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La inútil propiedad de los libros electrónicos

Publicado: 15/09/2012 10:00

El lunes leímos con gran interés en El País un artículo de Daniel Verdú "Su biblioteca digital morirá con usted", título efectista para captar a los profanos en la materia y que levantó suspicacias entre los especialistas al igual que debe ocurrir cuando los científicos leen sobre "La partícula de Dios" en los periódicos. El origen de la noticia venía de EE UU donde, al parecer, Bruce Willis quería demandar a Apple porque le impedían legar su colección de música de iTunes a sus hijas cuando muriera, noticia que fue desmentida más tarde.

El hecho en sí es divertido: la herencia de unos archivos mp3 a unos hijos condenados por los gustos musicales de su padre. ¿Repartirían las canciones al azar? Qué horror si te tocan las caras B de Kiss y las cucharitas de plata del ajuar del actor. ¿Se intentaría reunir discos completos y dividirlos entre cada hijo? Porque aguantar al David Bowie de los 80 tampoco sería plato de buen gusto. ¿Cada hijo tendría el derecho a una copia de cada una de las canciones? Esta opción seguro que no le gustaría a la industria. Para responder a esta pregunta y muchas otras tendremos que esperar a que se muera Bruce (Willis, no Labruce) y abrir su testamento.

Pero volviendo al artículo que nos ocupa, el martes y el miércoles empezamos ya a olernos que este tema iba a dar mucho de qué hablar. Otros articulistas y personalidades del sector del libro (aunque no entendemos muy bien por qué se han dado por aludidos cuando se estaba hablando de música) han dado su opinión llegando al apogeo de José Luis Pardo con su disertación filosófica sobre la condición humana en la sociedad digital.

Como todo lo que huele a Internet es pasto para demonizarlo en los medios de comunicación, este tema también era válido, unido al qué será de nosotros tan de moda en estos días de crisis donde las expectativas y la incertidumbre campan a sus anchas. ¿Qué haremos con nuestro perfil de Facebook cuando ya no estemos, y nuestros correos, y mis fotos de Flickr?

Sin entrar a defender la letra pequeña de los contratos de algunas de estas empresas digitales como Apple o Amazon, en algunos casos con cláusulas abusivas, en el apartado al que nos referimos parece que va más encaminado a eliminar de raíz cualquier burocracia que pueda suponer la gestión de los archivos digitales de gente fallecida. En todo caso, discusión estéril. Algo que olvidan muchos en señalar (no así Lorenzo Silva) es que la transferencia de los archivos a otros usuarios está condicionada por el uso del DRM o sistemas anticopia, de lo cual son responsables autores y editores. Iván Thays, uno de los escritores "indignados" vende su libro Un sueño fugaz con DRM (aunque desconocemos si es su decisión o la de la editorial). Todo esto sin tener en cuenta que posiblemente los beneficiarios de nuestro legado digital no dispondrán ni siquiera de aparatos que le permitan la lectura de dichos archivos.

Resulta contradictorio, cuando no incompatible con la vida, aproximarse a la edición digital desde una perspectiva de la edición tradicional como si la primera fuera una "traducción electrónica" de la segunda. La edición digital (los libros y contenidos electrónicos) no son una consecuencia ni una evolución de la edición tradicional, pertenecen a una nueva realidad, y lo primero que no puede equipararse es el sentimiento de propiedad frente a los archivos digitales. Es difícil sentir la propiedad de algo que puede replicarse miles de veces a voluntad del usuario y que además no es un objeto por sí mismo.

Como usuarios de libros electrónicos la propiedad es un tema que no debe obsesionarnos: a largo plazo cualquier libro electrónico estará disponible de una u otra forma en la red lo que ayudará a la preservación de la cultura y, ojalá, el papel de las bibliotecas públicas sea importante. Otros debates son estériles, aunque divertidos.

 

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09:49 de 16/09/2012
El problema del mundo digital es su rapidez y su forma efimera de quedarse entre nosotros. Tenemos miles de formatos digitales, pero esos formatos digitales como permaneceran en el futuro. Pasado un tiempo apenas ya podemos reproducir una cinta de VHS, ni contar ya con el sistema Betamax u otros...
En cambio, aun existen las denostadas bibliotecas donde los libros acumulan polvo año tras año...
09:20 de 16/09/2012
Las editoriales creen erroneamente que venderían más por prohibir cualquier comunicación directa o indirecta de sus libros y en realidad lo que hacen es prohibir su difusión. Deberían aprender un poco más de la red y de sus internautas:
http://www.theblog.es/mt/archives/2012/09/red/
15:11 de 15/09/2012
Los archivos deberían poder moverse de un sitio a otro sin necesidad de hacer copias. Me explico. Si tenemos un libro electrónico que se lo queremos dejar a un amigo, le pasas el archivo, tú lo dejas de tener y tu amigo en cuanto lo lea te lo devuelve. El sistema debería ser así, como si fuese un libro físico.
09:48 de 17/09/2012
Eso ya es así en el sistema de Amazon. Se pueden prestar libros entre usuarios de Kindle del modo que indicas.
10:25 de 17/09/2012
Pero eso funciona con todos los libros, o solo con algunos? Yo lo intenté hace unos días con un amigo y fuimos incapaces de "prestarnos" un libro del Kindle......
06:26 de 18/09/2012
Si aplicamos la ley de manera estricta eso también es ilegal, sea libro digital o libro físico.