, con perdón, cuenten con tanto apoyo, excluidas las malas artes que no vienen al caso, sólo puede obedecer a dos motivos: o ellos hablan muy bien o los demás lo hacemos muy mal.
00:06 de 09/06/2012
¿Capitalismo? No recuerdo cuánto tiempo hace que no escucho esa palabra. Ni cuándo dejé de usarla para no oír ese clic que hace la atención cuando la persona que la presta llega a la conclusión de que no merece la pena seguir haciéndolo.
Odio resultar condescendiente, pero más odiaría que tu público acabáramos siendo tan sólo quienes estamos convencidos desde siempre, y ello sólo por usar un lenguaje que, no sé quién ha conseguido tan magnífico trabajo ni cómo pero, resulta rancio. Si usas palabras como ésa o imperialismo, explotación, proletariado, socialismo, marxismo, lucha de clases, capital… (cito rebuscando en mis recuerdos), desconectaran educadamente en el mejor de los casos y no te tomarán en serio.
En cambio los valedores más acérrimos del sistema, con perdón, (porque integrados lo estamos todos, no vaya a ser que nos tachen de anti sistema y entonces sí que la hemos pifiado) son especialistas en el uso de un lenguaje completamente exento de antiguallas y sobre todo de reminiscencias ideológicas que puedan servir de orientación. Es así que partiendo de que los suyos los conocen como no podía ser de otra forma, los demás podemos acabar desnortados en el laberinto de bellas palabras como libertad, oportunidad, calidad, excelencia, responsabilidad…, que nunca imaginé que podrían llegar a suscitar suscitar tanta prevención.